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martes, 2 de junio de 2015

Historia Antigua y Medieval del Tibet


1. Prehistoria e Historia Temprana

En nuestro actual nivel de conocimiento no podemos definir con certeza las fronteras entre prehistoria e historia temprana. Esto se debe, por una parte, al hecho de que las excavaciones sistemáticas en el Tibet y regiones limítrofes todavía no han sido posibles, ni se esperan en un futuro cercano. Por otra parte tenemos acceso a los antiguos trabajos históricos chinos que contienen datos etnográficos e históricos sobre los "pueblos bárbaros", información que que debemos usar ciertamente a pesar del hecho de está frecuentemente adulterad con interpolaciones contemporáneas. En tales fuentes también debemos distinguir entre los datos que se refieren a los pueblos que directamente limitaban la meseta china y tenían comercio o relaciones militares con los chinos, y los datos sobre los pueblos que simplemente son mencionados de rumores pero no tenían contacto directo con los chinos y en relación con los cuales existen ciertos "clichés bárbaros" que, por supuesto, no tienen valor histórico. Por ejemplo, se hace mención frecuente de la inmoralidad de las mujeres que  pertenecían a los diversos pueblos extranjeros, información que simplemente demuestra que tenían diferentes costumbres sexuales de las que eran aceptables en China. Entre los tibetanos y pueblos relacionados esto se refiere a la institución de la poliándria.

Cuando cambiamos a los pocos hallazgos arqueológicos disponibles, es evidente que su valor es más bien escaso, consistiendo en como hacen los objetos encontrados sobre la superficie de la Tierra, o fueron desenterrados mediante un ligero rascado del suelo y esto bastante por casualidad.

Los indicios más importantes de la prehistoria tibetana son los monumentos megalíticos que se extienden en un ancho cinturón desde el Tibet occidental a través de la meseta al norte de los trans-himalayas, la región de los grandes lagos salados, y partes del Byang-thang hasta Amdo en el Tibet nororiental. Debido a que a no ha habido ningún estudio a fondo de esos montones de piedras, menhires, y dólmenes que los etnólogos conectan con el culto a los ancestros, simplemente no sabemos si pueden remontarse a los antiguos tibetanos. No obstante, un hecho es de gran interés: la línea de distribución de los megalitos coincide con la del estilo animal euroasiático, artefactos de los cuales han sido encontradon en una ancha banda que se extiende desde las tierras de los escitas en Rusia meridional a la provincia china de Kansu.

Como demuestra el trabajo etnográfico-antropológico de W. Eberhard Show, la cultura de esos grupos que él llama "tibetanos occidentales" es prácticamente idéntica a la de la cultura de las tribus "Ch'iang", apareciendo diferencias solamente en forma de influencias de otros pueblos, principalmente de la estepa. Mientras que Tu'fan, el antiguo nombre que los chinos dieron a los Bod (los tibetanos verdaderos), apareció solamente en ela época de la dinastía Sui y era especialmente predominante en los dos anales T'ang, el nombre colectivo "Ch'iang" (escrito en un carácter que se componía de "oveja" y "hombre") se remonta a la documentación china más antigua. Así, los tibetanos estaban estrechamente relacionados con los Ch'iang, que se componían de muchas tribus, y a los grupos de población que más tarde fueron conocidos como tibetanos pueden haber vagado desde el país natal Ch'iang en lo que ahora es Tibet nororiental, la región de Kukunor, y los distritos limítrofes con Kansu, hasta el valle del Alto Brahmaputra en el suroeste, obviamente en muchas etapas intermitentes.

Entre los chinos el nombre Ch'iang es extremadamente antiguo y aparece, siempre escrito con el mismo carácter, en los huesos oraculares de la dinastía Shang, en los Anales de Bambú, en el venerable Shu-ching, en el primer gran trabajo de la historiografía china, el Shi-chi de Ssu-ma Ch'ien, y en los anales de la primera y segunda dinastías Han. Los Ch'iang eran nómadas criadores de ovejas sin lazos políticos estrechos, un factor que de ningún modos, les entorpeció para unirse en bandas constantemente en bandidaje guerrero tras las huellas de otros pueblos como los Hsiung-nu. Durante el periodo han los Ch'iang se asentaron más al este, en las regiones que más tarde incorporarían de los chinos a su propio reino: Kansu y Shensi. Realmente, partes de Shensi, estaban inundadas por los Ch'iang, como lo fue Szechwan occidental. Como apelativo para los bárbaros occidentales, el nombre Ti aparece de alguna manera más tarde que Ch'iang y la descripción etnológica de Eberhard de los Ti tiende a identificar a los Ch'iang con los Ti que dejaron sus huellas sobre el mapa del Tibet en nombres de lugar como Dan-tig al este de bsTong-kha. Durante el periodo T'ang los Ch'iang en el Nan Shan también fueron conocidos como los Nam-tig, de ahí que  Nan Shan problemente no significara originalmente "montañeses del sur", sino las montañas donde vivían el grupo Shan de los Ti, siendo empleado el nombre no solo étnica sino también geográficamente.

Se ha mencionado el hecho de que los Ch'iang nunca crearon un estado real sino que simplemente formaron confederaciones efímeras para llevar a cabo expediciones de bandolerismo o protegerse de las frecuentes incursiones de los oficiales chinos. Sin embargo, hay ejemplos de grupos de Ch'iang que se unían en un estado real bajo la supremacía de los guerreros de la estepa. Un ejemplo clásico de tal proceso fue el estado T'u-yü-hun que fue destruido más tarde, en el siglo VII,por el rey tibetano Srong-brtsan sgam-po. Los Ch'iang del Tibet nororiental, que incluía la región de Kuku Nor, quedaron bajo el gobierno de un grupo de Hsien-pi cuya dinastía se llamaba A-ch'ai (encontrada en la literatura tibetana como A-zha) y el estado fue llamado T'u-yü-hun (en tibetano: Thogon, Tho-yo-gon). La información de los habitantes del estado T'u-yü-hun montaban caballos y bebían kumiss, pero también tenían yaks y cultivaban grano en lugares favorables, indican que su cultura era compuesta, característica de los pueblos de la estepa tales como los Ch'iang.

Entre los mismos tibetanos las cosas eran más de lo mismo. De acuerdo a las fuentes chinas el ancestro mítico de los Bod fue llamado T'u-fa y se creía que había sido el hijo de un T'o-pa (por lo tanto, un turco, al que la dinastía Wei del norte, 386-534, llamaba T'o-pa) y una mujer hsiung-nu, probable indicación de la sumisión de un pueblo Ch'iang por un estrato de guerreros de la estepa. Ya que los chinos disfrutaban jugando con nombres que sonaban parecidos, surge la sospecha  por el hecho de que el ancestro de los tibetanos es llamado T'u-fa (T'u-fan). A pesar de no hay motivos para tratar todos los datos chinos como invenciones, al menos en la manera en que los anales T'ang dan el nombre del primer rey mitológico de los tibetanos como Ho-t'i po-si-yeh, en el que solo es necesario transponer dos caracteres (Ho-t'i Si-po-yeh) para obtener una excelente transcripción de la forma tibetana (O-lde spu-rgyal) del nombre del primer rey que, de acuerdo con los documentos, se supone había descendido del cielo. Entre los tibetanos el totem y el tabú eran dobles: el perro (que indica un pueblo de la estepa), y el mono, que también aparece entre otros pueblos Ch'iag, tales como los Tang-hsiang. De acuerdo con otras fuentes, los tibetanos se originaron en la región de Yung-pei en Yunnan septentrional donde viven los Mo-so ahora y donde, en las cálidas regiones del Yangtse, los monos viven entre la vegetación exhuberante.

La suposición de que los Ch'iang llevaban originalmente una vida nómada en el Tibet nororiental y regiones vecinas que iban a ser más tarde sinizadas no prevé una explicación de las influencias de los nómadas de la estepa en la conformación cultural y etnológica general de la poblacion. Incluso si los tibetanos (los Bod-pa como ellos mismos se llamaban) habían llegado, como hemos mencionado arriba, de un lugar tan al sur como Yung-pei, aún debemos encarar la suposición de que previamente habían sido forzados hacia el sur desde la comunidad de los Ch'iang en y alrededor de Amdo antes de que quedaran bajo supremacía de los guerreros de la estepa. En el norte, los posteriores "tibetanos" que eran llamados Ch'iang ciertamente entraron en contacto con los Yüeh-chih, el estrato más alto  de los cuales fueron los indoeuropeos, es decir los iranios. Cuando la mayoría de esos pueblos fue expulsada al oeste por los hsiung-nu bajo Motun (alrededor de 177 a.C.) un pequeño grupo quedó atrás en el Nan Shan y pudo haberse mezclado en cierta medida con los Ch'iang locales.

La migración occidental de los tibetanos en su posterior patria en el valle del gTsang-po fue un proceso gradual. Esto es evidente a partir del hecho de que el primer rey mítico, que es llamado O-lde spu-rgyal más bien que gNgya-khri btsan-po en las fuentes antiguas, solo aparece como el noveno  monarca con el nombre de sPu-lde gung-rgyal en las listas evidentemente alteradas con frecuencia de los historiadores posteriores, y a partir del hecho de que en el país rKong-po que limita con el Ol-kha hay una montaña llamada O-de gung-ryal. Si recordamos que el primer rey descendía del cielo sobre una montaña que más tarde fue localizada en el valle de Yar-klungs, luego miramos los nombres O-lde spu-rgyal y sPul-lde gung-rgyal, será evidente que el nombre de la montaña en Ol-kha rKong-po es similar al del rey. El rGyal-po bka'i thang-yig (Documentos concernientes a los Reyes) denomina la montaña del descenso, al Byang-rdor en (r)Kong-po que, como la "montaña del descenso de los dioses" (iha-bab-ri), fue transferida al valle del Yar-klung, el hogar de la posterior dinastía real. (La pronunciación de Byang y Thang es idéntica.)

En un artículo inusualmente informativo sobre las tribus nómadas G. N. Roerich señala correctamente que allí ocurrió no solo una migración al suroeste de los pueblos Ch'iang de la region de Amdo, es decir, la region donde vivían los auténticos tibetanos, sino también una migración directamente al oeste. Esas tribus emigraron en la dirección de las tierras altas tibetanas (Byang-thang) y, después de alcanzar las estribaciones septentrionales de la coordillera gNyan-chen thang-lha (en ese tiempo la frontera norte de Tibet), se desplazaron a lo largo de los trans-Himalayas y se abrieron paso a través de la region de los grandes lagos salados en la región Kailas-Mansarovar y sus distritos adyacentes. Estas tribus eran los Yang-t'ung (en tibetano: Zhang-zhung). Los chinos hablan de el "Yang-t'ung Mayor" y el "Yang-t'ung Menor", mientras que las crónicas y otros textos de los Bon-po, que han llegado a estar disponibles para nosotros y eran originalmente compilados en lenguaje Zhang-zhung, hablan de Zhang-zhung "Superior" (stod) e "Inferior" (smar), siendo éstas últimas las más antiguas expresiones y típicas del pueblo montañés. Los Zhang-zhung eran los Ch'iang indudablemente y hablaban un lenguaje similar, pero no idéntico, al de los tibetanos. El imperio Zhang-zhung comprendía todo el Tibet Occidental e incluía Gu-ge, Ladakh, Zangs-dkar, Lahul, Khu-nu, y los distritos de Ru-thog, Da-rog, Guge, y la región de Manasarovar en el este así como la controvertida Suvarnagotra (en tibetano; gSer-rabs) que es dudoso identificar con Zhang-zhung, considerándola más bien su estado vasallo. El poder de Zhang-zhung se extendía al norte hasta las montañas de Khotan y al este el alto Yangtse (en tibetano: 'Bri-chu) formaba el límite de la esfera de influencia de los Sum-pa (en chino: Su-p'i) que llevaron a cabo campañas militares y de bandolerismo contra Khotan. Los Sum-pa fueron finalmente conquistados por los Zhang-zhung. Esta era la situación cuando los tibetanos comenzaron su expansión, y leemos en un texto religioso Bon (sNyan-rgyud) que los tibetanos abordaron al rey Zhang-zhung en la vecindad de Dangra (en tibetano: gYu-mtsho) mientras que él estaba en un viaje de inspección de los Sum-pa y le mataron. Los Sum-pa también hablaban de un lenguaje tibetano-birmano que difería del tibetano y del que solamente tenemos unas pocas copias dudosas.

La residencia del rey Zhang-zhung en el Zhang-zhung "Superior" del oeste era Khyung-lung dngul-mkhar en el valle superior del Sutlej. La del Zhang-zhung "Inferior" estaba al este del sagrado Dang-ra en gYu-mtsho Khyung-rdzong. Que el Tibet estaba rodeado por una media luna de Zhang-zhung en la época del primer estado tibetano se ve clarametne a partir de un comentario de Dranpa nam-mkha en una fuente bon. En la época del rey probablemente histórico cuyo reinado no puede ser datado pero al que las posteriores míticas listas de reyes de las crónicas budistas colocan en séptimo lugar y, por razones etilógicas, llaman Gri-gum btsan-po, apareció allí una descripción bastante sobria de Tibet: "
"Hacia abajo desde la miriarquía (1) del Zhang-zhung Superior, y hacia arriba de la quiliarquía (2) del Sum-pa Inferior, al norte y al sur entre los Türk y los Mon [los pueblos en las laderas meridionales de los Himalayas], estaba el territorio del Tibet de los cuatro 'cuernos' o distritos militares [ru]"
 2. El ascenso del Imperio Tibetano

Aunque las crónicas monásticas posteriores proporcionan solamente datos muy generales sobre la prehistoria de las tribus tibetanas a lo largo del Brahmaputra y confunden lo mítico con lo genuinamente histórico, poseemos valiosos documentos, encontrados en el Turquestán oriental, que describen el periodo antes de unificación en un estado comparativamente centralizado bajo un emperador (btsan-po). Las crónicas posteriores simplemente nos informan de que el Tibet estaba gobernado por varios espítitus hasta que, como ya se mencionó, el primer soberano descendió del cielo para gobernar la tierra. La lista de los 27 reyes fue evidentemente alterada muchas veces de acuerdo con varias tendencias religiosas y políticas, y solo los cuatro últimos príncipes: Lha-thop tho-ri gnyan-btsan, Khri-gnyan gzung-btsan, ’Bro-gnyan lde’u y sTag-ri gNyan-gzigs, que precedieron a gNam-ri Srong-brtsan pudieron haber ejercido alguna autoridad como príncipes locales desde su castillo de Phying-ba stag-rtse en Phyong-rgyas, un valle cerca de Yar-klungs. Él reinó desde 570 a 620 y se propuso a unir a los tibetanos y a los pueblos Ch'iang emparentados, un trabajo que iba a ser completado solamente por su hijo.



La Crónica Tun-huang nos proporciona una interesante y evidentememente auténtica información sobre los problemas de los soberanos de Phying-ba stag-rtse, que aparentemente también gobernaban sobre Myang-ro (más tarde Nyang-ro). Al parecer sus dos principales competidores eran Zing-po-rje sTab-skya-bo, que residía en Nyen-kar rnying-pa (en el valle sTod-lung), y Zing-po-rje Khri-pangs-sum, que gobernaba sobre el castillo de sDur-ba’i yu-sna. También importantes en este periodo eran las famlias nobles o clanes de los Myang, mGar, dBa’s, mNon, Tshe-spong, y Khyung-po. gNam-ri srong-(bslon) brtsan derrotó a sus oponentes y un noble Zhang-zhung, K’yung-po sPung-sad zu-tse, jugó un importante papel en esas luchas hasta el tiempo del gran Srong-brtsan sgam-po. Derrotó y mató a Mar-mum, el gobernante de rTsang-bod (la posterior provincia de gTsang, o parte de ella), comprendiendo unas veinte mil familias, ganando por tanto el favor especial de gNam-ri, de cuya mano recibió como feudo las partes conquistadas de gTsang. Es muy posible que partes de gTsang, especialmente aquellos distritos al norte del Brahmaputra, que incluso en nuestro siglo se cubrieron con monasterios Bon, estuvieran en ese tiempo habitados por un pueblo Zhang-zhung. Una revuelta de la provincia de Dags-po al este de Yarklungs fue sofocada por las tropas de bTsan-po. De acuerdo con un artículo en la enciclopedia china Wen-hsien t’ung-kao de Ma Tuan-lin (esta información no se encuentra en los trabajos hsitóricos más antiguos), este primer gran soberano del Tibet derrotó a las tribus bárbaras (definitivamente de origen tibetano-birmano) en las fronteras occidentales de la provincia china de Szechwan y la region aún no sinizada de lo que más tarde sería Yunnan. El La-duags rgyal-rabs afirma incluso que gNam-ri conquistó al rey gNya-zhur (Lig-gnya-šur fue un título de los reyes Zhang-zhung) y otros estados en el oeste además de Gru-gu (Dru-gu) o los Turcos occidentales del Asia Interior. Esta información parece anticipar los sucesos que tuvieron lugar bajo el sucesor de gNam-ri, Srong-brtsan sgam-po, aunque no podemos excluir la posibilidad de que el creciente poder de los tibetanos, incluso entonces, tuviera relaciones, pacíficas o belicosas con los Zhang-zhung o los turcos. Indicios de este poder se encuentran en una observación en la Crónica Tun-huang que afirma que los Zing-po-rje huyeron a la tierra de los turcos (dru-gu yul-du bros-so) tras la caída de su castillo. De interés histórico-cultural es una firmación en el La-duags rgyal-rabs que, desde el reinado de gNam-ri, la ciencia médica y la astrología (rtsis) eran importadas desde China. De acuerdo a la Crónica Tun-huang, se cree que gNam-ri srong-brtsan había sido envenenado.


Como iba a ser frecuentemente el caso más tarde, la muerte de bTsan-po provocó una rebelión general y la Crónica Tun-huang enumera entre los insurgentes las regiones de Dags-po, rKon-po, que eran semi-autónomas, aunque incorporadas dentro del imperio, la región Myang-po, e incluso Tshe-spong, la tierra que la esposa del envenenado rey había traido consigo. Los estados confederados de Zhang-zhung, que como mucho eran semi-independientes, también se volvieron hostiles. A pesar de su juventud, el heredero al trono, Srong-rbtsan sgam-po (en torno a 620-649) dio un aviso de su futuro al haber ejecutado a un traidor sin nombre en la corte. El fiel "Gran Ministro" (Myang Mang-po-rje Zhang-snang) obligó a los Sum-pa a la sumisión sin un golpe de espada; entonces el emperador (btsan-po) personalmente condujó un ejército al noroeste y obligó a los A-zha y a los "chinos" a pagar tributo, que evidentemente significaba que varios gobernadors chinos en Kansu fueron obligados a someterse a la extorsión tibetana.

La campaña tibetana contra los A-zha y las regiones vecinas de china parece haber sido en cierto modo inesperada, ya que los A-zha nunca habían sido un estado vasallo tibetano ni sometido a Srong-brtsan gam-po. Los Anales T’ang proporcionan una explicacion para esto:  los tibetanos habían oido que tanto los turcos como los T’u-yü-hun (A-zha) habían obtenido princesas chinas como esposas para sus soberanos, pero que el emperador T’ai-tsung había rechazado a los tibetanos, evidentemente debido a las intrigas y la oposición de los T’u-yü-hun. Un resultado de esta guerra de venganza fue que la región de Kokonor de los A-zha se convirtió en parte del imperio tibetano; solo unos pocos de los A-zha conquistados se pasaron a los chinos y se estblecieron más al este. También T’ai-tsung acordó en 641 entregar a la princesa real Wen-ch’eng al soberano tibetano como su prometida. Srong-brtsan sgam-po vivió con la princesa (cuyo nombre los Anales Tun-huang transcriben como Mun-chhang Kong-cho) durante nueve años hasta su muerte en 649. En el frente doméstico el gobernante tibetano tuvo que encarar muchos peligros, en especial los instigados por el favorito de su padre, Khyung-po sPung-sad zu-tse, que era nativo de Zhang-zhung y aprentemente deseaba restaurar el poder de Zhang-zhung. Él sembró desconfianza entre el emperador y el "Gran Ministro", Myang Zhang-snag, que se atrincheró en su castillo de sDur-ba, un hecho que en sí mismo parecía probar al emperador las intenciones malvadas del ministro. La fortaleza fue asaltada, destruida, y el ministro muerto. sPong-sad zu-tse creyó ahora que el momento era propicio para deshacerse del emperador mismo y dispuso una trampa al invitarle a un banquete en su jardín. El emperador aceptó su invitación pero envió a su ministro mGar Srong-brtsan yul-bzung por delante para observar. Él anunció que se estaba tramando una conspiracion, e informó esto al emperador. sPung-sad zu-tse, quien se dio cuenta de por qué había enviado el emperador a su fiel ministro, vio que había fracasado y cometió suicidio. Su propio hijo decapitó el cuerpo de su padre y entregó la cabeza al emperador quien, a su vez, le permitió retener su feudo. mGar sirivió al emperador hasta la muerte de este último, y su cargo de "Gran ministro" fue ejercido por sus descendientes dureante décadas.

Srong-brtsan sgam-po también hizo uso de otros matrimonios para impulsar sus políticas de imperio. Casó con una princesa de la aristocracia feudal tibetana, Mong-bza Khri-mo mnyen-idong-steng, procedente de sTod-lung, que le presentó como heredero al trono, y también una princesade los Mi-nyan (los posteriores tangutos) al noreste de Kukunor. Su matrimonio con una princesa nepalí, Khri-btsum, la hija de Amsuvarman, había sido cuestionada por Tucci, aunque los indicios internos indican fuertemente su historicidad. Nepal fue un estado-vasallo del Tibet en la época del emperador, como queda claro del hecho de que cuando el enviado chino Wang Hsüan-ts’e en su camino a la India en 648 fue maltratado por el potentado local de Tirabhukti fue protegido por una guardia personal compuesta de tibetanos y nepalíes dada a él por Srong-brtsan sgam-po.

Deseando mejorar el imperio culturalmente y alzarlo desde el barbarismo (más tarde las fuentes budistas describen el país en ese tiempo como la tierra de los bárbaros de cara roja de las zonas fronterizas), el emperador envió a uno de sus nobles, Thon-mi Anu-i bu Sambhota, a la India para estudiar los textos indios y adaptar uno de ellos al lenguaje tibetano. Viajo por la mayor parte de la India y finalmente retornó con un texto, supuestamente el texto gupta de Cachemira, que él adaptó a la escritura tibetana. Las fuentes informan que Thon-mi compiló ocho tratados sobre gramática tibetana, de los cuales solo dos han llegado hasta nosotros. el nuevo texto fue usado por primera vez en una cancillería de estado creada  por los chinos, factor de gran importancia para este periodo, como lo fue la importación de papel, te, y bebidas alcohólicas desde China. Srong-brtsan sgam-po una ciudad fortificada y amurallada, Ra-sa (lugar amurallado) para la princesa que más tarde fue llamado Lha-sa (lugar de los dioses). Los Anales Tun-huang nos cuentan que los emperadores tibetanos que siguieron residían alternativamente en varios castillos y fortalezas, especialmene en la vecindad de los posteriores bSams-yas.

En asuntos pertenecientes a la cultura espiritual los indios eran los maestros de los tibetanos. Es posible que varias enseñanzas llegaran a ser conocidas durante la época de Srong-brtsan sgam-po, aunque el emperador estaba más interesado en los aspectos culturales que en los puramente religiosos de la religión india. A pesar de los ornamentos legendarios, la influencia de las esposas chinas y nepalíes del emperador fue de gran importancia en que fueron construidos los primeros templos budistas: el Jo-khang de Lhasa, el templo más sagrado en el Tibet y el "ombligo", es decir, el centro del imperio, y el Ra-mo-che. Las capillas para el civilizador de las zonas de frontera también se remontan a este periodo. Entre estos el templo de Khra-’brug ha permanecido intacto y prácticamente inalterado y demuestra que la arquitectura de los templos tibetanos se desrrolló desde la de las antiguas fortalezas; en ambos encontramos baluartes defensivos con delgados muros inclinados hacia dentro y esterchas y almenadas ventanas.

Cuando, a la edad de 13 años, el heredero al trono, Gung-srong gung-brtsan, alcanzó su mayoría de edad, fue nombrado corregente, pero murió cinco años más tarde.  Cuando el emperador murió en 649 fue sucedido por su nieto Mang-slon (srong) mang-brtsan.

3. El Periodo de Regencia

Como el nieto de Srong-brtsan sgam-po todavía era un niño cuando sucedió a su abuelo, la administración del gobierno estuvo en manos del fiel "Gran Ministro", mGar sTong-brtsan, hasta su muerte en 667. El nuevo emperador, y más tarde su hijo, prorrogaron a la familia mGar que durante el resto del siglo tuvieron las riendas del poder. El que los hijos de mGar sTong-brtsan no hicieran ningún intento or expulsar a la dinastía reinante se debió probablemente al hecho de que los súbditos tibetanos, cuyas mentes estaban dominadas por la magia, veían en la majestad (mnga-thang) y los poderes mágicos (mthu) de la dinastía legal una garantía para la existencia del estado que ni siquiera la poderosa familia mGar podía tomar a la ligera.

Cuando en 659 los chinos comenzaron negociaciones desleales con los A-zha, mGar sTong-brtsan apareció en el noreste y atacó y mató al rey vasallo, aunque al sucesor de este último se le permitió retener su posición especial su pueblo estrechamente unido. A la muerte de su padre, mGar bTsan-snyal Ldom-bu se convirtió en "Gran Ministro" y al principio de su administración en 669 los chinos dufrieron una gran derrota en el Turquestán oriental. Su efímero gobierno colonial sobre la totalidad del territorio duró  desde 670 hasta 692. es de interés destacar que  en el verano de 673 bTsan-snyal Ldom-bu convocó la gran Asamblea de Estado en conjunción con su hermano mGar Khri-’bring brtsan-brod que, hasta el fin de siglo fue el hombre más poderoso del Tibet y "Gran Ministro" desde 685 hasta 698. Otro hijo del mGar mayor, bTsan-po yon-tal rgyal-bzung, fue un general (dmag-dpon).

En 677 bajo el nuevo emperador, Khri-’dus-srong Mang-po-rje (676-704), los Zhang-zhung en el oeste también intentaron un levantamiento. El líder de la revuelta, Ra-sangs-rje sPung-rye-ryung, no tuvo éxito y "cayó en la desaprobación", es decir, fue asesinado. Como puede deducirse de su nombre, el anterior reino de Zhang-zhung había sido dado por los tibetanos a una administración nativa; "Ra-sangs" es la palabra Zhang-zhung para ministro u oficial al que los tibetanos añadieron "rje" que lleva el mismo significado.

En 698 Khri-dus-srong logró deshacerse de su senescal, mGar Khri-’bring, quien entonces se suicidó, y el papel de regente fue asumido por su madre, Khri-ma-lod. Khri-dus-srong asumió entonces el mando del ejército, pero sus campañas fueron infructuosas y fue derrotado por los chinos. Murió en 704, a edad temprana, durante una campaña contra los ’Jang (el reino Mo-so en el actual Yunnan), en el mismo año en que le nació un hijo.

Dos cosas fueron dignas de nota a continuación de la muerte de Khri-’dus-srong: durante los siguientes pocos años no hay mención de un "Gran Ministro" ni hay ninguna indicación de residencias de verano e invierno de la emperatriz viuda y el niño real. Durante esos años Khri-ma-lod estuvo en la cima de sus poderes y fue la regente real del Tibet como es evidente del hecho de que su nieto, Khri-lde-gtsug, quien era simplemente "heredero al trono", fue entronizado solo ocho años más tarde en 712 con el título dinástico completo de Khri-lde-gtsug-brtsan (también llamado Mes-ag-tshoms) en las crónicas posteriores. Que las campañas de su padre en ’Jan (Nan Chao) no fueron totalmente en vano, aunque costaron a ese gobernante su vida, puede verse a partir de la crónica que informa que Kag L-bong (en chino: K’o-lo-feng), el soberano de Nan-Chao, se convirtió en vasallo del Tibet durante el reinado de Khri-lde gtsug-brtsan. Una princesa de Nan-Chao, ’Jeng Me-khri-btsun, fue entregada al emperador en matrimonio y le dio un heredero al trono, Lhas-bon, quien, no obstante, murió antes que su padre. La información en los anales de levantamientos de 705 (evidentemente en el propio Tibet) puede explicarse como las consecuencias normales de un cambio en la dinastía. En el mismo año Khri-gzigs zhang-nyen del clan de los Dba se convirtió en primer ministro, y el país Serib en la frontera sur del imperio se alzó en una revuelta que solo finalizó en 709 con la captura de su rey.

La anticipada agitación en Zhang-zhung llegó solo más tarde. En 719 el partido antitibetano allí y en Mard (la parte más baja de Ladakh, Mar-yul) tuvo que mantenerse a raya, e incluso en 721 el ministro Khri-gzigs tuvo que probar el poder del Tibet mediante la celebración del Consejo de Estado de invierno en ’Ryan-shi-gar, aunque el mismo año "numerosos emisarios de sTod-phyogs [es decir, Zhang-zhung] habían profesado su lealtad".

Durante la década siguiente a la muerte de Khri-’dus-srong la frontera china estuvo tranquila en comparación. Los mensajeros chinos llegaron y se fueron y las negociaciones estaban en marcha por otro matrimonio con una princesa china. Pero cuando en 710 la princesa Chin-ch’eng (en tibetano: Kim-sheng) llegó a Ra-sa (Lha-sa) con una guardia de honor tibetana, Khri-’dus-srong estaba muerto y Mes-ag-tshoms, su sucesor, era un niño de seis años. La boda tuvo que posponerse y los chno spermanecieron en el Tibet hasta la muerte de la princesa en 739 cuando las relaciones entre los dos países degeneraron en una guerra abierta. En 729 los tibetanos capturaron la ciudad fortificada de Kua-chou. Durante los últimos años de la princesa los chinos y tibetanos compitieron por la posesión de Gilgit (en tibetano: Bru-sha), importante debido a su estratégica posición en el camino que llevaba a los pasos del Turquestán oriental. En 737 la situación alcanzó su punto álgido. En verano de ese año apareció un oficial tibetano en Bru-sha, el país aceptó el gobierno del bTsan-po tibetano, y en el invierno siguiente el príncipe local devolvió la visita a Khri-lde gtsug-brtsan. Pero mientras que un enviado chino estaba negociando en la corte tibetana, el ejército chino destruyó Bru-sha. Finalmente, la influencia tibetana volvió a Bru-sha y se alcanzó un nuevo acuerdo que implicaba una alianza matrimionial: el rey de Bru-sha casaba con una princesa tibetana. Más tarde, bajo el hijo del entonces bTsan-po, la posesión de esta tierra iba a llevar a grandes problemas. Durante todo este periodo las actividades diplomáticas y militares del imperio tibetano fueron inusualmente activas: se hicieron intentos para contactar con otros oponenetes de la expansión china hacia el oeste, tales como los turcos Türgesh (en tibetano: Dur-gyis) y el Califato (Ta-ching). En 732 y 744 los enviados de ambos poderes estuvieron en la corte tibetana. En 732 la princesa tibetana, ’Dron-ma-lod, se convirtió en la prometida del kaghan de los Türgesh. En 742 le nació un heredero a Mes-ag-tshoms quien, en su entronización en 756, tomó el nombre de Srong-lde-brtsan. Fue bajo este hombre cuando el imperio tibetano alcanzaría el cenit de su poder.

Debería mencionarse un suceso en conexión con la muerte de la esposa china de Mes-ag-tshoms en 739 cuando hubo una epidemia de viruela a la que sucumbió la misma princesa. Una descripción de esta terrible epidemia en el Tibet se encuentra en un trabajo religioso: La Profecía concerniente la Tierra de Li, es decir, Khotan. Los sucesos insertados aquí dentro del marco de una profecía más antigua describe el exilio del clero budista de los reinos de Khota, Kashgar, y Gilgit y Cachemira, sus andanzas, y finalmente su admisión en el Tibet a instancias de la esposa china de Mes-aag-tshoms. Tres o cuatro años más tarde la viruela estalló en el Tibet y los ministros y nobles antibudisstas tomaron ventaja de esta oortunidad para expulsar a los invitados indeseados.

4. El cenit del imperio tibetano: Khri-srong lde-brtsan (755-797)

Aunque el nuevo bTsan-po observó aparentemente una estricta neutralidad y apoyó tanto al budismo como al Bon-po, de hecho favoreció a los budistas y envió a sus confidentes a la India y China para obtener escrituras budistas e invitar a destacados maestros al Tibet. También confió en el clero budista como aliado contra los nobles para consolidar su posición como emperador. Cuando uno de sus emisarios, sBa gSal-snang, trajo escrituras desde China encontró que era necesario ocultarlas. Temiendo por la seguridad de su cómplice provisionalmente le sacó del centro plagado de intrigas del imperio y le nombró gobernador de su provincia meridional de Mang-yul en la frontera nepalí. Desde Nepal gSal-snag fue capaz de viajar a la India, visitar Both-gaya, y hacer los primeros contactos con los destacados filósofos budistas de ese tiempo. Entretanto, el emperador, con la ayuda de su influyente y obediente ministro, ’Gos Khri-bzang, preparó un complot para deshacerse de sus más poderosos enemigos entre los nobles. Se dispuso que los adivinos profetizaran que para asegurar la seguridad del imperio y el emperador, dos prominentes oficiales deberían permanecer durante tres meses en una tumba. La elección recayó sobre Ma-zhang Khrom-pa y ’Gos Khri-bzang. Este último fue capaz de escapar, pero Ma-zhang Khrom-pa fue sellado y murió miserablemente. Al mismo tiempo, el líder de los nobles, sTga-agra kLu-khong, fue desterrado a los desiertos septentrionales. Mientras estos sucesos domésticos tenían lugar la expansión externa del imperio continuaba. Los fragmentos de los Anales de Tun-huang informan de misiones diplomáticas de alianza enviada desde el oeste en 756, incluyendo la de Shig-nig (Shignan o Shugnan) en los Pamires. Una fuente hasta la fecha descuidada describe cómo el "Rey de los Árabes" (sTag-gzig) prometía, después de su derrota, construir y defender un puente de travesaños de madera en un lugar donde la ruta comercial cruzaba una corriente sobre la frontera occidental del imperio tibetano. Evidentemente esto se refiere a un puente sobre el alto Oxus en una localidad llamada Dar-i Tubbat (la "Puerta del Tibet") en un trabajo geográfico musulmán titulado Hudūd al-Ālam.

Durante el mismo año 756 los Anales informan de la conquista de Se-cu, la región de Turfan, (en Chino: Hsi-chou). En 758 las tropas tibetanas capturaron Leng-cu (en chino: Liang-chou), junto a la frontera china. En 762 los generales tibetanos tomaron Keng-shi o King-shi, la region que rodea e incluye la capital de Ching-chao o Ch’ang-an. Como el emperador chino huyó ante la cercanía del ejército tibetano, los tibetanos instalaron a un príncipe, Guang-bu huant-ti, que fue capaz, de resistir solo durante tres semanas.

El tratado de paz chino-tibetano de 783 confirmó el dominio tibetano sobre el turquestán oriental, Kansu y una extensa parte de Szechwan. Durante este periodo la influencia tibetana también se extendió al sur y el rey budista de Magadha y Bengala, Dharmapala, (circa 760-815) reconoció la supremacía tibetana -la razón por la que los escritores musulmanes se refieren a la Bahía de Bengala como el "Mar Tibetano".

La larga serie de victorias políticas y militares de Khri-srong lde-brtsan muestran que él fue capaz de establecer su autoridad cada vez más en los asuntos domésticos, especialmente en politicas religiosas. El maestro budista Shāntirakshita estaba ahora realmente invitado al Tibet, pero como la oposición demostraba ser demasiado fuerte, su visita duró solamente cuatro meses. En su partida avisó al emperador para que invitara al famoso tántrista y exorcista Padmasambhava, que estaría en mejores condiciones para hacer frente a los Bon y su magia. De este modo ocurrió que Padmasambhava expulsó del país a los "malos espíritus", es decir, los refractarios seguidores de la religión popular y la fe Bon. El emeprador comenzó ahora la construcción de bSams-yas, el primer complejo monástico, y Pradmasambhava impidió que los espíritus malignos destruyeran por la noche lo que había sido construido durante el día. El recinto del monasterio con sus habitaciones para los monjes y numerosos templos que simbolizaban el universo budista, fue diseñado por Shāntirakshita, que había sido vuelto a llamar al Tibet donde ordenó a los primeros siete jóvenes tibetanos llamados "monjes de prueba". Las fuentes no concuerdan en cuanto a su número o nombres. Esos primeros monjes, a quienes pronto iban unirse otros, inmediatamente comenzaron la traduccción de textos budistas desde varios lenguajes al tibetano en la "Casa de los Traductores". Que el Bon aún tenía que ser tomado en consideración se ve a partir del hecho de que los sacerdotes Bon eran invitados desde sus distritos del anterior estado de Zhang-zhung para traducir sus textos sagrados  del Zhang-zhung al tibetano. Uno de los discípulos de Shāntirakshita, Vairocanarakshita, o simplemente Vairocana, demostraba una versatilidad inusual al traducir textos tanto budistas como Bon. No solo se dedicó a la enseñanza de las Diez Perfecciones de Shāntirakhita (pāramitā) como la base para la ascensión gradual a la Liberación sino que, como discípulo de Padmasambhava, también tradujo textos tántricos mágico-místicos que estaban basados en una "súbita" Iluminación, doctrina compartida por la escuela china Ch’an. Recordando que los monjes chinos que defendían la doctrina de la Iluminación "súbita" también estaban trabajando en bSams-yas, es evidente que se estaban formando los motivos del conflicto.

La lucha entre los "Gradualistas" y los "Subitistas" finalmente llevó a  la catástrofe. Desde 792 hasta 794 tuvo lugar un debate entre las dos escuelas, ordenadoy presidido por el emperador. Declaró inválidos los argumentos de los chinos y les ordenó dejar el país. Su escuela, aunque reprimida de vez en cuando, no desapareció en el Tibet, sino que todavía continuó como una rama del rNying-ma-pa y es llamada la "Gran Perfección".

En 779, el budismo fue declarado la religión del estado y un edicto imperial ordenaba que se proporcionara apoyo para la religión y el monasterio, y que los subsidios iban a darse para comida y ropa, papel y tinta, y se hicieron concesiones para los ermitaños meditativos. Un número específico de familias tibetanas fue obligado a suministrar las necesidades de un monje, un acuerdo que llevó al incremento de los gastos bajo los sucesores del emperador y llevaban dentro un problema latente.

Los últimos días del reinado del emperador fueron menos afortunados que los primeros. Esto fue debido más a una concatenación de varios sucesos en los asuntos externos del país y un resurgimiento de la hostilidad de los nobles que a una disminución de su energía. Lo que es más importante, el Tibet, una tierra débilmente poblada, había alcanzado los límites de sus capacidades militares y la guerra constante en varios frentes no podían continuar indefinidamente. El tratado de paz de 783 con China demostró ser frágil y en 787 los ejércitos tibettanos avanzaron denuevo contra la capital china, cuando una seria derrota en T’ai-te en 789 les obligó a abandonar la campaña. En 789 los árabes bajo el Califa Hārūn al-Rashīd (786-809), cuando se volvieron inquietos por la expansión tibetana, repudiaron su tradicional alianza ocn los tibetanos y entraron en negociaciones con los chinos. Esto provocó que los tibetanos utilizaran una considerable porcio de sus tropas en el oeste como defensa contra los ejércitos musulmanes. Un avance chino en el Turquestán oriental fue detenido en la gran batalla de Pei-t’ing (en turco: Beshbalik) en 791 en el que los tibetanos y sus aliados karluq se enfrentaron a los chinos y los uigures. A pesar de las victorias chinas iniciales recordadas en la inscripción de Karabalghasum, los tibetanos y sus aliados fueron capaces de destruir al enemigo e incluso los turcos Sha’to que eran amigos de los chinos fueron expulsados de Kansu. El resultado de esto fue que el Turquestán oriental permaneció bajo control tibetano hasta mediados del siglo IX.

El fin del reinado del gran Khri-srong lde-brtsan (797) está oculto por un velo de incertidumbre. Aunque se acepta que abdicó en ese año, muchas circunstancias sugieren que su primera esposa, Tshe-spong-bza rMa-rgyal ldon-skar, que era miembro de la nobleza Bon y su enemiga, le asesinó justo cuando ella envenenó más tarde a su hijo, Mu-ne btsan-po, al que ella misma había puesto sobre el trono.

5. El declive y la desintegración del imperio

Si los sucesos relacionados con la muerte de Khri-srong lde-brtsan no están claros, incluso menos clara es la información que tenemos en relación con su hijo, Mu-ne btsan-po. La antigua crónica del jerarca Sa-skya, Grags-p rgyal-mtshan, menciona a un Mu-khri btsan-po que murió siendo joven, y que pudo ser la misma persona que Mu-ne btsan-po. Fue colocado sobre el trono por su madre, y tuvo un corto reinado, probablemente solo desde 797 hasta 804. Continuó la política de su predecesor e hizo todo lo que pudo pra privar a los nobles de su poder. Golpeó en su base económica, y en tres litigios confiscó sus propiedades, parte de las cuales añadió a las tierras de la corona, y parte distribuyó entre los campesinos. Aunque su accion asestó un golpe mortal a los nobles, no había sido bien planeado. Desbido a que su existencia personal y política estaba en juego, los nobles anteriormente desunidos ahora se unieron, y con su propia madre tomando la iniciativa, el emperador fue envenenado.

La emperatriz viuda deseo ahora colocar a otro hijo, Mu-rung btsan-po, sobre el trono, pero fue dificultada en esto por un acto de violencia cometido por el mismo príncipe. De acuerdo con el bLon-po bka’i thang-yig, el príncipe había atraido sobre sí el odio del poderoso clan sNa-nam al matar al ministro sNa-nam bTsan-po ’U-ring, hijo del "Gran Ministro" Zhang rGya-tsha Lha-snang. De acuerdo al relato, el "Gran Ministro" estaba teniendo una discusion privada con el emperador y a ’U-ring se le había ordenado guardar la puerta. Cuando intentó detener al príncipe para que no entrara, este último le mató. La viuda todavía entronizó ahora a otro de sus hijos, Mu-tig btsan-po, que reinó desde 804 hasta 815 bajo el título imperial de Khri-lde Srong-btsan, aunque Mu-rung btsan-po, que era obediente a su madre y un ayudante complaciente para los nobles, gobernó realmente en la sombra hasta que fue asesinado por un noble sNa-nam en 804. La cronología de estos gobernantes es extremadamente confusa; los datos tibetanos y chinos son difíciles de armonizar.

Como su padre, Khri-lde srong-btsan (también llamado mJing-yon Sad-na-legs) fue favorable al budismo. Bajo su gobierno se continuó la tradución de los textos budistas, incluso intensificada, y es probable uqe el trabajo sobre el Mahavyutpatti, un diccionario bilingüe cuyo propósito era unificar la terminología budista tibetana, se comenzara en esta época y completada bajo su hijo Ral-pa-can. Fue durante este periodo cuando ocurrió allí en la escena doméstica exactamente lo que la nobleza había temido: los monjes budistas tibetanos lograron una influencia incrementada en los asuntos de estdo. Especialmente importante fueron los papeles jugados por los monjes Myang Ting-nge-’dzin y Bran-ka dPal-yon, convirtiéndose incluso este último en "Gran ministro" y, desde 810 fue la figura dominante en la política tibetana. Se cree que este monje retuvo su cargo bajo Ral-pa-can, hijo y sucesor del emperador.

La lucha continua en la frontera china con éxito diverso, pero los chinos aún eran incapaces de reconquistar el Turquestán oriental. En el oeste, la lucha feudal entre al-‘Amin y al-Ma’mūn, hijos de Hārūn al-Rashīd había deteriorado el Califato y los tibetanos fueron capaces de hacer incursiones en territorio musulmán. En una ocasión incluso asediaron  Samarcanda y Sogdiana. De alguna manera más tarde, en 840, los uigures, que había representado un peligro para los tibetanos en el norte, perdieron su imperio estepario en favor de los kirguises. En esta época el "Gran Ministro" budista intentó concluir un tratado de paz permanente con los T’ang, pero fue incapaz de lograr esto hasta el reinado del siguiente emperador.

Sad-na-legs tuvo tres hijos: bTad-ma, que se convirtió en monje budista, gLang-dar-ma (cuyo nombre obviametne es un apodo), y el más joven que, como emperador desde 815 hasta 838, fue conocido por el título de reinado de Khri-gtsug lde-brtsan aunque los historiadores tibetanos le llamaron Ral-pa-can ("el que tiene rizos"), ya que supuestamente envolvía su pelo con largas piezas de tejido sobre las que invitaba a los monjes budistas  a sentarse para demostrar su piedad. Ral-pa-can fue un gobernante débil que sufría de mala salud, prestaba poca atención a los asuntos de estado, que él dejaba para sus consejeros, y fundamentalmente estaba interesado en la propagacion del budismo y, mucho más peligroso para el estado, en conceder privilegios al clero. Las traducciones de textos budistas se multiplicaron, los textos y monasterios fueron dotados, y se ergieron nuevas construcciones religiosas. El ministro, Bran-ka dPal-yon logró concluir un acuerdo con los chinos que garantizaba a los tibetanos tanto la paz como la ratificacion  de sus conquistas. El acuerdo fue firmado en la capital chna en 822, en Lhasa en 822, y el texto inscrito sobre un obelisco (rdo-ring) que se colocó en la capital china, sobre la frontera en Me-ru, y en Lhasa, levantándose este último antes del Jo-khang hasta 1959.

La situación doméstica finalmente llegó a una crisis; los nobles y el pueblo común se rebelaron ante los continuos y crecientes privilegios del clero. El emperador había cometido el serio error de intentar forzar las virtudes budistas sobre un pueblo que aún se aferraba a su antiguo código de ética. Se hizo a los monjes responsables de reforzar esos cambios y si se encontraban con miradas airadas o o dedos acusadores, los delincuentes eran castigados arrancándoles sus ojos o cortándoles sus dedos. Los nobles Bon pensaron que ahora era el momento propicio para dar la vuelta a las cosas. Se urdió una conspiración, se asaltaron las cámaras del emperador, y su cabeza fue retorcida hasta separarse de su cuerpo. Los conspiradores pusieron a gLang-dar-ma sobre el trono que gobernó desde 838 hasta 842 bajo el título de ’Ui-dum-rbtan, y el líder de lso conspiradores, dBa’s rgyal-to-re, se convirtió en "Gran Ministro". Comprensiblemente, los historiadores budistas describen al ministro como un monstruo e incluso los posteriores Anales de los T’ang describen su debilidad por el vino, las mujeres, y la caza, e informan que fue cruel y perverso, falto de generosidad, y concluye que la desintegración del estado fue inevitable. Ahora era el turno de los nobles y los sacerdotes Bon para controlar al nuevo gobernante tal como los budistas habían controlado a Ral-pa-can, aunque una nota en la Crónica de Grags-pa rgyal-mtshan indica que la terrible persecución de los budistas comenzó solo seis meses después de que gLam-dar-ma ascendiera al trono. En su transcurso fueron profanados templos y monasterios, el trabajo de traducción se detuvo, y se desterrraron a los monjes extranjeros. a los religiosso tibetanos se les dio a elegir entre vovler a la vida laica o la muerte, y fueron obligados a participar en eexpdediciones de caza con arcos y flechas. Claramente esto fue un periodo de salvaje confusión y desorden y las fuentes chinas informan de catástrofes, seismos, epidemias y hambre. El budismo fue extirpado de todo el Tibet central; el poder del gobierno no se extendía a las provincias distantes del este o del oeste. El imperio de Srong-brtsan sgam-po se estaba desintegrando completamente y el asesinato de gLang-dar-ma a manos de un hermitaño tántrico (llamado Lhalun Pelgyi Dorje de Yorpa) anunciaba más problemas.


Las antiguas familias nobles no estaban interesadas en una continuación de la dinastía, y una gran guerra nacional parece haber estallado trayendo al imperio a su fin. Aparentemente los sucesores de los grandes emperadores gobernaron como reyes menores en el Tibet central y Yar-klungs y como señores feudales en las viejas tierras imperiales alrededor de bSams-yas. Al parecer la reina secundaria Tsepongza dio a luz al heredero real, gNam-lde ’od-sruṅs (Namde O-sung), en la vieja fortaleza de Yambu Lhagang, antes del asesinato de gLang-dar-ma, aunque otras fuentes proclaman que esto sucedió después de su muerte. En una fecha posterior, la reina principal Bel-pen za-ma tuvo un hijo, Yum-brtan (Yumten), en algún lugar de la región de dbU-ru, alrededor de Lhasa. Entre estos dos -Yum-brtan y gNam-lde ’od-sruṅs, con sus respectivas facciones clánicas- la sucesion se convirtió en un problema, especialmente cuando el principio de primogenitura no se había aplicado con carácter unviersal a la casa real tibetana y la legitimidad de Yum-brtan era dudosa. Además, las fuentes parecen indicar que los jóvenes príncipes fueron el foco de la rivalidad entre los Dro y los Ba/Wa, con los primeros apoyando a gNam-lde ’od-sruṅs, y los segundos a Yum-brtan. Circulaba una historia por la que se pretendía que Yum-brtan no descendía de gLang-dar-ma, sino que se trataba de una trama urdida por la familia Bel para proporcionar un niño a la hija esteril. No obstante, el niño fue aceptado como heredero real.



El Hsin T’ang-shu deja claro que gLang-dar-mano no dejó heredero, y que se instaló a un niño en el trono por el clan de la reina. Las crónicas afirman que el problema de la sucesión fue el punto sobre el que el imperio llegó a dividirse, y la decisión inicial fue que Yum-brtan quedaría a cargo de la parte del Tibet conocida como dbU-ru (el cuerno central: a grosso modo el Tibet centro-oriental, por encima del río Tsang-po) y que gNam-lde ’od-sruṅs controlaría gYo-ru (el cuerno derecho: más o menos, el tibet centro-oriental por debajo del Tsang-po). Esas áreas eran desiguales en recursos, poblacion y tierras, de modo que se extendió un conflicto de bajo nivel entre las dos partes del reino.

Sabemos que los dos herederos operaron independientemente, pues los documentos procedentes de Donhuang indican que gNam-lde ’od-sruṅs fue suficientemente poderoso como para renovar una concesión al clero budista en 844, pero que Yum-brtan pareció tomar posesión de sus propiedades en las décadas que siguieron al asesinato de gLang-dar-ma. La carta de Dunhuang procedente de Yum-brtan se queja específicamente contra los miembros de los clanes Dro y Chog, y, de hecho, había muchas razones para cuestionar la alianza de individuos concretos, pues el Tibet estuvo enredado en una serie de revueltas aproximadamente entre 845 y 910. Estas son designadas como los "levantamientos populares" (kheng los gsum), aunque de hecho procedían de una gran variedad de estratos y duraron casi setenta años.

El primero de los levantamientos fue realmente un intento separatista iniciado por un aristócrata, Lön Gungzher, que era miembro del clan Wa/Wé (-Ba) y administrador en el territorio tibetano, en el noreste, alrededor de Dunhuang, la cual se perdió a manos del señór de la guerra chino Zhang Yichao en 848, quizá en parte como resultado de las actividades de Lön Gungzher, de manera que poseemos alguna indicación de que los movimientos separatistas comenzaron casi tan pronto como el centro del imperio se debilitó, La dinastía real comenzó a contraerse exactamente en aquellas zonas que solo habían estado bajo dominio tibetano tan solo unas pocas décadas (como Dunhuang), pero la debilidad del imperio chino al final de las dinastía Tang también era evidente, pues el lenguaje tibetano continuó siendo usado en los documentos civiles varias décadas después de que la administración desde Lhasa no fuera sino un tenue recuerdo.

Lön Gungzher se vio envuelto en una serie de dificultades con el gobernador de Shanzhou, un tibetano llamado Zhang Bibi, miembro de la familia Dro, que representaba a la facción prochina entre los gobernadores coloniales. Lön Gungzher estaba indignado con el asesinato de gLang-dar-ma y detectó la participación del odiado clan Dro. Después de muchos conflictos, Lön Gungzher obtuvo la victoria, pero personificaba la desintegración del sentido del orden, ya que ejecutó a todos los varones del área de Shanzhou/Amdo; saqueó las prefecturas de Kuo, Gua, Su, Hami y Qocho; y fue sometido por Zhang Yichao solo en 851. Lejos de abandonar su meta, Lön Gungzher intentó más tarde una insurrección contra los chinos e hizo su aparición final en la política china como una cabeza cortada en un saco en su camino a la capital Changan en 866.

6. La administración y la estructura social durante el imperio

Antes de la unificación del Tibet bajo gNam-ri srong-brtsan y Srong-brtsan sgam-po, las tribus individuales eran independientes y, como las fuentes chinas indican, no tenían prácticamente ninguna organización política más allá de breves alianzas para actividades limitadas como el bandolerismo. Con la unificación del Tibet, todo esto cambió, y en lugar de jefaturas tribales, las cuales gobernaban desde sus fortificaciones sobre unos súbditos nómadas o sedentarios, fue establecido un gobierno centralizado por un emperador que, a través de sus oficiales, alcanzó las más lejanas avanzadillas del imperio. Que el principio feudal estaba aún firmemente mantenido por los jefes tribales se demuestra por el hecho de que consideraban al soberano como un primus inter pares, y solo fuertes personalidades como Srong-brtsan sgam-po y Khri-srong lde-brtsan eran capaces de preservar el imperio de una anarquía feudal y empleaban las confederaciones tribales que ejercían los poderes militares y administrativos como ministros y oficiales imperiales.

Si la intrusión del clero budista en la política del estado no llevó a una ruptura entre los nobles y la dinastía, o si los a menudo refractarios nobles no acabaron con el régimen imperial incluso bajo débiles gobernantes (como  pudo haberlo hecho fácilmente la familia mGar en el siglo VII), la causa de ello debe verse en la naturaleza sagrada del bTan-po que, en la religión Bon, no podía ser cuestionada. Que la dinastía era bien consciente de esto queda demostrado por el hecho de que los emperadores posteriores, que se inclinaban hacia el budismo, observaban las costumbres sagradas cuando ascendían al trono, en los ritos funerarios, y cuando celebraban tratados. Era el factor mágico-carismático en el cargo del monarca universal, la naturaleza sagrada de su gobierno, lo que protegía a la dinastía. Había cuatro poderes inherentes en el monarca que aseguraban el bienestar del estado: majestad (nMga-thang), magia (dBu-ring) -literalmente "yelmo" que el bTsan-po llevaba en las funciones sagradas- la ley religiosa (chos) que se originó con el Bon, pero que más tarde reclamaron los budistas- y la autoridad política (chab-srid). Los emperadores tibetanos, así como los reyes de Zhang-zhung tenían sus propios sacerdotes Bon (skut’sho-bai gshen, o sku-gshen) que protegían sus poderes vitales, e incluso sabemos los nombres de varios de estos sacerdotes, tales como Khri-srong lde-brtsan’t, que fue llamado Khri-snyan rgyal-chung. En ocasiones ceremoniales el bTsan-po se sentaba en el centro del salón del torno, el sacerdote Bon se sentaba en el lugar de honor a su derecha, y el "Gran ministro" se sentaba a su izquierda.

Directamente bajo el bTsan-po estaban los príncipes vasallos, el Dar-rgyal de los T’u-yü-hun, y los príncipes de rKong-po y Myang que eran de más alto rango que los ministros tibetanos. Estos eran seguidos por orden de su rango por el "Gran ministro" o "Grandes ministros" que generalmente venían de las más ilustres de las familias feudales. Si un monarca se casaba en una de tales familias esos nobles tomaban el título de Zhang, o "tío materno". Estos eran seguidos por los ministro "interiores" (nang-blon) y "exteriores" (phyi-blon), refiriéndose los adjetivos a su posición en el palacio. Luego venían los quiliarcas, es decir, los comandantes de un "distrito de un millar" militar, los oficiales militares (dMg-dpon), y los supervisores de los establos reales (lo-ngam rta-rdzi).

Originalmente el Tibet propiamente dicho estaba dividido en distritos militares y los gobernadores militares finalmente asumieron la administración civil. En los tiempos antiguos el Tibet estaba dividido en tres cuernos o banderas (ru): dbU-ru (más tarde dbUs-ru) en el centro, que incluía Lhasa, la capital; gYo-ru (más tarde gYon-ru) al este, que incluía las importantes provincias de Yar-klungs, Phyin-lungs, Das-po, gNyal y Lho-brag; y gYas-ru en el oeste que incluía el Bajo Tsang y el Alto Tsang. Cada cuerno estaba a cargo de un Ru-dpon (comandante de una bandera), que era asistido por dos dPa’zla (asistentes). Más tarde Ru-lag, un cuarto cuerno, fue creado -por primera vez mencionado en los anales de Tun-huang de 709- que incluía los distritos al sur del Brahmaputra, es decir, Mang-mKhar, Lha-rtse, y Myang-ro. Cada bandera tenía un número variado de quiliarcas.


Regiones y provincias del Tibet Central

Las regiones conquistadas en el Turquestán, China y el oeste tenía administraciones coloniales especiales. El Turquestán oriental era administrado desde Khotan donde al rey de la dinastía hereditaria se le permitía residir y supervisar los asuntos domésticos de su distrito. El gobernador tibetano llevaba el título de nang-rje-po y era al que se referían las fuentes musulmanas como el "Rey del Tibet" ya que no tenían conocimiento de Lhasa o el Tibet propiamente dicho. Este alto oficial dirigía tanto los asuntos militares como civiles y los pueblos en el oeste tenían que tratar con él sobre asuntos de paz y tributo.

Los diversos documentos de Tun-huang y el Turquestán oriental muestran que había otros oficiales en los distritos coloniales: el Brung-pa y el mNag. Ambos parecen haber estado conectados con las finanzas, y el cargo de mNag era evidentemente el más alto de los dos. El cargo de Brung-pa dejó de existir a comienzos del siglo VIII cuando fue amalgamado con otro cargo o el título fue cambiado. el "Gran mGans" parece haber estado conectado con la recaudación de impuestos y los Anales de Tun-huang informan que en 726 su número fue reducido de ocho a cuatro y que la recaudación de impuestos entonces se convirtió en la función del Khab-so (oficiales de corte o guardias de palacio).

En relación con la estructura social del Tibet durante la monarquía universal (y aquí debemos disentir con Bogoslowskij que cree que la misma estructura se mantenía en muchos pequeños estados antes de la unificación), había, primero de todo, los miembros de los clanes nobles (phu-nu) que eran ciudadanos libres (dMangs o ’Bangs) y los siervos (bran) quienes generalmente estaban ligados a la tierra y trabajaban para los terratenientes. Más tarde los monjes budistas se unieron a esos grupos y al menos igualaron a la nobleza feudal o (especialmente bajo Ral-pa-can)  incluso ocuparon posiciones más altas. Aparte del clero, las posiciones de las clases no eran fijas y estaban sujetas a cambios. por ejemplo, dos nobles del importante clan Myang, Nam-ro-re khru-gu y sMon-to-re, padre e hijo, fueron dados como bran a mNyan Ji-Zung, y en una fecha posterior gNam-ri srong-brtsan dio a su padre los bienes raíces de mNyan Ji-zung, su señor anterior. Ni, como Róna-Tas señala, eran casos aislados. Como puede comprobarse a partir de las fuentes antiguas, (anales, crónicas e inscripciones), el estatus de una familia podía verse totalmente alterado por una concesión del bTsan-po. Tales concesiones en tierra eran conocidas como khol-yul y eran feudos que el emperador otorgaba  para servicios especiales. Bajo ciertas circunstancias estas llegaban a convertirse en propiedades heredadas con la condición de que los titulares del feudo no desobedecieran al estado o al emperador. Si lo hacían, la tierra y las familias del bran (bran-khyim) revertían al estado. Los bienes raíces del estado, es decir, del emperador, eran llamadas rje-zhing. Todos los distritos recientemente conquistados fuera del Tibet automáticamente se convertían en propiedades del estado que el emperador podía otorgar para favorecer a sus oficiales y funcionarios.

Cuando en 779, el budismo fue declarado la religión del estado el clero obtuvo muchos privilegios. La tierras transmitidas a los monasterios estaban libres de impuestos, una medida tomada por el emperador para equilibrar el poder de los nobles feudales y los templos y monasterios regularmente recibían concesiones. Importante en esta conexión así como generalmente para un estado que llevaba a cabo guerras de expansión, era el sistema de impuestos fijados que en el Tibet propiamente dicho fue llamado khral y que podía ser reducido o pospuesto en el caso de una cosecha pobre o un daño de guerra. Los impuestos en especie eran llamados khva. Chad-kha era un impuesto especial recaudado a intervalos irregulares, de acuerdo con circunstancias especiales, y un impuesto llamado dpya era recaudado  solamente en las regiones conquistadas. Es interesante destacar que en el siglo IX rKon-po, cuyo príncipe mantenía una posición especial en el imperio, rehusaba pagar el impuesto de khral  recaudado por los oficiales Khab-so y que la inscripción de rKong-po contiene un documento que confirma los privilegios del principado, a saber, que solo el príncipe de esa tierra podía recaudar impuestos.

7. El periodo "oscuro" (850-1000) y la "segunda introducción del Budismo"

En el colapso de la monarquía no hubo vencedores, solo vencidos. La reducción de los herederos de la dinastía imperial a insignificantes principados en el Tibet central tuvo como consecuencia una ausencia de archivos de estado, de ahí que no hubiera una historiografía oficial hasta la época de los monasterios posteriores. Las fuentes chinas, debido a la lenta agonía de la dinastía T’ang, generalmente guardan silencio en relación a este periodo y solo hacen menciones casuales de los principados tibetanos orientales.

Si, a continuación de la destrucción del Budismos en el Tibet central, las fuentes no dicen nada sobre ninguna actividad bon o sobre la formación de una Iglesia bon de estado, esto es así no a causa de las guerras religiosas, sino porque el egoísmo de los nobles causó la ruina del imperio. Sin embargo, los grandes príncipes feudales no recogieron los beneficios del estado cambiado de los asuntos. Sin ser capaces de establecer por qué esto fue así, solo apuntaremos los hechos de que las antiguas familias nobles de los dBas, sNa-nam, ’Bro, Tshe-spong, simplemente desaparecieron de la historia y fueron reemplazadas por una nueva generación de príncipes locales, y que la historia tibetana como totalidad alteró su curso y se convirtió en la historia de grupos y sectas religiosos.

Surge ahora una cuestión  interesante: ¿desapareció el budismo, que, según sus oponentes, fue obligatorio sobre el pueblo por decreto, en el declive general, o hubo tibetanos que aceptaron la religión voluntariamente? La cuestión debe ser respondida afirmativamente porque en los siglos que vinieron iban a ser los idealistas quienes se unieron, observaron la tradición, y finalmente de nuevo propagaron la Doctrina a través de todo el país. Nuevos centros de propagación se formaron en Amdo en el este y más tarde en el reino de Gugé.

La persecución de los budistas en el Tibet central evidentemente fue un serio golpe, pero incluso en 841, el año de la persecución, tres "hombres eruditos" (en tibetano: mkhas-pa-mi-gsum) que fueron sorprendidos en su monasterio al suroeste de Lhasa, escaparon y se abrieron paso en los alrededores del monte Dan-tig sobre el Alto Huang-ho en Amdo, llevando con ellos en mulas libros religiosos (Vinaya y Abhidharma). Allí, en una cueva, se dedicaron a la meditación. Un joven de una familia Bon de nombre Mu-zu gSal-’bar tuvo noticia de los ermitaños, los buscó, y quedó tan impresionado que pidió ser admitido en la Orden. Fue aceptado y finalmente se convirtió en el estudioso budista conocido como dGongs-pa rab-gsal (832-915). Este hombre llegó a ser el eje de un renovado movimiento colectivo y su trabajo y el de sus discípulos constituye una primera etapa en la reintroducción del budismo en el Tibet. Debido a contradicciones en las fuentes todavía no es seguro si hubo uno o dos enlaces en la cadena de transmisión entre él y kLu-mes Shes-rab Tshul-khrims (c.950-1025), pero hubo, en cualquier caso, una conexión directa que se remontaba a la época del emperador. Un número cada vez mayor de hombres jóvenes fueron ordenados en Amdo y volvieron a las provincias centrales de dbUs y gTsang, para propagar lo que habían aprendido, y para crear los comienzos de la más vieja escuela del budismo tibetano, el rNying-ma-pa. Sería bastante injusto subestimar, como ha ocurrido frecuentemente, el trabajo de esos hombres. Como queda claro del Deb-ther sNgon-po, transmitieron no solo los Tantras que se remontan a Padmasambhava, sino también a la tradición ininterrumpida de los Vinaya.

Los monjes que vinieron desde Amdo quedaron a cargo de los clausurados y descuidados templos y monasterios, o fundaron unos nuevos. kLu-mes hizo reparar el primer monasterio tibetano de bSam-yas que había sido fundado en 786 por Khri-srong lde-brtsam y había caído en el deterioro. Sum-pa ye-shes blo-gros que pertenecía al grupo de los "diez hombres desde dbUs y gTasang"encontró al maestro indio Atīsha que había llegado al Tibet occidental en 1042, y los monjes que habían sido ordenado en Amdo encontraron a aquellos desde el oeste. Los renovadores tibetanos occidentales del budismo aparecieron así varias décadas después del ascenso del grupo de Amdo.

Como ya se ha mencionado, un bisnieto de gLang-dar-ma se abrió paso hasta el Tibet occidental donde estableció un pequeño reino. La Crónica de Ladakh informa de que un cierto dGe-bshes-bstan de sPu-hrangs le invitó a su región al sur de Manasarowar y le concedió a ’Bro-bza ’khor-skyong en matrimonio, y que fue capaz de establecer una capital, Nyi-zungs, desde la que conquistaría todo el Tibet occidental. Su reina pertenecía al linaje Zhang-zhung, los ’Bro, que habían sido importantes durante la monarquía universal. Las fuentes de G. Tucci concuerdan en que este rey dividió su reino entre sus tres hijos y que el mayor recibió Mar-yul (Ladakh). Las más antiguas crónicas monásticas están en desacuerdo en relación con los dos hermanos menores. De acuerdo con Grags-pa rgyal-mtshan y ’Phags-pa, el segundo hijo, bKrashis-mgon, recibió el corazón de la región de Zhang-zhung: Pu-hrangs (Purang) y Yartse (Semja en el actual Nepal) mientras que al más joven, lDe-gTsug-mgon se le entregó los distritos de Mon, un término más bien vago aplicado a las tribus de las laderas meridinales de los Himalayas. no obstante, de acuerdo con Bu-ston, el Deb-ther sNgon-po, y el dPa-bo gtsug-lag ’phreng-ba, el hijo mayor recibió sPu-hrangs y el hermano menor heredó Zhang-zhung. Aunque encontramos discrepancias posteriores en la genealogía de los reyes tibetanos occidentales, es cierto que el reino de Gu-ge y sPu-hrangs fueron unidos más tarde, aunque no es seguro cuando o de qué rey desciende la dinastía de Guge.

Los hijos del rey de Gu-ge se llamaron ’K‘or-re y Sroṅ-ṅe. El mayor, ’K‘or-re, finalmente se convirtió en un monje budista sin, no obstante, renunciar totalmente a sus funciones reales, y es conocido como "el monje real" Yeshes-’od. La línea posterior de la dinastía de Gu-ge desciende de su hermano, Sroṅ-ṅe (988-996) quien, incluso durante el tiempo del monje real, estuvo a cargo de los asuntos gubernamentales. Los reyes de Gu-ge residían en rTa-brang en un risco que dominaba el valle de Sutlej.

Ye-shes-’od deseaba reformar el budismo degenerado de su reino y se esforzó por traer a los más destacados maestros indios a su capital, como por ejemplo, Dhārmapala, el gran maestro de los Vinaya, que se convirtió en el gurú personal del rey y fundó una escuela vinaya especial. Teniendo noticia de la fama de Dīpankara Shrījnana (generalmente conocido como Atīsha), Ye-shes-’od hizo cuanto estuvo en su mano para traerle a la capital. Cuando una primera invitación no produjo resultados, organizó expediciones a través del país para recaudar oro para enviarlo como regalo al monasterio de Atīsha. Entretanto, Sroṅ-ṅe, el hermano del monje real, había muerto y su hijo Lha-lde bkra-śis btsan (996-1024), gobernaba en su lugar. En una de sus expediciones en busca de oro, Ye-shes-’od cayó en manos de los Karluq que en ese tiempo gobernaban la parte oriental del Turquestán oriental. Sus condiciones para liberar al monje real eran o bien la conversión al Islam o un rescate que consistía en su peso en oro. Cuando Byaṅ-c‘ub-’od, el sobrino del rey, trajo el oro, faltaba el equivalente del peso de su cabeza y los Karluq rehusaron a liberarle. Un emocionante diálogo entre el monje real y su sobrino ha llegado a nosotros en el que el sobrino promete obtener el resto del oro pero el tío lo rechaza, diciendo que él es ahora viejo y que es mejor utilizar el oro para invitar al maestro Atīsha. Llorando, el príncipe obedece, y Ye-shes-’od, roto y enfermo por su largo cautiverio, es ejecutado por los Karluq. Un ejemplo revelador que muestra la diferencia entre este budismo y el de la era imperial.

El sabio traductor Nag-tsho Tshul-khrims rgyal-ba fue enviado a Vikramashila y Atīsha ahora estuvo de acuerdo en ir al Tibet. Dejó su monasterio en 1040, viajó a través de Nepal, y llegó a la capital tibetana occidental en 1042 donde cumplió las expectativas de Ye-shes-’od, purificando los rituales tántricos, cultivando las enseñanzas budistas, reforzando el Vinaya, e introduciendo los Sutras Mahāyānas y las doctrinas Vajrayanas. Como guía dejó a los tibetanos su Bodhipathapradīpa con un voluminoso comentario. Atīsha enseñó en varias partes de dbUs, y finalmente murió allí en 1054. Su discípulo, ’Brom-ston, fundó la escuela de bKa-gdams-pa y su primer monasterio, Rva-sgrengs, que fue establecido en 1057 y rápidamente fue seguido por muchos más. El trabajo de Atīsha continuó viviendo en la escuela posterior de los dGe-lugs-pa. El concilio de Tabo en Gu-ge (1076) en el que participaron los monjes desde dbUs, gTsang y el Tibet oriental así como desde el Tibet occidental, debe considerarse como el punto supremo de la "introducción posterior" del budismo desde el oeste.

Como es evidente a partir de lo expuesto arriba, las escuelas de el rNying-ma-pa y el bKagdams-pa eran establecidas en conexión directa con la "introducción posterior" del budismo. También es importante apuntar que las otras grandes escuelas cuyos jerarcas iban a jugar un importante papel en el Tibet se formaron políticamente, con excepción de los dGe-lugs-pa, en los siglo XI y XII como resultado de la intensificación de las comunicaciones con la India después de que los musulmanes destruyeran las últimas fortalezas del budismo allí.





8. El Desarrollo del Estado Teocrático: el Tibet y el imperio mundial de los Mongoles

La proliferación de monasterios alteró enormemente la situación general en el Tibet.  Cuando los piadosos laicos hacían ricas donaciones, los monasterios rápidamente acumulaban vastas extensiones de tierra que eran cultivadas por los órdenes más bajos de monjes. Los líderes de las diversas sectas y los abades de los monasterios pronto formaron un aristocracia religiosa que no siempre era distinta de la nobleza laica o adversa para ella. Como era normal para el hijo de una familia acaudalada entrar en la vida religiosa, las líneas entre la aristocracia religiosa y secular frecuentemente se cruzaban y los estrechos lazos políticos y económicos a menudo ligaba a cierta familia noble a un monasterio. Incluso hubo una guerra abierta entre monasterios rivales en el que los ejércitos de los nobles combatían en cada lado.

Mientras los nómadas de la meseta septentrional estaban ligados al pasado y ya no jugaban ningún papel en el curso de los acontecimientos como habían tenido en los tiempos imperiales, los nómadas orientales eran famosos bandoleros. La vida política y económica solo continuó en los distritos de los oasis agrícolas,las ciudades pequeñas y los grandes monasterios, y solo el Tibet occidental disfrutó de un gobierno estable, siendo todavía endémica la anarquía en el Tibet central. Influyentes en esta época eran la familia Tshalpa, varios clanes en Yar-klungs, y entre los religiosos, los abades de Sa-skya y ’Bri-bung.



El surgimiento de los mongoles en el noreste en 1207 demandó una respuesta a la cuestión de quien ejercía realmente el poder en el Tibet. Había sido un miembro de la familia Tshal-pa quien había informado a Genghis Khan de la capitulación de los tibetanos y que había prometido tributo con lo cual el khan mongol abandonó su campaña propuesta y se volvió al oeste. Hacia 1227 los mongoles, tras la destrucción final del estado tanguto Xi-Xia en los alrededores de Gansu y Koko Nor se habían desplazado incomodamente cerca de los tibetanos y quedaba por ver si el expansivo mundo mongol se tomaría la molestia otra vez con el Tibet, especialmente desde que los nobles cesaron de pagar tributo mientras el gran Genghis Khan había estado en Khwarizm en el oeste. En 1239 un cuerpo expedicionario mongol fue enviado a la frontera septentrional y fue a través del país saqueando y destruyendo. Este golpe se extendió a lso venerables monasterios de Rva-sgeng y rGyal-lha-khang, que fueron saqueados sin piedad.

Estos acontecimientos aterrorizaron a los tibetanos. Sabían que no podían resistir a los mongoles, que serían necesarias las negociaciones si querían escapar a lo peor. Un consejo de magnates tibetanos mostraron que el abad Sa-skya, Kun-dga rgyal-mtshan, era la figura política política en el Tibet, y le fue ordenado por el príncipe mongol Godan  que se presentara en su campamento cerca de Lan-chou. cuando llegó en 1247, reconoció la supremacía de los mongoles y fue capaz de curar al príncipe de una enfermedad. Fue entonces nombrado darughachi, o gobernador, del Tibet, recompensado con un diploma de oro, y reconocido como la suprema autoridad en el tibet, directamente responsable para los mongoles. Una carta que el abad envió a los dignatarios religiosos de dbUs, gTsang y el Tibet occidental en su viaje de regreso es un documento histórico extraordinario, al dar, como lo hace, abundantes detalles que completan el cuadro general. Aunque la carta de Sa-skya Pandita había contenido suplicas y serios avisos a los jerarcas tibetanos y nobles, muchos de ellos pronto repudiaron su sumisión y rehusaron reconocer a los abades Sa-skyas como soberanos del Tibet. Esto llevó a otra invasión mongol en 1251 y a más devastaciones.

A continuación de la muerte de Godan, Kubilai se convirtió en el comandante supremo en Lanchou hasta que fue elegido Gran Khan y Emperador de China (1259-1294).  ’Phags-pa (1235-1280) sucedió a su tío, Sa-skya Pandita, como gobernador del Tibet y abad Sa-skya, y aunque Kubilai también favoreció al segundo jerarca Karma-pa, Karma Bakshi, al final el nuevo abad Sa-skya se convirtió en el maestro espiritual del emperador. Frecuentemente ’Phags-pa pedía aparecer en la corte de Khanbalik, y no solo dio a los mongoles la llamada escritura cuadrada (dörbeljin üsüg) que fue usado para los documentos oficiales hasta el fin de la dinastía Yuan, sino que también confirió al emperador una iniciación esotérica. En gratitud, Kubilai le confirmó en el cargo de su tío como representante de los trece "diez mil distritos" (dbUs, gTsang y Alto y Bajo Amdo). A continuación de un censo preliminar, los mongoles tomaron un segundo censo exacto en el Tibet y crearon una nuevas unidades administrativas con el propósito de recaudación. Aunque el cargo de los abades Sa-skya era hereditario, le fue adjuntado un jefe al mando (dPon-chen) que fue nombrado por el emperador; así, el gobierno de los Sa-skya-pa era dependiente de la dinastía Yuan. Cuando el poder de la dinastía declinó, la posición de los Sa-skya-pa llegó a ser cada vez más disputada e inútil. Una de las primeras revueltas de esta época se originó en el monasterio de ’Bri-gung y fue sofocada en 1290 conjuntamente por el Sa-skya y las tropas mongolas, que arrasó el monasterio rebelde.




9. El Declive del poder sa-skya y el gobierno de los Phag-mo-dru-pa

En torno al año 1300 se desarrolló una situación explosiva en el tibet central. La influencia mongol (después de la muerte de Kubilai no hubo más cuestión de dominio) siempre se había resentido y este desagrado se extendió cada vez más a los jerarcas Sa-skya, cuya influencia sobre los miriarcas disminuyó cuando los mongoles fueron menos capaces de acudir en ayuda militar de sus representantes. El liderato del movimiento contra los Sa-skyas aún estaba en manos de los ’Bri-gung-pa que eran apoyados por los abades de otro monasterio, gDan-sa-mthil, que había sido fundado por Phag-mo-gru-pa, el discípulo de sGam-po-pa. A lo largo de las generaciones el poder de esos abades se incrementó paulatinamente y finalmente fue ejercido por una única familia, los rLangs, que habían proporcionado los abades del monasterio desde 1208. La rivalidad también había surgido a lo largo de los años entre gTansg, que estaban representada por los Sa-skya-pa, y dbUs, que aún se vanagloriaba de la herencia imperial -una rivalidad que siguió existiendo hasta el tiempo de la fundacion de la Iglesia Amarilla.

El hombre que iba a elevar el poder de Phag-mo-dru-pa a su cenit fue Byang-chub rgyal-mtshan (1302-1373). Recibió una educación religiosa en Sa-skya y no tenía diferencias con el Gran Lama, aunque sí con el dPo-chen. Estas diferencias llevaron a tensiones que le causaron volver al distrito Phag-mo-gru-pa en donde se convirtió en miriarca en 1338. hizo todo lo que estuvo en su poder para mejorar la fortaleza militar y la administracion de su miriarquía, pero vivía en constante discordia con los miriarcas vecinos de gYa-bzang y Tshal-pa. Su enemigo, el dPon-che de Sa-skya, obtuvo ventaja de esta situación para quitarle de en medio, y después de un recurso a las armas fue capturado y condenado, pero escapó. No obstante, todavía tenía que responder a los Sa-kya y temiendo otro arresto, dejó instrucciones a sus seguidores para cualquier eventualidad. De nuevo fue encarcelado y torturado, pero rehusó abandonar sus pretensiones. La disensión entre los altos oficiales Sa-skya le permitió regresar a su distrito administrativo donde llevó a cabo otra guerra con las tropas Sa-skya y los otros miriarcas y resultó finalmente victorioso. Conquistó una provincia tras otra, atacó gTsang, dirigió un ejército a Sa-skya, y destituyó a sus jerarcas. En consecuencia, Sa-skya fue privado de su supremacía y su territorio añadido a los dominios del vencedor. El último emperador mongol de china, Toghon Temür, solo pudo reconocer el fait accompli y nombró a Byang-chub rgyal-mtshan darughaci. Como soberano de un imperio que incluía todo el Tibet central, asumió ahora el título de sde-srid. Intentó restaurar la antigua monarquía pero, a causa de la independencia creciente de los gobernadores provinciales, fracaso en eso -al igual que sus sucesores, ninguno de los cuales se acercaría remótamente a su grandeza. Su creación de un código legal aumentado, basado en las antiguas leyes de Srong-brtsan sgam-po, es indicativo de las indicaciones de este hombre extraordinario bajo el que el Tibet experimentó algo que se aproximaba a un renacimiento nacional. Fue sucedido en 1373 por su nieto, ’Jam-dbyand Shakya rgyal-mtshan, que reinó poco tiempo.




El problema de la sucesión Phag-mo-gru-pa es compleja y quedan por hacer más búsquedas sobre los sucesos de este periodo. Aunque produjo muchos gobernantes capaces, siendo las razones para  esto: la rivalidad entre los abades de gDan-sa-mthil y los líderes político-militares, y el hecho de que Byang-chub rgyal-mtshan había hecho los cargos de oficiales y líderes militares hereditarios. Esto fue una innovación que permitió a los principados separarse de la autoridad central, abriendo así la puerta a la anarquía feudal. Los rivales más poderosos eran los Rin-spungs-pa que poseían las mismas posiciones de poder bajo los Phag-mo-gru-pa que estos habían tenido bajo los Sa-skya-pa, y eran símbolos de la independencia e igualdad de gTsang contra dbUs. Esto significaba que la antigua rivalidad entre las dos provincias de nuevo se estaba haciendo sentir. Desde 1435 los príncipes Rin-spung de bSam-grub-rtse (actual Shigatse) gobernaron sobre todo gTsang y excedieron en posición a los Phag-mo-gru-pa. de gran importancia fue el hecho de que los príncipes Rinspung se unieron a la secta del gorro rojo, añadiendo así el conflicto religioso al político entre dbUs y gTsang. En 1368 la dinastía mongol Yüan fue sustituida por la Ming, que no estaba en posición de interferir en el Tibet aunque perpetuaron la ilusión de supremacía al recibir los llamados "emisarios del tributo" y conceder títulos a varios de los lamas guardianes.

La pequeña importancia alcanzada por esas visitas a la corte china se demuestra por su número limitado -una vez cada tres años- y por la obligación de que los emisarios tenían  que seguir rutas de viaje específicas.
 


Genealogía de las dinastías de: emperadores Yar-klung de Tibet, reyes de Gu-ge, Purang, Ngari, y Ladakh; sa-skya, Phag-mo-gru-pa, príncipes de Shigatse y Khanes Qošuud del Tibet (en pdf)


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BIBLIOGRAFÍA:

HOFFMAN, HELMUT: "Early and Medieval Tibet", in Sinor, David, ed., Cambridge History of Early Inner Asia, Cambridge: Cap. 14.



2 comentarios:

  1. Excelente artículo, aunque aprenderse los nombres de los abades esta medio complicado O.o

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  2. Hay dos formas de transliterar los nombres tibetanos: el lenguaje escrito tibetano suele pronunciarse de manera diferente a como se escribe. Yo he utilizado al versión escrita porque normalmente en las publicaciones sobre el Tibet suele aparecer más frecuentemente que la pronunciación moderna. Por ejemplo el nombre del fundador del imperio Tibetano se escribe gNam-ri srong-btsan, pero la pronunciación es Namri Songtsen. Con todo, ambas formas son correctas. En el cuadro genealógico de los reyes tibetanos aparece primero la forma moderna y entre paréntesis la transliteración escrita.

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