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jueves, 5 de diciembre de 2019

Historia de Japón (II): El Periodo Asuka (587-672)

La historia de Japón ha sido profundamente marcada por las reformas adoptadas durante los largos, pero ampliamente separados, periodos de contacto con las culturas extranjeras en expansión. La primera comenzó en 587 cuando Soga no Umako tomó el control del gobierno central de Japón, hizo un uso extensivo de las técnicas chinas para expandir el poder del estado, y apoyó la introducción y difusión del aprendizaje chino; la segunda llegó tras la Restauración Meiji de 1868, cuando nuevos líderes movieron el país hacia la industrialización y las maneras occidentales.

La vida japonesa fue enormemente alterada por la cultura china mucho antes de la toma del poder por los Soga en 587, y mucho después de los años finales del siglo IX cuando se tomó la decisión de dejar de mandar misiones oficiales a China. Pero durante los tres siglos intermedios, los aristócratas japoneses quedaron comprensiblemente fascinados por el poder y logros de China bajo las grandes dinastías Suí (589-618) y Tàng (618-907), dando ascenso a la acción y pensamiento que dieron a la vida japonesa de aquellos días un tono marcadamente chino, especialmente en los niveles altos de la sociedad. El primero de los tres siglos de notable influencia de China -aproximadamente el siglo VII- fue un siglo de reformas siguiendo las líneas chinas. El segundo, el siglo VIII, es conocido como periodo Nara, cuando Japón fue gobernado desde una capital modelada a partir de la capital china de Cháng’ān. Y el tercero fue una época en que cada aristócrata estaba inmerso en un aspecto u otro del conocimiento chino.

A través del siglo de reformas fluyeron allí dos amplias y profundas corrientes de cambio: uno surgido de un fuerte y persistente impulso por construir un poderoso estado de estilo chino y otra que viene de una apertura creciente a diversas expresiones de arte y aprendizaje chino. Al trazar estos movimientos a través del siglo de reformas, pronto nos damos cuenta de que se aceleraban y giraban en nuevas direcciones, no solo por una familiaridad incluso más grande con los logros chinos, sino también por tres convulsiones políticas dentro de Japón: (1) la toma, por parte de los Soga, del control sobre los asuntos de estado en 587, lo cual marcó el comienzo de lo que ha venido en llamarse la ilustración Asuka; (2) el golpe de estado de 645 seguido por la adopción de las Grandes  Reformas; y (3) la guerra civil de 672 (el jinshin no ran), tras la cual los nuevos líderes obtuvieron un éxito notable en hacer de Japón un estado fuerte y despótico.

1. La Ilustración Asuka hasta el golpe de estado de 645

Los historiadores han tendido a pensar que la Ilustración Asuka comenzaba con la toma del poder por Soga no Umako en 587, o con la entronización de la emperatriz Suiko en 593, pero el carácter chino de la Ilustración sugiere que la reunificación de China en 589 puede ser el punto de inicio más significativo, aunque Japón no envió una misión oficial a la corte Suí hasta 600. Antes de considerar la historia política y cultural de estos primeros años del siglo de reformas, atendamos la cuestión de cómo la aparición de este nuevo imperio chino afectó a los canales de contacto de Japón con el continente.

a) El Imperio Suí y los reinos coreanos

Tras el colapso de Jìn Occidental en 317, la China septentrional fue invadida por pueblos no chinos y desgarrada por luchas internas. Durante los siguientes 250 años o más, el país estuvo dividido por una sucesión de estados y reinos regionales. Luego, en 578, un emperador Zhōu septentrional unió la mayor parte del norte de China y en 581, un general Zhōu  bien relacionado (el famoso Yang Jiān, que es conocido como emperador Wén Dì) fundó la dinastía Suí. En 589 conquistó la poderosa corte meridional de Chén del Sur, y puso la totalidad de China bajo su mando. La aparición de este nuevo imperio fue seguida por el restablecimiento de las relaciones tributarias con los estados y reinos vecinos, a través de la mayor parte de Asia oriental. Los visitantes de tales tierras extrajeras, como Japón, estaban impresionados por los proyectos de construcciones masivas, que incluían una ciudad-palacio amurallada de unos 9 kilómetros de largo y 7,5 de ancho. La atención de los visitantes también era atraída por otros logros: una compleja y efectiva burocracia que alcanzaba las comunidades locales en regiones distantes, una detallada codificación de las leyes, un extenso sistema de ingresos, y una enorme organización militar, entre otros. Los observadores extranjeros, interesados en la construcción del estado, también pudieron ver que el gobierno imperial de China había sido reforzado por una ideología en la que los ritos confucianos honraban a sus emperadores como Hijos del Cielo, la ética confuciana valoraba la obediencia a los cabezas del estado, los textos budistas representaban a los gobernantes como agentes de la ley universal, y las enseñanzas taoistas añadían legitimidad al control del imperial.

Los reinos coreanos localizados cerca de la frontera china (Goguryeo y Baekje) fueron afectados antes y más profundamente por el nuevo imperio chino que los estados situados más lejos, esto es, Silla y Japón. Goguryeo (el más cercano) reaccionó primero movilizando tropas para prevenir un posible avance chino hacia el norte; Baekje rápidamente estableció relaciones con la corte Suí, pero no se sintió seriamente amenazada; Silla permitió que pasaran tres años antes de enviar una misión; y Japón no hizo contacto oficial hasta 600. Manteniendo una posición clave entre los reinos coreanos que pagaban tributo a las cortes chinas del norte, Goguryeo enviaba tradicionalmente tributo a una corte norteña tras otra. Y tan pronto como Zhōu septentrional fue remplazado por Suí en 581, Goguryeo inmediatamente pago tributo. Pero cuando en 589 llegó al rey coreano la noticia de que las fuerzas de Zhōu del Norte habían destruido la corte de China meridional y resucitado el imperio chino unificado, él y sus consejeros asumieron que el emperador Wén Dì pronto enviarían ejército contra Goguryeo en un intento de restablecer el sistema colonial que había existido en Corea durante la época Hán. La corte Suí probablemente tenía tales ambiciones, ya que al año siguiente Wén Dì condenó a Goguryeo por no enviar una misión tributaria y exigió una disculpa. Durante unos pocos años, el nuevo rey de Goguryeo, Yeongyang (590-618) trató con la corte Suí, a la manera tradicional (enviando tributo y aceptando nombramientos) y sus relaciones siguieron siendo amistosas.

Pero en 598 Yeongyang súbitamente movilizó 10.000 jinetes y atacó el territorio situado en el lado chino de la frontera. Inmediatamente, el emperador Wén Dì envió 300.000 soldados y ordenó una invasión de Goguryeo y despojó al rey de sus cargos y títulos. Por tanto, Yeongyang se disculpó y aceptó los nombramientos y premios Suí. Las tropas del emperador se retiraron  entonces, pero habían sufrido duras pérdidas. Durante un tiempo, las relaciones Suí-Goguryeo gravitaron hacia la normalidad, pero los informes registrados en el Suí shu indican que la posición de los oficiales de la corte china que favorecían otra campaña contra Goguryeo se estaba haciendo más fuerte. Temeroso de que un Goguryeo poderoso e independiente pudiera desencadenar la resistencia de otros pueblos en las regiones septentrionales, el sucesor de Wén Dì, Yáng Dì (604-618) organizó tres campañas contra este reino coreano entre 612 y 614, tras condenarlo por "colusión nefasta con los khitanes y Malgal y por violar el territorio Suí". Pero ninguna de estas tres campañas tuvo éxito. De hecho, el gasto acumulado y el fracaso invitó al desorden general y apresuró la caída de la dinastía Suí en 618. Los estudiosos han explicado los fracasos militares de Suí de diferentes maneras, pero claramente, Goguryeo era entonces lo bastante fuerte como para defenderse contra ataque masivos a manos del gran imperio chino. 

Baekje, al sur y oeste de Goguryeo había ocupado hacía tiempo una posición clave entre esos reinos (incluyendo Yamato de Japón) que pagaban tributo a las cortes de China meridional. La respuesta de Baekje al ascenso de un nuevo imperio chino, por tanto, fue bastante diferente de la de Goguryeo, y más directamente relacionada con la naturaleza y extensión de la influencia china sobre la Ilustración Asuka. Habiendo pagado tributo a la corte Chén de China meridional, las simpatías de Baekje estaban con el sur en la época de la guerra de 589, y sin embargo, tan pronto como Baekje tuvo noticias de la victoria Suí, envió un mensaje de felicitación a Wén Dì e hizo el gesto amistoso de devolver un navío que había quedado varado en una isla del Mar de China oriental. Wén Dì quedó deleitado de recibir acercamientos amistosos desde Baekje, y justificó su tratamiento liberal de este reino coreano al señalar que sus enviados habían llegado por mar desde una tierra distante. 

Silla, el tercer reino coreano importante y uno de los más lejanos de China, no envió tributo inmediatamente a la corte Suí, y además se propuso fortalecer su defensas militares, compartiendo, al parecer, algo del temor de Goguryeo de que Wén Dì pronto se pondría en movimiento para restaurar el control chino sobre toda la península corean. Al responder al renacimiento del imperio chino en cierto modo de la misma manera que Goguryeo, Silla continuaba actuando como miembro de la vieja alianza norteña (en la que la relación tributaria de Goguryeo con la corte china septentrinal dominane había sido un factor importante), justo cuando Yamato seguía el pensamiento de que Baekje (el estado central en el alineamiento meridional) era el principal apoyo de, y Silla el mayor obstáculo a, su esfuerzo por recuperar derechos y privilegios en áreas localizadas en la punta de la península coreana.

El Nihon shoki declara que ya en 591, el emperador Sushun contó a sus ministros que Japón debía recuperar el control de Mimana (Kaya). Y en el siguiente artículo de esa crónica se nos dan los nombres de individuos colocados a cargo de la fuerza expedicionaria que sería enviada contra Silla. Tres funcionarios partieron hacia Corea con más de 20.000 soldados bajo su mando. Uno fue enviado a Mimana y otro a Silla para obtener información sobre la situación de Mimana. No estamos seguros de lo que ocurrió después de que las tropas llegaran a Kyūshū, pero parece que nunca fueron transportadas a través de los Estrechos de Tsushima hacia Corea.

¿Por qué Soga no Umako y la corte japonesa decidieron iniciar acciones militares en esta época de incertidumbre que rodeó el ascenso del nuevo imperio chino? Un punto de vista sostiene que Umako, ahora en posesión del control total de los asuntos japoneses, quería crédito para resolver expeditivamente el problema coreano. Pero él y sus colegas -bien conscientes de que Silla (viejo enemigo de Japón) aún no había enviado tributo al emperador chino- pueden haber concluido que Japón tenía una excelente oportunidad, mientras que Goguryeo estaba preocupado con sus relaciones con China, para forzar una restauración de los derechos y privilegios que Japón había disfrutado una vez en Mimana. En cualquier caso, el Suí shu informa que en 594, el rey de Silla envió finalmente tributo a la corte Suí. Ahora los tres reinos coreanos se habían incorporado al sistema tributario Suí. Esto puede explicar, al menos en parte, por qué entonces Japón abandonó la idea de enviar una expedición contra Silla.

Pero al cabo de tres años la situación coreana se desestabilizó de nuevo, esta vez por otro estallido de guerra entre China y Goguryeo, guerra que comenzó en 598 (de acuerdo con el relato Suí) con una invasión por Goguryeo del territorio chino. Baekje, el viejo aliado de Jajpón, cuya rivalidad con Goguryeo había sido larga y amarga, pronto se vio envuelto en el conflicto al ofrecer apoyo militar a China. El emperador Wén Dì estaba encantado con la oferta, pero Goguryeo se desquitó invadiendo Baekje y previniendo la entrega de la prometida asistencia. No mucho después, Umako y su grupo decidieron que la situación sobre el continente estaba madura para otro intento de reforzar la posición de Japón en corea. Pero su enfoque fue diferente esta vez:  además de enviar un ejército contra Silla en 600, Japón despachó una misión oficial (la primera en más de 200 años) a China. El Nihon shoki afirma que el ejército de más de 10.000 efectivos tuvo éxito en Slla, forzando a su rey a entregar 6 fortalezas y prometer el pago anual de tributo. Pero el mismo informe termina con la declaración de que tan pronto como las tropas japonesas se retiraron Silla volvió a invadir Mimana.

Aunque la misión oficial se consideró, al parecer, un refuerzo diplomático para una expedición militar contra Silla, y la expedición terminó en fracaso, el restablecimiento del contacto directo con una China reunificada fue un acontecimiento de especial significado en la historia de Japón. Hasta 600, el flujo de métodos e ideas chinas había alcanzado Japón mayoritariamente a través de Corea, especialmente de Baekje. Pero desde entonces hubo un creciente flujo voluminoso y directo desde China. Siendo tan importante este hecho, sin embargo, el Nihon shoki, no lo menciona, posiblemente porque el contacto no ayudó a Japón a resolver su problema coreano, posiblemente porque la respuesta china no fue algo que los cronistas desearan recordar. Pero el Suí shu ofrece considerables detalles de la misión y proporciona un relato bastante más largo de las condiciones contemporáneas en Japón, que los que fue informado por los mensajeros japoneses. Después de oír las explicaciones aportadas por los miembros de la misión, el emperador Wén Dì amonestó a la emperatriz Suiko por acercarse a su corte de un modo tan grosero. Al parecer, estaba molesto por el modo en que ella se refería a sí misma y por la manera que los emisarios japoneses explicaban la relación de la soberana con el Cielo. Cuando los reyes Yamato habían enviado mensajeros a las corte Sóng en el siglo V, asumían la postura de los reyes extranjeros que servían al Hijo del Cielo de China. Pero en lugar de seguir ese precedente, Suiko uso su nombre japonés (que incluían la palabra para Cielo) y su titulo (ōkimi o "Gran Reina"). Para el emperador Wén Dì, la identificación de Suiko de su posición con el Cielo debe haber sido particularmente molesta, pues sugería que ella se consideraba una igual del Hijo del Cielo. Al final del resumen chino de lo que los enviados japoneses tenían que decir sobre las condiciones de Japón, se hizo el comentario: "Tanto Silla como Baekje consideran a Wo [Japón] como un gran país, repleto de cosas preciosas; y ellos rinden homenaje".

Después de esta primer contacto con la corte Suí, la historia Yamato estuvo coloreada por dos tipos diferentes pero relacionados, de esfuerzos: el uso de las técnicas administrativas chinas para incrementar el poder del estado, y la introducción de varias formas de aprendizaje chino. Aunque el cambio administrativo estaba directamente relacionado con la reforma del siglo VII y la difusión del Budismo -parece haber dado a la Ilustración Asuka su carácter básico.

b) Apoyo oficial del Budismo

Los primeros y más brillantes rayos de ilustración emanaron de las actividades de los sacerdotes que participaron en la construcción como maestros artesanos (carpinteros de templos, fabricantes de techos de teja y en espiral, artistas de pintura mural, escultores y talladores de madera) que proporcionaron la pericia para construir y equipar los 46 recintos de templos encontrados durante el periodo Asuka. Estos recintos incluyen tres famosos: el Asuka-dara, el Arahaka-ji y el Ikaruga-ji. Muchos de los sacerdotes inmigrantes -como estudiosos de formas de aprendizaje no budistas, tales como el confucionismo, la ley china y la literatura e historias chinas- hicieron contribuciones cruciales a la Ilustración Asuka.

Los grandes trabajos de arte Asuka realizados por sacerdotes extranjeros y preservados como tesoros nacionales incluyen: (1) la tríada Shaka (sansom shaka), estatua de estilo Wéi septentrional de Shaka y dos bodhisattvas, fabricadas en 623; (2) una estatua de madera de pie de Kannon (conocida como el Kannon Kudara) con características de la China meridional y que se piensa que se hizo durante la primera mitad del siglo VII; (3) pinturas en ambos lados de un pequeño latar lacado (el Tamamushi no zushi); y (4) una estatua del Buddha sanador (Yakushi nyorai) que lleva una inscripción que afirma que la estatua se terminó en 607. Todas estos tesoros nacionales son guardados en el Hōryū-ji (nombre dado al Ikaruga-ji después de que se reconstruyera en algún momento del siglo VII), una representación verdaderamente notable de la ilustración.

Debido a que el budismo se situaba en el centro de la mezcla cultural sinoizada, conocida como ilustración Asuka, debería prestarse especial atención al camino por el que el budismo unió los intereses de Baekje a la fortuna de Soga. La conexión se revela tanto en la época como en la expresión de la primera referencia conocida a la presentación de las estatuas budistas y escrituras budistas a la corte  Yamato  por el rey de Baekje. Esta presentación parece haber tenido lugar en 38, año en que el rey Seong (Buyeo Myeong; 523-554) había sido obligado por la presión de Goguryeo a desplazar su capital desde Ungjin hasta Sabi, más al sur y mas alejado de la frontera con Goguryeo. De acuerdo con el Jogu Shōtoku Hō-ō tei-setsu esto sucedió cuando Seong envió al rey Kinmei una estatua de Buda y varios volúmenes de escritura budista. La versión del Nihon shoki del suceso (fechado más bien en 552 que en 538) es precedida por la declaración de que el rey Seong había hecho una petición de ayuda militar que reforzara sus defensas contra los vecinos agresivos (Goguryeo y Silla). Entre los obsequios que acompañaban a la petición se encontraban estatuas y escrituras budistas, y habiendo tenido conocimiento del asombroso poder de Buda, el rey Kinmei preguntó a sus ministros lo que pensaban sobre honrar la estatua; ellos ofrecieron puntos de vista contradictorios. Soga no Iname, cabeza de un clan inmigrante cada vez más poderoso, recomendó el patrocinio oficial, reiterando la opinión de que todos los estados al oeste adoraban a Buda y que no veía motivo para que Yamato fuera una excepción. Nakatomi no Muraji, líder de un antiguo clan conservador, insistió en que la adopción enfadaría a los kami nativos. Por tanto, Kinmei se comprometió a no extender su bendición real a la fe extranjera, pero permitiendo a Iname la libertad de honrar a la estatua de cualquier modo que deseara.

El desacuerdo entre los dos clanes sobre la cuestión de si el budismo debería ser patrocinado oficialmente refleja fundamentalmente diferentes asunciones sobre la autoridad de un jefe para gobernar su clan, o un rey para gobernar el estado Yamato: mientras que los clanes inmigrantes sentían que sus jefes podían recibir autoridad religiosa de la importada fe budista, los clanes más antiguos y conservadores habían llegado a acostumbrarse a la adoración del kami del clan para el que sus jefes eran altos sacerdotes. De modo que la cuestión budista no era simplemente un asunto de conversión individual sino, más bien, una emanación social política que hizo imposible la adopción en tanto que los clanes conservadores tuvieran el control de la corte.

No fue hasta el año 587, casi medio siglo más tarde, cuando el equilibrio de poder se alteró, y solo entonces el budismo fue reconocido oficialmente. El choque militar de ese año fue entre clanes relacionados con los inmigrantes, tales como los Soga, y clanes enraizados en Japón como los Mononobe. mientra que se estaban situando las tropas para el enfrentamiento, Soga no Umako prometió propagar la fe budista por todo el país, si él y sus aliados ganaban. En consecuencia, no mucho después de la victoria, llegaron emisarios desde Baekje para traer sacerdotes budistas, reliquias budistas, construcción de templos, trabajadores del metal, ceramistas y pintores. Pronto empezó el trabajo sobre un gran templo budista, el Asuka-dara, que vino a convertirse en el mismo centro de la actividad ilustradora. Pero 593 fue realmente un año notable en la historia del budismo japones. En ese año la emperatriz Suiko, recién entronizada, ordenó a sus nobles de la corte apoyar el budismo; su sobrino, el príncipe Shōtoku, hijo del emperador Yōmei (recién nombrado príncipe coronado) se vio envuelto en actividades budistas que le llevaron a ser considerado el padre del budismo japonés. Una entrada de 594 del Nihon shoki afirma que esto sucedió cuando los cabezas de los clanes dirigentes estaban compitiendo unos con otros en la erección de templos budistas "para beneficio de sus jefes y padres difuntos" y en un punto del año 596 destaca que dos sacerdotes budistas (uno de Baekje y otro de Goguryeo) predicaron su religión ampliamente y llegaron a ser los pilares del budismo japonés. Finalmente el primer gran recinto budista, el Asuka-dara, fue completado en 596.

c) Preparativos para la reforma

El impulso de Japón para utilizar los métodos continentales e ideas para la construcción del estado, llegaron a ser más fuertes después de la misión de 600 a la corte Suí, cuando el príncipe coronado, Shōtoku, estaba empezando a eclipsar a Soga no Umako, en el manejo de los asuntos de estado. El ascenso del príncipe a la preeminencia estuvo reflejado en la decisión de 601 de comenzar a construir un nuevo palacio para él en Ikaruga, y en la selección, en 602, de su hermano menor como comandante de una nueva tropa expedicionaria enviada contra Silla. Después de que se relacionara con la introducción de métodos continentales de reforzamiento del estado, resaltado por la adopción en 603 de un sistema de rangos cortesanos similar al de Goguryeo y Baekje, la formulación en 604 de los famosos 17 mandamientos y el intercambio diplomático de 607-608 con la corte china.

El sistema de rangos japonés, más relacionado con los de los reinos coreanos que con los del imperio chino, creó una jerarquía paralela a la de la nobleza tradicional, permitiendo la promoción personal de los individuos más capaces y experimentados. Parece claro que los nuevos niveles y rangos ayudaron a reforzar el control imperial al conferir posición en nombramientos y promociones basadas en el mérito. En los niveles más bajos de gobierno, los funcionarios eran seleccionados más frecuentemente por su habilidad para realizar funciones especializadas.

2. Las Grandes Reformas

Antes de considerar las reformas adoptadas después de 645, debemos mirar brevemente dos aspectos de su trasfondo histórico:

a) El Imperio Táng

Los enviados de Goguryeo llegaron a Japón durante el verano de 618 e informaron que su estado había repelido con éxito una invasión de los ejércitos chinos. No sabemos si habían llegado a requerir asistencia militar o simplemente llegaron para expresar satisfacción con su victoria contra el gran imperio chino. Pero no mucho después, y probablemente como resultado de derrotas sufridas a manos de Goguryeo, la dinastía Suí fue destruida por rebeldes cuyo líder fue entronizado como emperador Gāo Zŭ (Lĭ Yuān; 618-626), fundador de la dinastía Táng.

El gobierno Tàng (618-907) llegó en una época particularmente gloriosa en la historia china. De hecho, los cambios institucionales y sociales realizados durante el periodo, han llevado a los estudiosos a decir que fue entonces cuando China entró en la Edad Moderna. Los primeros emperadores Tàng estaban empeñados en restaurar y extender la grandeza imperial de China. Pero dándose cuenta de que el colapso Suí se debió en su mayor parte a fallos militares contra Goguryeo, los gobernantes Tàng eran bastante cautos en ese frente. Goguryeo envió tributo a la corte Táng ya en 619; Baekje hizo lo propio en 621; y Silla siguió el ejemplo en 624. Y los reyes de los tres reinos coreanos aceptaron los nombramientos Tàng, indicando su incorporación al sistema tributario Tàng.

La vieja enemistad de Japón hacia Silla se suavizó temporalmente después de la primera misión a Suí en 600, y el ascenso del príncipe Shōtoku a una posición de influencia en asuntos exteriores. Mejoraron las relaciones con Silla, al menos en parte, a juzgar por la información del Nihon shoki de que una gran cantidad de gente emigró desde Silla a Japón en 608, y que llegaron emisarios desde Silla y Mimana (Kaya) -y fueron bien recibidos- en 610. Pero, a continuación de la desaparición de Suí y el ascenso de Táng en 618, Japón se volvió de nuevo hostil hacia Silla. Cuando este estado envió "tributo" a Japón en 621 y no siguió el precedente de traerlo junto con los emisarios de Mimana, los funcionarios japoneses interpretaron esta ruptura con la tradición como una clara indicación de que Silla había absorbido, o iba a absorber a Mimana.

No mucho después de la muerte del príncipe Shōtoku en 622, una facción en la corte aconsejó la guerra con Silla y la cooperación más estrecha con Baekje, y un ejercito de 10.000 hombres invadió supuestamente Corea en 623. Los estudiosos explican el giro de la política exterior de Japón de dos maneras: que el colapso Suí sugirió a los líderes japoneses que su vieja posición en Corea podía ahora recuperarse y que la muerte de príncipe Shōtoku dejó al militarista Soga no Umako en el control único de los asuntos exteriores.

Pero las relaciones con Silla pronto se mejoraron, posiblemente porque los líderes japoneses se hicieron súbitamente menos beligerantes por los movimientos conciliatorios de Silla. La corte estaba seguramente afectada por los dos sacerdotes budistas chinos, y dos doctores médicos chinos que llegaron a Japón por la vía de Silla. Aconsejaron que Japón estableciera y mantuviera relaciones con la corte Táng. A pesar de estos consejos, Japón no envió una misión oficial a la corte Tang hasta 630 -tras la muerte de tres influyentes líderes del periodo Asuka: el príncipe Shōtoku en 622, Soga no Umako en 626 y la emperatriz Suiko en 628. Mientras el imperio chino se estaba volviendo más fuerte y rico que nunca bajo el emperador Tài Zōng (626-649). La demora de Japón en establecer relaciones con Tàng probablemente se debió a las condiciones inestables de ambos países. China no estuvo reunificada hasta 624; un violento golpe de estado provocó el derrocamiento de Gāo Zŭ en 626; y estalló una desagradable disputa sucesoria en Japón después de la muerte de la emperatriz Suiko. Pero cuando la misión fue organizada finalmente en 630, su líder fue uno de los doctores chinos (E’nichi) que había llegado a Japón por la vía de Silla 7 años antes. Tras su llegada a la corte, el emperador Tài Zōng anunció, en primer lugar, que Japón, estando tan lejos no necesitaba enviar tributo cada año. Luego anunció que un aristócrata de alto rango había sido designado jefe de una misión para acompañar a los enviados a casa y extender los saludos personales al nuevo emperador de Japón. Abrir canales privados con los Táng fue complicado en cierto modo, por la reaparición del conflicto y la rivalidad entre los reinos coreanos. Aunque habían sido incorporados al sistema tributario Táng, continuaron invadiéndose el territorio uno al otro. Debido a estas riñas Tài Zōng tuvo noticia de que Goguryeo había construido un monumento en honor de los soldados muertos en la guerra con la China Suí, y rápidamente ordenó una represalia militar. Los ejércitos chinos demolieron el odiado monumento y reunió los restos de los soldados chinos que habían muerto en Goguryeo. Suponiendo que los Tàng estaban considerando otra acción militar más, el rey de Goguryeo construyó más de 1000 fuertes en lugares donde los chinos podían golpear, y buscaron mejorar sus relaciones con Baekje.

Ya en 630 tanto Goguryeo como Baekje enviaron mensajeros a Japón y, según el Nihon shoki, ofrecieron tributo, posiblemente intentando obtener apoyo si fueran invadidos por las tropas chinas. En 631, el rey de Baekje incluso tenía un miembro de su propia familia real entregado a Japón como rehén, señal tradicional de la necesidad urgente de un estado de asistencia militar. Los otros reinos implicados en el enfrentamiento Goguryeo-Táng también buscaron respaldo japonés.

Luego, en 641, después de que un funcionario Tàng regresara de una gira de inspección por Goguryeo, el emperador decidió que había llegado el momento de la acción militar. Al año siguiente, también Goguryeo estaba movilizándose para la guerra, y en 613, Tài Zōng advirtió a Goguryeo y Baekje que rompieran la actividad agresiva contra Silla. Pero el nuevo rey de Goguryeo ignoró estas advertencias, y así, Tài Zōng ordenó a sus tropas que atacaran a este reino coreano poco colaborador, y requirió a Baekje y Silla que proporcionaran apoyo. En el cuarto mes de 645, justo cuando Tài Zōng estaba cruzando el río Liao, el príncipe Naka no Ōe (el futuro emperador Tenji, 661-672) y su grupo estaba estableciendo un nuevo gobierno en Japón, habiendo impedido el control por parte de los Soga, que había durado más de 50 años. Por tanto, estaba bajo la sombra de un poderoso y expansivo imperio Táng cuando se adoptaron las grandes reformas de Japón.

b) Trastornos políticos internos

Después de los preparativos del emperador Tài Zōng para la guerra en 641 contra Goguryeo, los tres reinos coreanos fueron asolados por luchas internas y externas, ya que buscaban reforzarse para las invasiones anticipadas. Japón tampoco pudo evitar ser afectado. Las turbulencias políticas de 645 no surgieron directamente de las desavenencias sobre cuestiones de política exterior, sino, más bien, de más de una década de crecientes luchas por el poder en la corte. Por un lado, estaba un grupo de clanes encabezados por los Soga, y por el otro estaba un grupo, cada vez más fuerte, de príncipes imperiales, funcionarios de la corte, y jefes de clanes, que habían estado unidos por unos sentimientos comunes de irritación con (1) la implacable y autoritaria conducta de los ministros Soga; (2) la consistente oposición Soga al hijo del príncipe Shōtoku, y finalmente su eliminación; y (3) el fracaso del régimen Soga para hacer un uso extensivo y efectivo de hombres familiarizados con las técnica chinas para incrementar el control político.

El antagonismo entre estos dos grupos estalló tras la muerte de la emperatriz Suiko en 628 sobre la cuestión de quien debería sucederla. La emperatriz no había designado un nuevo príncipe coronado para reemplazar al recientemente desaparecido príncipe Shōtoku, pero dos príncipes tenían fuertes pretensiones al trono: el príncipe Tamura, hijo del príncipe coronado Bidatsu (que nunca se convirtió en emperador) y el príncipe Yamashiro no Ōe, hijo del príncipe Shōtoku. Ambos eran nietos de anteriores emperadores, pero el príncipe Yamashiro parece haber tenido la reclamación más fuerte: su abuelo había sido emperador mas recientemente; su padre Shōtoku había compartido el gobierno con la emperatriz Suiko; y su madre era una hija de Soga no Umako. Y sin embargo, Soga no Emishi, que había reemplazado a Umako como jefe del clan Soga en 626, no quiso entronizar al hijo del difunto príncipe coronado Shōtoku, probablemente porque prefería un emperador cuyo gobierno fuera mayormente simbólico. Cualquiera que fuera la razón, Emishi maquinó inducir a los jefes de los clanes dirigentes par que aceptaran la información fabricada de que la emperatriz Suiko había querido que el príncipe Tamura la sucediera. Pero dos aristócratas de alto rango, el hijo de Shōtoku, el príncipe Yamashiro, y un tío de Emishi, de nombre Sakaibe no Marise no Omi, se negaron a aceptar esto como una auténtica expresión del deseo imperial. De acuerdo con el relato del Nihon shoki (que presenta un sesgo anti Soga), el encuentro del príncipe Yamashiro con la emperatriz en sus últimas horas le dejó con la impresión de que ella esperaba que él la sucediera. No obstante, el príncipe Yamashiro decidió aceptar el consenso diseñado, indicando que seguiría las enseñanzas de su padre y sería "paciente, no airado".

Pero Sakaibe no Marise estaba impaciente y enfadado. En una reunión final de jefes  anuncio acaloradamente que no tenía nada más que decir y se marchó. Como cabeza de la rama Sakaibe del clan Soga, y hermano del difunto Soga no Umako, pronto creó otro revuelo, cuando en otra reunión aireó sus puntos de vista sobre el tema de la sucesión. Emishi no podía permitir tal oposición, incluso desde el hermano de su padre. Por tanto, ordeno a sus tropas que rodearan la residencia de Marise, forzando su estrangulamiento y el suicidio de su hijo mayor. Entonces, el príncipe Tamura ascendió al trono como el emperador Jomei (628-641). Pero la implacable acción contra un miembro de su propio clan, levantó un resentimiento que, después de otra provocación, culminó con el golpe de 645.

La muerte del emperador Jomei en 641, justo cuando Tài Zōng estaba convocando tropas para una invasión masiva de Goguryeo, reavivó el viejo conflicto sobre quien debería ocupar el trono; el príncipe Yamashiro o el príncipe Naka no Ōe (hijo mayor de Jomei). Debido a que el príncipe Naka no Ōe solo tenía 16 años y no era bastante maduro para el trono, el príncipe Yamashiro era de nuevo el candidato más fuerte. Pero Emishi aún no quería que se convirtiera en emperador y favoreció, en su lugar, a otro hijo de Jomei: el príncipe Furuhito no Ōji, cuya madre era una hija de Umako. No obstante, Emishi no recibió mucho respaldo para la propuesta y tuvo que admitir que la emperatriz de Jomei siguiera el precedente de Suiko y ascendiera al trono. Así, ella reinó como la emperatriz Kōgyoku (641-645).

Durante los primeros meses del reinado de Kōgyoku, el hijo de Emishi, Iruka tomó el control de los asuntos administrativos, obteniendo la reputación de ser incluso más autoritario que su padre. Pero antes de que terminara el año y mientras Iruka estaba ejerciendo presión sobre el pueblo para que aportara más trabajo para la construcción de dos tumbas (una para su padre y otra para si mismo), fue abiertamente reprendido por la hermana del príncipe Yamashiro por actuar como un emperador y emplear trabajo forzado para sus propios fines personales. Siendo menos capaz que su padre de aceptar críticas u oposición, Iruka recurrió inmediatamente al uso de la fuerza militar. Como resultado, unos 23 descendientes del príncipe Shōtoku, incluyendo al príncipe Yamashiro y varios miembros de su familia inmediata, fueron inducidos a cometer suicidio. Ese brutal tratamiento de una ilustre rama de la familia imperial horrorizó incluso al padre de Iruka, Emishi.

Hacia la primavera siguiente, tres importantes figuras aristócratas estaban elaborando un plan para eliminar a Iruka y su clan de las posiciones de poder. El triunvirato estaba compuesto por (1) un burócrata de nombre Nakatomi no Kamatari (614-669), que vino a ser conocido como Fujiwara no Kamatari, fundador del clan Fujiwara; (2) un hijo del emperador Jomei, el futuro emperador Tenji (626-671); y (3) el hijo de un Soga de alto rango, Soga no Ishikawa Maro († 649), un jefe de clan, cuyo padre había favorecido la entronización del príncipe Yamashiro, antes en 629. A partir de una revisión de los antecedentes y los intereses de estos tres hombres, los papeles desempeñados en la época del golpe, y los puestos con los que fueron recompensados en el gobierno posterior a 645, podemos ver algo en el carácter anti Soga y en favor de la reforma, de su movimiento rebelde.

A Nakatomi no Kamatari, el principal artífice del golpe, se le ha calificado como un antiguo burócrata, ya que poseyó un alto rango y un cargo que le fueron concedidos principalmente a causa de su demostrada habilidad y éxito. Ya en 629, cuando Emishi estaba intentando forzar a los líderes de los clanes para que aceptaran la información fabricada de que la emperatriz Suiko había querido que el príncipe Tamura la siguiera en el trono, el padre de Kamatari fue un de los cuatro secretarios imperiales cuyos puntos de vista fueron decisivos en la elección del príncipe Tamura para subir al trono como emperador Jomei. Por tanto, el padre de Kamatari era influyente, pero aún no se había convertido en un oponente a los Soga o un defensor de la Reforma. Kamatari mantuvo el mismo alto rango que su padre, y asistió a conferencias de corte de alto nivel (byogī). Después de 632, cuando el sacerdote budista Min regresó al cabo de su viaje de 22 años a China y comenzó a dar conferencias sobre adivinación, Kamatari frecuentó el templo de Min, al igual que cuando volvió Minabuchi no Shōan de su viaje de 3 años a China, por lo que se piensa que hacia 640, Kamatari se había convertido en un burócrata estudioso e indagador, que estaba preocupado por la ardiente cuestión política de lo que significaba para japón un avance Tàng hacia el este.

En torno a 641 en la disputa sobre quien debía suceder al difunto emperador Jomei, Kamatari parece haber favorecido la candidatura del príncipe Yamashiro. Luego, después de la decisión de elegir a a emperatriz Kōgyoku y la forzada eliminación del príncipe Yamashiro y todos los miembros de su familia inmediata, Kamatari tomó medidas que condujeron directamente al golpe de 645. Primero se aproximó a dos príncipes imperiales: el príncipe Karu (que fue entronizado más tarde, en 645, como emperador Kōtoku) y el príncipe Naka no Oe (que ascendió al trono en 661, como emperador Tenji). Al parecer, Kamatari sentía que si uno de estos dos príncipes debía convertirse en emperador, debería gobernar realmente, y no ser simplemente una fachada para algún jefe de clan. Pero para establecer un gobierno imperial de este tipo, sabía que los Soga debían ser expulsados de sus posiciones de control y que esto solo podía hacerse con poder militar. Por tanto, contaba con Soga no Ishikawa Maro, un militar que no estaba en buenas relaciones con Iruka y cuyo padre había tenido reservas sobre la entronización forzosa de Jomei por Emishi. Con el respaldo militar de este descontento Soga, Kamatari fue capaz de idear un plan para establecer el tipo de gobierno imperial adecuado para que Japón pudiera enfrentarse al reto del expansivo imperio Tàng.

La narración del Nihon shoki del golpe comienza al explicar que aunque Iruka era un hombre suspicaz que siempre portaba una espada, Nakatomi había enseñado a los artistas como conseguir que pusiera su espada a un lado. El príncipe Naka no Oe hizo los siguientes preparativos: cerró las puertas de palacio, sobornó a ciertos guardias, ocultó una larga lanza en un lugar conveniente en el Gran Salón de Estado (Daigokuden) donde debían ser leídos los memoriales, dispuesta para el apoyo de los soldados y ordenó a cuatro hombres armados que mataran a Iruka. Pero a la hora señalada, los hombres clave en el complot se asustaron, quedando intimidados, al parecer, por el prestigio de Iruka. De modo que el mismo príncipe Naka no Oe se precipitó hacia delante y con una espada "cortó la cabeza y el hombro a Iruka". Antes de morir Iruka se declaró inocente y pidió una investigación. Entonces el príncipe Naka no Oe presentó su caso ante la emperatriz, exponiendo que Soga deseaba destruir la cas imperial y subvertir la autoridad imperial. Cuando la emperatriz se retiró a deliberar, los cuatro asesinos atacaron y mataron a Iruka, poniendo fin a medio siglo de control Soga. La emperatriz Kōgyoku abdicó inmediatamente y el príncipe Furuhito (el candidato favorito de Iruka para el trono) entró en el sacerdocio budista. Se estableció el escenario político para la entrada de los tres famosos líderes de mentalidad reformista: el príncipe Naka no Oe con dignidad imperial, Nakatomi no Kamatari con el poder del clan y el conocimiento de formas de gobierno modernas, y Soga no Ishikawa Maro con poder militar.

c) Las iniciativas reformistas

El día después de que Iruka fuera asesinado, Kamatari recomendó que el príncipe Karu (hermano menor de la emperatriz Kōgyoku y estudiante de confucionismo) ocupara el trono como emperador Kōtoku, y que el príncipe Naka no Oe se hiciera cargo de los asuntos de estado, como había hecho el príncipe Shōtoku durante le reinado de Suiko. Bajo Kōtoku y su príncipe coronado, se crearon tres posiciones ministeriales: (1) Ministro de la izquierda, para Abe no Uchi Maro no Omi, cuyo padre había secretario imperial durante el reinado de Suiko; (2) Ministro de la derecha para Soga no Ishikawa Maru, el comandante militar de los rebeldes; y (3) Ministro del centro, posición ministerial distinta a cualquiera que hubiera existido en China, algo así como un consejero personal para el emperador y el príncipe coronado.

Los especialistas chinos también fueron nombrados eruditos del estado (kuni no hakase). El primero fue Min, que había ido a China en 606, permaneciendo allí 22 años. El segundo fue para Eon, que regresó tras 32 años de permanencia. Ambos habían observado y estudiado la formación de la centralizada estructura burocrática de china, basada en codificaciones de la ley penal y administrativa, y tenían conocimientos de primera mano de un imperio que ejercía un notable control sobre los asuntos en los estados y territorios vecinos. En estrecha asociación con Kamatari, hicieron importantes contribuciones a la formulación e implementación del programa de reforma de Japón.

El nuevo gobierno despachó inmediatamente mensajes imperiales a los reyes de Goguryeo y Baekje, expresando amistad para el primero y pidiendo explicaciones al segundo por sus escasos tributos. La decisión tomada a finales de 645 de trasladar la capital a la ciudad portuaria de Naniwa sugiere que el nuevo líder quería tener su base en el puerto donde embarcaban y desembarcaban las misiones diplomáticas.

Los reformadores dieron pasos hacia el mantenimiento y reforzamiento del control del gobierno, mediante la convocatoria a los nuevos ministros y obtener de ellos un juramento de alianza. Otra medida para incrementar el control gubernamental, fue degradar a los templos budistas como símbolo del poder de los clanes y promoverlos como instrumentos del gobierno imperial. Primero adoptaron la práctica Tàng de colocar 10 maestros budistas a cargo de los asuntos del templo, relacionados con la cultura china. El nuevo gobierno también intentó impedir que los disidentes obtuvieran la posesión de armas, especialmente en regiones periféricas. Los emisarios imperiales fueron enviados, no solo para establecer un sistema de inspectores provinciales, para recoger todas las armas, excepto las de las áreas cerca del territorio de Emishi, y depositarlas en almacenes gubernamentales. Por tanto, el gobierno estaba intentando obstruir cualquier intento de expulsar al gobierno por parte de un jefe de clan descontento.

El nuevo gobierno solo tenía dos meses cuando ordenó un censo para facilitar la recaudación de ingresos de todos los pueblos y tierras, primero en las provincias orientales, justo después del envío de los inspectores provinciales. Además, el nuevo régimen estaba intentando asegurar la aceptación popular de sus nuevas políticas.

El Edicto Imperial emitido el primer día del primer mes de 646 y referido aquí como el Edicto de los Cuatro Artículos es comparable al Juramento de los Cinco Artículos de 1868. Cada uno fue emitido por un emperador en una época en que los nuevos líderes habían decidido hacer atrevidos y profundos cambios políticos -en nombre del emperador del momento- que ayudarían al país a encarar la amenaza de invasión por los poderes extranjeros, primero chino y luego occidental. Fue una proclamación imperial que se situó a medio camino entre los 17 Mandatos y el Código Taiho de 701. Durante los últimos meses de 646 un edicto imperial fue seguido por otro, una serie de recordatorios de que el estado ahora estaba siendo gobernado directamente por un emperador. 

3. El Estado Imperial

En 650, cuando el gobierno reformista tenía 4 años, la China Tàng se alió con el reino coreano de Silla. Para los japoneses esto fue una señal del intento de China de dominar la península coreana y probablemente también Japón. Esta alianza, seguida por un avance militar chino, despertaron la preocupación de Japón que moldeó la política gubernamental durante décadas. Los efectos pueden detectarse en tres masivas corrientes de cambio histórico en estos años. el primero tuvo un carácter militar y se manifestó como la resistencia contra los avances Tàng en Corea, y más tarde, como frenéticos esfuerzos para reforzar las defensas del país contra la invasión. La segunda fue una corriente administrativa marcada por un uso extensivo de inmigrantes y otras personas familiarizadas con las técnicas continentales. La tercera tomó la forma de tensión política interna que llevó a la guerra civil en 672 y el establecimiento de un intento de un régimen decidido a crear un imperio de estilo chino en Japón.

a) La expansión Tàng y la respuesta de Japón

La alianza de 650 entre Tàng y Silla tuvo por objetivo a Baekje. Para Tàng, las dificultades a que se enfrentó eran secundarias a su interminable guerra con Goguryeo, y para Silla, el problema con Baekje no podía separarse de los problemas con sus vecinos, especialmente con Goguryeo al noroeste y Japón a través de los estrechos de Tsushima. En Japón las implicaciones de las alianzas eran amenazantes, llevando a una fisura entre los líderes sobre la cuestión de si el país debía emprender una acción militar inmediata sobre Silla o simplemente reforzar sus defensas.

En 651 llegaron a Tsukushi emisarios desde Silla vestidos como funcionarios Tàng. La corte japonesa decidió que la misión debería ser enviada de vuelta, y el ministro de la derecha (Kose no Tokuda) dirigió una petición al trono en el que defendía preparativos para la guerra; pero tal acción no se tomó. El príncipe coronado y sus consejeros -muchos de los cuales tenían conocimiento de primera mano de la situación del continente- eligieron en su lugar los lazos diplomáticos con la corte Tàng- En unos pocos meses enviaron a China una misión dividida en dos grupos que toman dos caminos diferentes: el primero, compuesto de 121 personas, partió por el camino de Silla (ruta septentrional), y el segundo, con 120 a bordo, zarpó a través del Mar de China oriental (ruta meridional). Ambos contenían varios eruditos y estudiantes, que sugerían que el objetivo principal era obtener más información sobre las técnicas de control y logros culturales Tàng. El segundo grupo se encontró con el desastre poco después de dejar el puerto, y solo 5 o 6 personas regresaron sanos y salvos. Pero primero alcanzaron su destino y estuvieron de vuelta en Japón durante el séptimo mes de 654, trayendo consigo varias personas que pronto se volverían activos y prominentes en los asuntos políticos y culturales de su país.

Antes del regreso de este grupo en 654 se envió una segunda misión a China por el camino de Silla. Después de presentar sus regalos al emperador Gāo Zōng (649-683), éste les declaró que en caso de que se produjera una situación de emergencia en Corea pediría ayuda a Japón. Esta declaración de Gāo Zōng sugiere que los intereses políticos, así como los culturales, habían impulsado a los miembros de la corte imperial japonesa a enviar esta segunda misión.

El príncipe coronado de Japón y sus ministros debían haber sabido, de un modo u otro, sobre la alianza Tàng-Silla y los planes para una acción militar conjunta contra Goguryeo, puesto que decidió en 653 abandonar el nuevo palacio imperial en la ciudad portuaria de Naniwa y construyó uno nuevo en la región de Asuka de la llanura Nara. El emperador Kōtoku se opuso, pero el príncipe coronado y los ministros se retiraron a Asuka de todos modos. Parece que el emperador no veía tanto peligro en la situación exterior y que Naka no Oe quería la capital en un lugar que pudiera defenderse más fácilmente contra una invasión exterior.

El emperador Kōtoku permaneció en Naniwa pero murió en soledad allí unos meses más tarde. Aunque el príncipe coronado estaba en la línea de sucesión, parece que prefería gobernar como tal, antes que como emperador. Por lo tanto, su madre, la anterior emperatriz Kōgyoku, fue entronizada por segunda vez, en esta ocasión bajo el nombre de emperatriz Saimei (654-661). Se construyó para ella un nuevo palacio en el área interior de Asuka: el palacio de Futatsuki. Levantado en la cima de una montaña, a la manera de los palacios coreanos, exigió unos esfuerzos constructivos excesivos a la población, lo que provocó un descontento popular que estuvo presente en el incidente Arima de 658.

El príncipe imperial Arima, hijo mayor del emperador Kōtoku y de una hija del ministro de la derecha, tenía fuertes pretensiones al trono en la época de la muerte de su padre en 654. Pero sus esperanzas se frustraron cuando Saimei volvió a reinar. Parece que el príncipe Arima estaba molesto también por las miserias del pueblo, y que fue arrastrado a una trama contra el trono por Soga no Akae, un nieto de Soga no Umako y líder prominente del derrotado clan Soga. Ambos decidieron que la situación no estaba madura para la rebelión. En este punto Akae filtró el contenido de su discusión a las autoridades gubernamentales. Entonces el príncipe Arima fue arrestado y estrangulado, y sus principales partidarios fueron enviados al exilio. Pero las crónicas no dicen nada sobre el castigo para Akae. De hecho, pronto fue nombrado para un puesto en el distante Tsukushi, pero a principios del reinado de Temmu en 672, se convirtió en ministro de la izquierda. Aún sigue sin estar claro el incidente de Arima de 658, y sin embargo, la crónica sugiere que la carga de construir defensas contra una posible invasión desde el exterior estaba despertando descontento.

En 660, dos años después del incidente Arima, Tàng y Silla hicieron un ataque conjunto sobre Baekje, el estado coreano con el que Japón había tenido relaciones particularmente estrechas desde que perdió su territorio coreano (colonia) de Mimana casi un siglo antes. Las operaciones militares Tàng en una región en la que Japón siempre había tenido un interés especial, debe haber causado que los miembros militaristas de la corte sintieran que había sido correcto, nueve años antes, ver signos de peligro en la llegadas de los enviados de Silla a Japón todos con vestimentas Tàng. Hasta 660 la alianza Tàng-Silla se había dirigido  contra Goguryeo y los ataques conjuntos habían tenido lugar ya en 655; pero en el tercer mes de 660 el emperador Gāo Zōng decidió súbitamente -al parecer en respuesta a una petición de Silla por ayuda para poder protegerse de las invasiones de Baekje al territorio de Silla- para hacer un ataque militar combinado a este último. Una fuerza de 100.000 hombres bajo el comandante chino Su Dingfang, asistido por un príncipe Silla, atravesó el mar de China oriental desde la península de Liaotung, desembarcó en la costa de Baekje y coordinó su ataque con una fuerza de Silla desde el este, dirigida por el general de Silla Gim Yu-sin. Al mismo tiempo, el rey Muyol de Silla puso a dos de sus hijos al mando de una tropa de 50.000 hombres que marchó contra Baekje desde la dirección opuesta. En cuatro meses, los ejércitos de Silla, habián obtenido una victoria decisiva cerca de la actual ciudad de Sabi (Puyo), el rey de Baekje se sometió y su orgulloso estado desapareció.

El emperador Gāo Zōng parece haber sido plenamente consciente de que la acción militar conjunta molestaría a los japoneses, causando posiblemente que ellos se apresuraran a ayudar a Baekje, ya que hizo esfuerzos especiales para alejar de sus planes a los enviados japoneses, los cuales repentinamente, en el duodécimo mes de 659, fueron detenidos y se les impidió salir de Cháng’ān, hasta transcurrido aproximadamente un mes desde que fuera destruido Baekje.

Pero tan pronto como se retiraron los ejércitos Tàng de Baekje, y se hicieron planes para volver a asumir el antiguo conflicto con Goguryeo, se desarrolló un movimiento de restauración en Baekje, y sus líderes pidieron ayuda a Japón, a través de unos mensajeros que llegaron después de que se liberaran a los embajadores japoneses en 660. Los enviados pidieron, además de tropas, el regreso del príncipe Pung, miembro de la familia real de Baekje, que había sido enviado como rehén en 651 y al que los líderes de la restauración entronizaron como rey en un nuevo Baekje. Por la época en que estos enviados habían llegado a Japón, los líderes de la corte deben haber sabido que se enfrentaban a una situación verdaderamente amenazadora. Sin duda, temían que Goguryeo también fuera eliminado, y que el mismo Japón pronto fuera amenazado por el poder Tàng. La emperatriz Saimei rápidamente dió el sorprendente paso de ir a Tsukushi para asumir el mando personal de la fuerza expedicionaria.

La emperatriz y otros miembros importantes de la corte (incluyendo el príncipe coronado y Kamatari) abandonaron la capital y marcharon a Tsukushi en el duodécimo mes de 660. Mientras, el emperador Tàng estaba haciendo planes para la invasión de Goguryeo. Poco después de la llegada a Kyūshū, la emperatriz recibió a los enviados japoneses que habían sido prevenidos para que dejaran Cháng’ān. No mucho después de este encuentro, la emperatriz murió. El príncipe Naka no Oe -hijo del emperador Jomei, cabeza del triunvirato que impulsó el golpe de 645 y que administró los asuntos de estado como príncipe coronado bajo tres soberanos- no vaciló ahora en ocupar el trono como emperador Tenji y acelerar la movilización para la guerra en apoyo de Baekje. Hacia el octavo mes de 661 se habían formado los ejércitos para la expedición, y antes de que pasara un mes, el príncipe Pung habían sido devuelto a Baekje. Probablemente, las primeras unidades militares fueron enviadas a Corea en torno a esta época, aunque el Nihon shoki dice que esto no ocurrió hasta el siguiente año, cuando el príncipe Pung fue instalado como nuevo rey de un restaurado Baekje. Mientras, el emperador Gāo Zōng había ordenado a sus tropas invadir Goguryeo desde el norte, habiendo pedido a Silla apoyar la operación con ejércitos y suministros. Entonces, súbitamente, durante el tercer mes de 662, las fuerzas Tàng se retiraron de Goguryeo, supuestamente para tratar con el movimiento de restauración de Baekje, que había ganado legitimidad a partir de la entronización de un nuevo rey, y ayudado por tropas y pertrechos japoneses. Durante varios meses antes de 662 los rebeldes habían incrementado su control sobre las áreas alrededor de la vieja capital de Baekje, y durante un tiempo fueron capaces de resistir contra los ejércitos de Silla y Tàng. Pero a principios de 663, los ataques de Silla se intensificaron, y el líder de la restauración en Baekje fue obligado a buscar más ayuda desde Japón, presentado algunos de los prisioneros Tàng como prueba de que sus ejércitos estaban librando un buena lucha. Japón ya había enviado miles de tropas, cantidades considerables de pertrechos, y una flota de 170 barcos. En el 5º mes de 663, se dice que Gāo Zōng había movilizado 1000.000 soldados para una campaña contra los recalcitrantes de Baekje y había ordenado al rey Munmu de Silla (661-681) que enviara ejércitos para atacar Baekje desde el este. Las tropas de Silla bajaron por el río Kum donde se unieron a las fuerzas Tàng, se libró una batalla naval en la desembocadura de aquel río, donde el comandante japonés, Echi no Takatsu murió, los chinos obtuvieron la victoria y el rey Pung tuvo que huir a Goguryeo. Desde entonces el imperio Tàng hizo de Baekje su base de operaciones para su intento de subyugar toda la península coreana. Esto fue un duro golpe para el emperador Tenji y Nakatomi no Kamatari, que presentaba nuevos peligros, tanto en el exterior como en casa.

Los chinos colocaron a un rey títere en Ungjin, la antigua capital, e hicieron todo lo posible para alentar a Baekje y a Silla a convertirse en componentes amistosos y cooperativos del imperio Tàng. Los reyes de los dos estados fueron requeridos para encontrarse y tomar votos de amistad. Después en 665 fueron reunidos de nuevo en Ungjin, donde adoraron a varias deidades juntos y aceptaron un poco de la sangre del otro. Durante el 9º mes de 665, llegó una segunda misión a Japón desde el Baekje bajo control Tàng. Esta, encabezada por un alto funcionario de la corte Tàng, y compuesta por 254 personas, presentó documentos formulados aceptablemente, por lo que se les permitió entrar en la capital donde fueron bien recibidos. No mucho después, Japón envió embajadores a la corte Tàng, la primera desde el colapso de Baekje en 663, con lo que se establecían las relaciones amistosas, no solo con Baekje, sino también con el imperio Tàng.

Pero en 667 el escenario político se oscureció de nuevo por la decisión de Gāo Zōng de intentar una vez más conquistar Goguryeo. Animado por las disensiones internas y por la probabilidad de una importante ayuda militar desde Baekje y Silla, los ejércitos Tàng cruzaron las fronteras en 667, rumbo a Pyongyang, su capital. Estos ejércitos tuvieron que retirarse, pero enviados de nuevo en 668 fueron colocados bajo el mando de un funcionario naval, Lin Jen-kuei, que había logrado rechazar a los barcos japoneses en la desembocadura del río Kum en 663. Los ataques coordinados de Tàng y Silla provocaron la caída de Pyongyang y el colapso de Goguryeo. Este reino había pedido ayuda militar a Japón por esta época, pero la corte japonesa había perdido el gusto por las intervenciones militares sobre la península coreana. Además, había hecho la paz con el régimen de ocupación de Baekje e incluso enviado una misión a la corte Táng. Antes de la llegada de la segunda misión de Goguryeo, habían llegado a Japón embajadores de Silla, que indicaban a los japoneses que tenían que aceptar a Baekje y Silla como parte integrante del expansionismo Tàng, y que no debían intentar responder a los requerimientos de Goguryeo de asistencia militar.




Las tres invasiones Tàng de la península de Corea durante la década de 660 -la primera, la acción militar conjunta con Silla contra Baekje en 660; la segunda, la destrucción de la restauración, apoyada por Japón, de Baekje; y la tercera, la conquista de Goguryeo en 668- provocó que los líderes japoneses se volvieran bastante frenéticos con la posibilidad de una invasión Tàng de Japón. Habiendo notado la atención a la defensa a principios de la década de 660, después de que hubiera alcanzado la corte la noticia sobre una alianza Silla-Tàng, no es sorprendente encontrar que ahora, siguiendo la ruta de las tropas navales y terrestres japonesas en 663, se dio mucha más atención a la tarea de reforzar la defensa. Se construyeron fuertes en Tsushima Iki (islas situadas entre la punta de Corea y Kyushu), y en lugares estratégicos en Kyushu nororiental. Junto a la línea fortificada se instalaron torres de agua mediante las que podía fácilmente transmitir la información sobre los movimientos del enemigo.

Después de 667, cuando los Tàng habían comenzado a organizar la acción militar conjunta contra Goguryeo y los japoneses se hallaban más perturbados que nunca sobre una posible invasión Tàng de su país, los preparativos para la defender Japón llegaron a ser febriles. Se construyeron fortalezas en posiciones estratégicas a lo largo del Mar Interior en el trayecto hacia la capital, así como el fuerte Takayasu, en una montaña cerca de la capital, en una posición en la que los defensores podían ver el avance enemigo sobre la capital desde el Mar Interior.

b) El Control Estatal

La introducción de avanzados métodos y técnicas  extranjeros se hace evidente en el campo militar, pero la corte de Tenji estaba adoptando también otros métodos continentales para incrementar el control estatal. Ya en 664, solo unos pocos meses después de la humillante derrota de Japón en Corea, el emperador Tenji ordenó a su hermano menor, el príncipe coronado Ōama (que se convertiría en el emperador Temmu): (1) revisar e incrementar el número de los rangos de la corte; (2) nombrar a los cabezas de clan y conceder espadas largas a los más fuertes, espadas pequeñas a los menos fuertes, y escudos y arcos a aquellos que también dirigían grupos ocupacionales; y (3) nombrar a los cabezas de grupos como kakibe yakabe.

La afirmación por parte de una crónica de que esta orden se llevó a acabo en 671, siete años más tarde, ha llevado a algunos historiadores a creer que no fue transmitida hasta ese año. Pero un estudio de la redacción y los contenidos de las dos referencias nos hace pensar que siete años podían haber sido requeridos para alienar nombramientos con estipendios y tangos apropiados, y que la orden de 664 fue un ambicioso intento para utilizar los modelos y expertos continentales para erigir un sistema jerárquico de fuerte control del estado.

El hecho de que la orden de Tenji fuera hecha efectiva en 671, el mismo año en que a muchos funcionarios de Baekje  le fueron concedidos altos rangos por servicios prestados en campos especiales de conocimiento, sugiere que este fue uno de los aspectos de un impulso multidireccional para construir un sistema de estilo continental más estricto. Los otros dos procesos entre 667 (cuando Tàng estaba presionando a Silla, para se le uniera en operaciones militares contra Goguryeo) y 672 (cuando estalló la guerra civil en Japón) hicieron de estos años un importante punto de inflexión en la historia japonesa: (1) el traslado de la capital de Ōtsu en la provincia de Ōmi, y (2) la entronización formal de Tenji como emperador en el primer mes de 668. Estos dos acontecimientos, así como los nuevos arreglos y la concesión de rango cortesano a los refugiados de Baekje, son vistos como subproductos de la actual preocupación por el peligro desde el extranjero.

La decisión de Tenji de construir su palacio fuera de la llanura de Nara, en una estrecha faja de terreno entre las montañas y la costa suroccidental del lago Biwa, se ha considerado por algunos historiadores como un paso requerido por el ascenso de un sentimiento cada vez más fuerte de descontento entre importantes clanes de la región de Asuka, donde había estado localizado el anterior palacio imperial. Pero pensamos que esta decisión, tomada inmediatamente después de los movimientos de Tàng y Silla contra Goguryeo, es una extensión del programa de choque para fortificar puntos estratégicos a lo largo del Mar Interior, y sobre las montañas con vistas sobre la llanura que se situa entre dicho Mar Interior y la capital Asuka. Para propósitos defensivos, la nueva capital de Ōtsu tenía dos ventajas: estaba bastante lejos de las costas de Naniwa, donde podrían desembarcar las fuerzas enemigas,y era conveniente para la comunicación por tierra con las provincias orientales y septentrionales de las que podían obtenerse un crucial apoyo militar.

Igualmente, la larga demora en la ceremonia de entronización de Tenji, que llegó después de haber gobernado ya durante seis años, se puede entender como resultado de evitar gastos innecesarios de tiempo y recursos, mientras se estaban dando pasos extraordinarios para reforzar las defensas del país contra una posible invasión. Programar la ceremonia de entronización en 668, después de que se hubiera construido y ocupado un nuevo palacio imperial, se consideró probablemente más útil para afirmar y santificar la autoridad imperial ante el peligro crítico, tanto interior como exterior.

c) La guerra civil de 672

Los orígenes del conflicto que estalló en una guerra civil durante el año 672 -impulsando así a un nuevo conjunto de líderes a posiciones de poder- se remonta al descontento despertado por los esfuerzos del emperador Tenji para construir un extenso sistema defensivo y al incidente de Arima de 658. Las viejas rivalidades de clan, a menudo enfatizadas por los intentos de los líderes Soga por recuperar las posiciones de control que una vez habían disfrutado, se hacían evidentes en cada etapa sucesiva de perturbación. Pero el descontento y la rivalidad no estallaron en guerra civil hasta que los poderosos grupos llegaron a estar divididos sobre la cuestión de quien debería ser el siguiente emperador.

Tenji y su corte habían decidido en 664 que debería ser sucedido por su joven hermano, el príncipe Ōama, que fue nombrado entonces príncipe coronado y más tarde se convirtió en el emperador Temmu. Pero antes de su entronización formal, Tenji cambió de parecer, llegando a preferir al príncipe Ōtomo, su hijo favorito, tenido con una amada cortesana. Tal vez fue el cambio de opinión de Tenji lo que causó que el hermano menor, el príncipe coronado y futuro emperador Temmu, hiciera una escena en una fiesta, celebrada en el nuevo palacio de Ōtsu durante 668, al agarrar de repente una lanza y golpearla contra el suelo. El relato del Kaden sobre el incidente afirma que solo la intervención de Kamatari evitó más violencia.

Durante los tres años siguientes la discordia entre los dos hermanos no desembocó en ruptura abierta. Pero en 671, dos años después de la muerte de Kamatari, Tenji reveló sus auténticas intenciones al hacer los nombramientos ministeriales de acuerdo con los nuevos ajustes administrativos. Para sorpresa de nadie, designó a Soga no Akae (importante en el incidente de Arima de 658) como ministro de la izquierda, y a Nakatomi no Kane (hermano de Kamatari) como ministro de la derecha. Pero para disgusto del príncipe heredero nombró la príncipe Ōtomo (su hijo favorito) para el cargo de canciller, el más alto puesto ministerial de todos. El príncipe supo que bajo las condiciones del nuevo código administrativo, un canciller tenía que se un hijo imperial actuando como regente (sessho) por el emperador. Así que este nombramiento dejaba pocas dudas de que Tenji estaba planeando ser sucedido por el príncipe Ōtomo, no por el príncipe coronado.

En el décimo mes de ese año, el emperador Tenji cayó enfermó y, de acuerdo con el Nihon shoki, llamó al príncipe coronado a su lecho y le dijo: "Todos los asuntos se dejarán en adelante en tus manos". Pero se dice que el príncipe heredero objetó por problemas de salud y recomendó que los asuntos de estado se entregaran a la emperatriz consorte y al príncipe Ōtomo. Finalmente, también se informa, de que había pedido permiso para recluirse en las montañas Yoshino, para dedicarse al budismo. Al parecer, Tenji estuvo de acuerdo con ambas peticiones, después de lo cual, acompañado por sus servidores y miembros inmediatos de su familia, dejó la capital.

Unos pocos días antes de la muerte del emperador, el principe Ōtomo y los ministros juraron, frente a la figura de Buda, obedecer los mandatos del emperador que posiblemente incluían la orde de que el príncipe Ōtomo, y no el príncipe coronado, fuera entronizado como el siguiente emperador. Aunque el Nihon shoki presenta la visión oficial de que el reinado de Temmu comienza tan pronto como finaliza el Tenji, muestra que pasaron diez meses (incluyendo los dos de combates militares) antes de que Temmu consiguiera regresar a la capital y tomar las riendas del gobierno. Por tanto, la cobertura de la crónica de esos meses tiene un extraño estilo: trata al finalmente exitoso príncipe (Temmu) como el emperador (Tennō) que estaba luchando por una causa justa desde el fuera de la capital de Ōtsu, mientras que se refiere al definitivamente fracasado príncipe (Ōtomo) y sus seguidores como personas "en la capital" (miyako).

Los eruditos han estudiado los indicios disponibles para determinar quien era realmente el emperador antes de la victoria militar de Temmu en el décimo mes de 672. Los historiadores Mito que compilaron el Dai nihon shi entre 1657 y 1906 decidieron que el príncipe Ōtomo había sido entronizado y que, por tanto, él era el emperador de Japón durante este periodo de diez meses. Más tarde, uno de los primeros historiadores modernos, el famoso Ban Nobutomo (1775-1846) tomó la misma posición. y luego, en 1870, el príncipe Ōtomo fue nombrado a título póstumo, emperador Kōbun. Así que las cronologías imperiales enumeran el reinado de Kōbun antes que el de Temmu. Pero aún no existen pruebas de que el príncipe Ōtomo hubiera sido entronizado formalmente. Algunos historiadores creen que la emperatriz consorte de Tenji fue colocada sobre el trono y que el príncipe Ōtomo, como heredero designado, manejó los asuntos de estado en su nombre, justo como Temmu había recomendado. Pero probablemente nadie ocupó el trono durante esos meses de trastornos, en cualquier caso, Otomo habría manejado los asuntos de estado como canciller.

El estallido de la guerra llegó en el sexto mes de 672, cuando Temmu emprendió una marcha hacia la capital desde su retiro de las montañas Yoshino, pasando por las provincias orientales de Iga Ise, para recabar apoyos militares de sus gobernadores. Al mismo tiempo ordenaba cortar el camino de Fuwa, que llevaba a la capital, con la intención de prevenir la salida de tropas que pudieran enviarse en su contra. Al principio, Temmu solo recibió pequeñas bandas de soldados en su apoyo, pero sus perspectivas pronto brillaron cuando el gobernador de Ise le envió 500 soldados  para cerrar el paso de Suzuka por el que Temmu podría ser perseguido desde la capital. Luego, los gobernadores de las otras provincias orientales (Owari Mino, y posiblemente Shinano Kai) se le unieron, permitiendo a Temmu pasar de la defensa al ataque a comienzos del séptimo mes. Mientras, el príncipe Otomo, comprendiendo que Temmu había cortado sus líneas al este y al norte, y estaba obteniendo apoyo de los líderes de esas regiones, marchó para obtener tropas de áreas en el oeste y el sur. Pero los gobernadores de Kibi Tsukushi se negaron a cooperar, posiblemente porque no veían posibilidad de derrotar a Temmu y sus partidarios del norte y este. Pero la excusa que utilizó el gobernador de Tsukushi fue que si entregaba tropas la provincia quedaría indefensa frente a una eventual invasión exterior, lo que nos indica la importancia que tenía la situación con el exterior, incluso e periodos de luchas internas.


El ataque final contra la capital fue realizado por dos de los ejércitos de Temmu. Uno, cruzando las montañas hacia el interior de Yamato desde Ise y otro bajando desde Fuwa a la capital. En este punto, el príncipe Ōtomo cometió suicidio; su ministro de la derecha fue ejecutado; otros funcionarios y sus herederos fueron enviados al exilio; y Temmu, ahora verdaderamente el emperador, se trasladó al nuevo palacio (el Kiyōmihara Asuka) en Yamato. Desde una nueva base de poder, totalmente diferente, Temmu y sus seguidores cambiaron el curso de la historia en una nueva dirección: hacia el desarrollo de un imperium conocido como el estado Nara.

El inicio del reinado de Temmu supone el comienzo de una primera ola de cambios, consistentes en la creación de un imperium fuerte y centralizado, que tendría su manifestación material en la construcción de una nueva capital, Nara, que daría nombre a un nuevo periodo histórico. Por tanto, sería más correcto hacer coincidir el inicio del periodo Nara con el del reinado de Temmu, aunque tradicionalmente se viene situando en 710, año en el que se concluyó la nueva capital.

Emperadores de Japón durante el periodo Asuka



BIBLIOGRAFÍA:

INOUE MITSUSADA y DELMER BROWN: The Century of reform. Capitulo 3 del Volumen I de la Cambridge History of Japan: Ancient Japan. 1993