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miércoles, 28 de junio de 2017

Los Reyes de Irlanda (III): Niall el de los Nueve Rehenes

El irlandés medieval pensaba que ningún hombre merecía un lugar en la historia hasta que la durabilidad de sus logros hubiera sido atestiguada por el éxito de sus bisnietos. En el caso de Niall Noígiallach nos encontramos en la peculiar posición de tener que medir su estatura histórica mediante el rendimiento real de su posteridad y a partir del carácter de las leyendas con las que invistieron su memoria. Aparte de los escritos de San Patricio, las fuentes documentales para el siglo V son prácticamente inexistentes, mientras que para el VI son muy escasas. Los anales para la mayoría de este periodo son difícilmente contemporáneas: son un producto del gran florecimiento monástico de mediados del siglo VI, y las entradas más antiguas fueron escritas probablemente en una fecha mucho mucho más tardía, aunque los compiladores pueden haber tenido algunos exiguos registros sobre los que hacer un esbozo. Solamente en el siglo VII emergemos en la luz plena de la historia, y por entonces el predominio Uí Néill está asegurado.

Sin embargo, de la propia historicidad de Niall, existen pocas razones para dudar. Sus descendientes pelearon incesantemente entre ellos mismos a la manera de la mayoría de las familias dinásticas irlandesas y no tenían motivo para inventar un ancestro común, ya que por testimonio unánime la realeza suprema de Tara antes de los días de Niall no había sido reserva de ninguna tribu o familia. Hacia el final del siglo V, no obstante, la cuestión estaba bien encaminada para que llegara a ser así. Los hijos y nietos de Niall proclamaron su intención de monopolizarla para la exclusión de sus primos occidentales al descartar la apelación de Connachta y adoptar el nombre dinástico Uí Néill, nepotes Néill. Para estar seguros, una vez que su estrella estuvo en auge, podemos sospechar que algunos gobernantes locales de posición suficiente para evitar la subordinación total lograron tener sus propios linajes injertados sobre el tronco de Niall. Este es un fenómeno atestiguado en otros lugares en Irlanda, y que se esperaría en cualquier sociedad que atribuyera importancia primordial a la pureza de linaje; pero presupone la existencia de una estirpe en la que injertarse. Es erróneo hablar de los Uí Néill como una federación de tribus. El significado de su ascenso al poder descansa precisamente en el hecho de que marca un importante paso lejos de la antigua política tribal. Los Uí Néill no eran ni una tribu ni un grupo de tribus, sino una dinastía, y por definición consistía incluso en el siglo VI en unas pocas docenas de personas dispersas sobre una área amplia de la Irlanda septentrional y central.

El ascenso de una política dinástica es paralela en otras partes del país al mismo tiempo. Los Eóganachata en Munster parecen haberse desarrollado, siguiendo líneas similares, mientras que en Leinster los Laigin, originalmente un grupo tribal dominante, gradualmente evolucionaron en varias dinastías, cada una de las cuales tenía un derecho teórico a la realeza suprema de la provincia. Las raíces sociales y económicas más profundas de este cambio son necesariamente oscuras, pero seguramente deben estar relacionadas con el colapso de la Britania romana. No es que este suceso representara un simple triunfo para los irlandeses: hubo una desintegración de alguna manera similar en la misma Irlanda. La edad heroica de los Celtas de la Edad del Hierro llegó a su fin: más espectacularmente en el Ulster, por supuesto, con la destrucción de Emain Macha, pero incluso los victoriosos Connachta finalmente abandonaron Cruachu, y el gran fuerte de colina de Ailenn iba a convertirse en un mero símbolo silencioso de la realeza suprema de Leinster. Las épocas heroicas son siempre efímeras: florecen brevemente en tiempo de disturbios, pero cuando la fuente del saqueo está agotada los presuntuosos parásitos que vivían sobre él están condenados.

En el norte, los Ulaid seguramente representaban una casta guerrera de los Celtas de La Tène procedentes de Bretaña, que ejercían una supremacía sobre tribus indígenas. Los Connachta y Laigin a su vez pueden haber sido señores de la guerra de un tipo similar aunque de diferentes orígenes. En Munster la situación es más oscura, pero no poseemos ninguna tradición de una edad heroica en sentido auténtico allí, y el patrón tribal primitivo parece haber permanecido relativamente imperturbable hasta el ascenso de los Eóganachta en el siglo V. Si eran realmente, como afirmaban, un grupo racial distinto de los ubicuos Erainn se desconoce: hay ciertos ligeros indicios en las inscripciones ogham procedentes del área de Waterford de que ellos y sus vasallos los Déisi pueden haber sido de origen galo relativamente reciente. Pero no puede caber duda de que ellos debieron su ascenso al poder en gran medida al prestigio ganado a partir de las victoriosas incursiones sobre la Britania romana: tanto los Déisi como los Uí Liatháin (que pretendían ser congéneres de los Eóganachta y limítrofes con los Déisi en Cork oriental) hicieron asentamientos permanentes en el sur de Gales y Cornwall. Se afirmaba que los santos de Munster, Declan de Ardmore, Ciarán de Saigir y Ailbe de Emly, habían estado predicando el evangelio antes de la llegada de San Patricio. En contraste con las asociaciones paganas de Tara, Cashel puede haber sido cristiana desde sus principios como capital de Munster: los Eóganachta pretendían que había sido "descubierta" por su ancestro Corc en el siglo IV por medio de una visión angélica; su nombre (caisel) es un préstamo de los castella que Teodosio había erigido contra las incursiones irlandesas en Gales e Inglaterra occidental.

El carácter homérico de las sagas del Ulster ya ha sido señalado, e igual que la Iliada no refiere la caída de Troya, así también el Táin, y su ciclo de relatos que lo acompañan, guarda silencio  en relación con el colapso final de Emain Macha, que supuestamente tuvo lugar muchas generaciones después de las heroicas hazañas de Cú Chulainn. Los tratados genealógicos, no obstante, nos permiten un breve esquema del supuesto curso de los acontecimientos. Se dice que Emain había sido destruida por los tres Collas, primos de Muiredach Tírech, rey de Tara, y biznietos como él de Cormac mac Airt. Ellos habían matado a su tío Fiachu Sraibtine, quien había elegido voluntariamente la derrota cuando un druida profetizó que solamente así podría asegurar la sucesión a sus descendientes. Después de muchos años de exilio los Collas se reconcilian con el hijo de Fiachu, Muiredach, y con su consejo ellos vuelven sus energías y las de sus hijos contra el enemigo común en Ulster. Después de siete batallas, y con la ayuda de los hombres de Connacht, matan a Fergus Fogae, último rey de Emain. La ciudadela es destruida, los Ulaid se retiran a través de Glenn Rige (el valle del Newry) hasta el condado de Down, y los Collas fundan el reino de Airgialla en la porción central del viejo Quinto. Aunque descendían de Conn el de las Cien Batallas, los Collas, por su matanza de parientes original habían perdido para siempre sus derechos a la realeza suprema de Irlanda. Dos generaciones más tarde, Niall Nóigiallach, nieto de Muiredach Tírech fue Rey Supremo de Irlanda, y sus tres hijos, Conall, Eógan y Énda, completaron la conquista de Ulster al establecer los reinos de los Uí Néill del Norte en el condado de Donegal. La fecha fijada por los historiadores irlandeses medievales para la caída de Emain Macha fue 327 d.C., aunque en el siglo XVII los Cuatro Maestros dan la fecha como 331 y O'Flaherty llegó a la conclusión de que 332 era la fecha correcta. No obstante, hasta el siglo XI sobrevivió una tradición alternativa que colocaba la caída de Emain en 450 d.C.

O'Rahilly ha demostrado el carácter artificial del relato genealógico dado más arriba. Como ya ha señalado MacNeill, la sucesión directa de padre a hijo que ello significa para el reino de Tara desde Cormac mac Airt hasta su tataranieto Niall está bastante fuera de tono con la ley de sucesión dinástica y traiciona la lista real prehistórica, como meramente un linaje transformado. Además, el nombre Airgialla simplemente significa  "aquellos que dan rehenes". En tiempos históricos eran los que podían, en términos modernos, ser descritos como un estado satélite de los Uí Néill. Finalmente cayeron bajo la dominación de la dinastía Uí Néill del Norte de los  , quienes en el curso de los siglos VII y VIII gradualmente se expandieron desde Inishowen (Inis Eógain -la península de Eógan en Donegal septentrional) y se hicieron cargo del territorio de Airgialla en los condados de Londonderry y Tyrone. El tardío Libro de los derechos en irlandés medio pretende que el rey de Tara honró a los Airgialla poniendo a sus rehenes cadenas de oro, y parece claro que la historia de los tres Collas es un trozo de dorado genealógico diseñado para ocultar su subordinación esencial. Su inegibilidad para la realeza de Tara (que estaba todavía en vigor en el siglo XII cuando la realeza suprema se había convertido en un premio para el brazo más fuerte y cuando Donnchad Ua Cerbaill, rey de Airgialla, era capaz de actuar de vez en cuando como hacedor de reyes) revela el juego. Si el asesinato de un tío acarreaba realmente  la descalificación permanente para la realeza, los príncipes irlandeses habrían disfrutado de una existencia mucho más pacífica.

Los tres Collas eran simples duplicados de los tres hijos de Niall (que como descendientes de Conn podían haber tenido el apodo colectivo de Conle). Fueron Niall y sus hijos en el siglo V quienes finalmente destruyeron el Quinto de Ulster, y la explicación más verosímil del epíteto de Niall se deriva de los rehenes recibidos de los nueve tuatha que originalmente constituían la confederación de Airgialla. Pero la idea de O'Reilly de que Conall, Eógan y Énda entregaron la porción central del Quinto conquistado a sus aliados y vasallos, contentándose ellos mismos con el lejano noroeste, parece de alguna manera improbable, sobre todo a la vista de las conquistas posteriores hechas por los Cénel nEógain sobre Airgialla. Los indicios apuntan a un ataque por parte de los hijos de Niall desde Connacht a través de Sligo al interior de Ulster. Si los Ulaid poseyeron el norte como una élite suprema, que confiaban en sus caballos y sus carros, no se podía permitir ser derrotados, incluso en una remota esquina de sus dominios. Las genealogías son oscuras y contradictorias, pero revelan que Airgialla no era un grupo étnico o dinástico coherente, y a veces sugieren unos orígenes claramente plebeyos. Cuando los Ulaid, una vez que perdieron su prestigio militar, sus tribus vasallas bien pudieron deshacerse de su yugo y dar rehenes a Niall a cambio de autonomía local. Entonces los Ulaid se retiraron hacia el este donde residía su fuerza principal: es significativo que un texto de las genealogías declara que los mismos Ulaid arrasaron Emain Macha antes de su retirada. La guerra entre los Ulaid y Airgialla no es un rasgo destacado de los primeros anales, aunque los terraplenes conocidos como Dane's Cast fueron construidos, lo más probable, para marcar la nueva frontera en Glenn Rige. Pero ciertamente los Ulaid seguirían siendo durante muchas generaciones una fuerza mucho más poderosas de lo que los historiadores posteriores de la realeza suprema Uí Néill querían recordar.



Expansión de los Uí Néill en Ulster y Leinster

De Niall Nóigiallach se narra una variante del mito del Nacimiento del Héroe, como puede esperarse. El más joven de sus hermanos, hijo de Eochaid Mugmedón y una concubina, Cairenn, su madre le da a luz, junto al pozo donde ella es obligada diariamente a sacar agua y debe dejarlo allí por el miedo a Mongfind, la reina. Pero el poeta Torna rescata al niño y le adopta. Cuando con el tiempo Torna le introduce en la corte de Tara, Niall quita a su madre del trabajo pesado y la viste de púrpura. Eochaid prueba a sus hijos para ver quien es más idóneo para sucederle: sobre el consejo de Sithchenn, su druida, son enviados a una herrería que entonces es quemada sobre sus cabezas. Brión, el hijo mayor, rescata el carro que estaba en la herrería, Fiachra una cuba de vino, Ailill todas las armas, y Fergus una carga de madera para encender fuego que contenía un bastón de tejo (que simboliza su esterilidad): pero Niall lleva en su espalda el yunque, tenazas, fuelle, martillos y todas las herramientas del oficio de herrero.

Una leyenda mucho más interesante concerniente a Niall es registrada en una extensión mayor. Se cuenta también de Lugaid Laígde, ancestro de los Érainn de Munster, y se repite en varias formas por toda la historia y la literatura irlandesa. En el folklore europeo forma, por ejemplo, la base de La Esposa del Relato del Baño. Niall y sus hermanos van a cazar y pierden se pierden en el bosque. Cocinan una comida a base de las presas, pero falta agua. Fergus es enviado para traer alguna, y encuentra un pozo guardado por una horrible bruja. Él retrocede horrorizado cuando le pide un beso como precio por el agua, y regresa con sus hermanos. Ellos se presentaron a su vez, pero cada uno regresa con igual rapidez. Fiachra, no obstante, da a la bruja un beso fugaz, y de este modo su linaje (en las personas de Nath Í y Ailill Molt) no pagará sino una visita breve a Tara. Pero cuando Niall llega al pozo atrevidamente declara que desea yacer con la repugnante bruja; ella inmediatamente se transforma en un bella damisela, y se revela como la Soberanía. Niall lleva a sus hermanos el agua pero no les deja beber hasta que le prometen la realeza.

La diosa como donante de bebida aparece en este mismo ciclo real también en su aspecto siniestro. Mongfind, la madre de Brión, Fiachra y Ailill, era hermana de Crimthann mac Fidaig, rey de Munster. Crimthann figura en el relato de origen de los Eóganachta como tío y padre adoptivo de Corc de Cashel. Algunas listas reales le hacen suceder a Eochaid Mugmedón en la realeza suprema, y Cormac mac Cuilennaín, rey y obispo de Cashel en los inicios del siglo X, en su glosario de palabras irlandesas difíciles y obsoletas, el Sanas Cormaic, le llama "rey de Éire y Alba hasta el Mar Ictio". Si existió o no Crimthann alguna vez, ciertamente consagra recuerdos históricos de los asentamientos y colonias de Munster en la Bretaña Romana, y a partir de una descripción de él gobernando tanto Irlanda como Bretaña no es difícil elevarlo a la dignidad de rey supremo de ambos países. No obstante, la saga relata que cuando Niall había asegurado la promesa de la realeza suprema, Mongfind persuadió a los hombres de Irlanda mediante la hechicería y la brujería para que eligieran a su hermano Crimthann (ya que ella perdió las esperanzas de obtener la realeza directamente para Brión, su hijo favorito). Mientras Crimthann estaba entretenido en su circuito real en Alba, Mongfind dividió Irlanda entre sus hijos y envenenó a su hermano en un festejo que se dio para celebrar su regreso. Pero debido a las sospechas de Crimthann ella misma fue obligada a participar de la bebida letal y murió en vísperas de Samain. Su verdadero carácter mitológico brilla a través de la apariencia de pseudohistoria, e incluso el escritor de saga irlandés medio debe admitir que "la razón por la que la marea de samhain es llamada por el pueblo común 'el festival de Mongfhionn' es que ella, en tanto tuviera carne, tenía poderes ocultos, y era una bruja: por eso es que en vísperas de samhain las mujeres y el populacho dedican sus peticiones a ella".

Crimthann murió en su vuelta a casa a Munster en Sliab Aideda in Ríg, "la montaña de la muerte del rey" (Cratloe en Clare, justo al norte de la ciudad de Limerick), y en venganza por su traidor envenenamiento los hombres de Munster lucharon contra Fiachra y Ailill. En el curso de la guerra ambos fueron muertos, y la parte meridional de la herencia de Fiachra en Connacht fue tomada por Munster: es por ello que Clare es conocida como Thomond o Munster septentrional (Tuadmumu), aunque la división prehistórica la colocaría en el Quinto de Connacht.

La mayoría de las sagas relacionadas con Niall y su familia han llegado a nosotros en reelaboraciones literarias relativamente tardías, pero es digno de atención que preservan tradiciones (sin embargo incoherentes) de conquistas irlandesas en Bretaña. Nadie sería tan optimista ahora como para esperar identificaciones precisas de estos príncipes irlandeses en los registros romanos de los Scotti y sus incursiones, o ver con Ridgeway y MacNeill una referencia a Niall en el panegírico de Claudio sobre la defensa de Bretaña por Estilicón en 399 d.C.:
totam cum Scottus Hivernen / movit et infesto spumavit remige Tethys
("cuando los escotos movilizaron toda Irlanda y el océano fue batido a espuma por sus hostiles remos"), pues Niall, como veremos probablemente vivió al menos una generación más tarde que Estilicón, y ni él ni Crimthann habrán sido gobernantes de toda Irlanda. Pero el nombre de la madre de Niall, Cairenn, suena bastante genuino, representando el nombre romano bastante común Carina -aunque el irlandés medieval la hacía anacronísticamente "hija del rey de  Allsaxain", es decir, una princesa sajona o inglesa. Mientras que los ancestros inmediatos de Niall son meros nombres oscuros- el epíteto de su padre es sugestivo, pues O'Rahilly ha interpretado que Mugmedón significa "gobernante de esclavos", un título apropiado para un incursor de éxito. Los etimologistas irlandeses medievales hicieron una suposición más bien mala de que el nombre significaba "medio húmedo", porque, declara el analista del siglo XVII Connell Magreoghegan, "él estaba muy preocupado con el flujo de la barriga".

Aunque el propio sobrenombre de Niall deriva de su carrera irlandesa, las escuelas nos harían creer que  obtuvo un rehén de cada una de las cinco provincias de Irlanda, y cuatro de Britania, o alternativamente, cinco de Irlanda, uno de Alba (Escocia), uno de los sajones, uno de los bretones y uno de los francos, "pues Niall fue a Letha (término utilizado vagamente para el continente, y a veces restringido con más propiedad a Bretaña [en galés Llydaw]) y a Italia a buscar un reino". A pesar de su prominencia en la tradición irlandesa, se nos da una información concreta muy pequeña sobre su reinado- sin duda porque sus logros principales habían sido atribuidos a los imaginarios Tres Collas, y habían sido anteriores a la fecha en un siglo o más. Los anales de finales del siglo V y principios del VI concuerdan con otros indicios en demostrar que las principales actividades de sus hijos y descendientes en las tierras centrales estaban dirigida al objeto de ganar la llanura de Mide de manos de los Laigin, y la saga de la muerte de Niall atribuye su asesinato a un príncipe de Leinster, Eochu, hijo de Énda Cennselach.

Dos tradiciones distintas parece haber sido torpemente confundidas en este relato de muerte, la otra de las cuales consideraba que Niall había muerto en el curso de una incursión sobre la Britania romana. Aquí, de nuevo, la falta de perspectiva histórica por parte del escritor de la saga lleva a Niall al continente para enfrentarse a un mensajero romano en el Loira, pues la ocupación romana de Britania se había olvidado, y la memoria de los ataques de Niall al decadente imperio solamente podía entenderse en los términos de una marcha sobre Roma. La saga, sin propósito serio, lleva a Niall de vuelta a Britania para visitar a Ercc, hijo de Eochu Muinremor, rey de Alba, en cuya corte es asesinado por su viejo enemigo Eochu mac Éndai Chennselaig. El poeta del siglo X Cináed ua hAratacáin acredita a Niall con siete incursiones sobre Britania, en la última de las cuales fue muerto "por encima de las olas del Mar Ictiano" -ós muing Mara Icht- por Eochu el Hombre de Leinster, en concierto con los violentos y avariciosos sajones (posiblemente solo una reminiscencia de las incursiones conjuntas de sajones y escoceses, pero más probablemente un mero anacronismo). El cuerpo de Niall es traído de vuelta por sus hombres, que luchan siete batallas en el camino, y es enterrado en Ochan (Faughan Hill entre Kells y Navan en el condado de Meath). Su rehenes sajones, francos y romanos son entonces dejados libres. Otro poema dindshenchas de Cinaéd sobre Brug na Bóinen menciona a Niall como uno de los reyes de Tara que no fue enterrado en esa antigua necrópolis, "después de ir siete veces a Elpa". Elpa o Siab nElpa es la palabra irlandesa para los Alpes, pero aquí puede haber una confusión con Alba. alba originariamente significó Britania -la clásica Albion- pero debido al uso del término Fir Alban, "los hombres de Alba", para señalar la colonia irlandesa de Dál Riata que se expandió desde Argyll y las Islas, el nombre de Alba, después del siglo IX vino a significar el reino de los Pictos y Escotos unidos bajo esta dinastía. De este modo, las referencias anteriores a Britania como Alba eran fácilmente malinterpretadas.

Se decía que los Alpes habían sido alcanzados por el sucesor de Niall en la Realeza Suprema, Nath Í, hijo de Fiachra. La saga de su muerte y enterramiento en irlandés medio tardío, Aided Nath Í ocus a adnacol, le coge en Sliab nElpa, donde él ataca la torre de Forménus , "rey de Tracia", que se había retirado allá como ermitaño. Forménus ruega que Dios acorte el reinado de Nath Í y lo lleve a una tumba vergonzosa, después de lo cual es golpeado y muerto por un rayo. Su hijo Amalgaid toma el mando y lleva su cuerpo de vuelta a Irlanda, combatiendo nueve batallas en el camino. Él muere cerca de Tara en el territorio de los Déisi Temro, pero el cuerpo de Nath Í es enterrado en Cruachu, donde se dice que un pilar de piedra arenisca roja marca aún su tumba. La primera porción de este texto trata sobre Cruachu y los reyes que están enterrados allí: la "saga" real de la muerte de Nath Í está narrada resumidamente en unas pocas líneas. El texto pertenece, por tanto, al dindshenchas o género topográfico que es el almacén del tipo menos fiable de los mitos y leyendas irlandeses, y esta historia es un fárrago característico de las ingenuidades etimológicas y saberes erróneos de los anticuarios medievales.

Se ha sugerido que Forménus puede ser un recuerdo distorsionado del legendario ancestro merovingio Faramund, del que el cronista franco Fredegario declara que lideró a los francos desde Frigia, quizás confundido con el ermitaño del siglo VIII San Pirmin; pero la evidencia es demasiado endeble para garantizar la presunción hecha por algunos historiadores de que Nath Í era un líder de foederati escoceses llevados a la Galia por los romanos. De hecho, toda la leyenda se parece mucho a un duplicado de la de Niall. No parece existir ninguna confirmación temprana de las hazañas de Nath Í en las fuentes irlandesas: no son referidas por Tírechán, que era un descendiente directo del hijo de Nath Í, Amalgaid. Es digno de mención, no obstante, que Silva Vocluti "al lado del mar occidental", el único nombre de lugar irlandés, mencionado por San Patricio en su Confession (y probablemente el lugar de su cautividad, a pesar de la pretensión mejor conocida de Slemish en Antrim), debería ser localizada en el condado de Mayo, baronía de Tirawley que conserva el nombre y extensión del reino gobernado por los descendientes de Amalgaid: Tírechán lo identificó correctamente con Fochahill, ahora Foghill en la costa occidental de Killala Bay.

No podemos entrar de lleno en las espinosas controversias que rodean las misiones de Paladio y San Patricio, pero la enmarañada cronología de este último está inextricablemente envuelta con la de Niall. Brevemente, ahora se reconoce por lo general que las únicas fuentes de primera mano para la misión de Patricio son los dos trabajos de su propia pluma, la Confession y la Epístola a Coroticus, y que las  Vidas escritas por Muirchú y Tírechán en el siglo VII, mientras que son de importancia capital para la historia de las pretensiones de Armagh, son de muy poco valor para la biografía de los santos. Más recientemente se ha sabido que los anales del siglo V difícilmente son documentos contemporáneos, y de hecho fueron compilados mucho más tarde de acuerdo con la doctrina oficial. Sin embargo, su evidencia no puede ser totalmente ignorada. Todas ellas están de acuerdo en dar la llegada de Patricio como misionero en 432, pero hay dos óbitos del santo muy diferentes: uno c.461/2 y otro treinta años más tarde c.492/3. También hay un óbito en 457.

Parece claro que la fecha de 432 está basada en la llegada de Paladio en 431. Prospero de Aquitania nos cuenta que fue enviado por el Papa celestino a los cristianos irlandeses como su primer obispo. Los irlandeses introdujeron debidamente la fecha de su misión en sus anales pero evidentemente no tenían ningunas tradiciones independientes sobre ello y dieron variadas razones par su supuesto fracaso. Los cronistas de Armagh tuvieron que fechar la misión de Patricio tan cerca como fuera posible de la de Paladio para no despojar a su santo de su posición como el apóstol de los irlandeses. La teoría de los "dos Patricios", brillantemente propuesta por T.F. O'Rahilly, ha sido anticipada, de hecho, por alguno de los eruditos medievales: un pasaje en el Libro de Armagh dice que Paladio también era llamado Patricio, mientras que otras fuentes tienen vagas referencias al "otro Patricio". Sin suscribirnos a la teoría de los "dos Patricios" (a saber, que Paladio-Patricio, activo como misionero desde 431 hasta 461, fue sucedido por Patricio el Bretón, autor de la Confession, que murió una generación más tarde, podemos sospechar que algunas de las tradiciones del siglo VII originalmente se referían a Paladio y han sido transferidas, bien deliberadamente o como resultado de una genuina confusión, a la figura de Patricio.

El profesor Carney ha argumentado que el peculiar óbito de 457 estaba destinado a registrar la llegada de Patricio, y hay mucho más para apoyar este punto de vista. Es claramente imposible esperar que debamos ser capaces alguna vez de dar fechas exactas de esta misión, pero una diferencia de treinta años no puede ser descartada como una mera indecisión sobre un año o dos, normal en los anales primitivos. Desafortunadamente, los propios escritos de Patricio son ambiguos. No menciona nombres personales irlandeses y solamente un nombre de lugar, y su referencia a Britania y Galia son casi igualmente tentadoras. Sabemos tan poco sobre el estado de Bretaña en el siglo V que intentar corregir la cronología irlandesa con la ayuda de la británica es como explicar obscurum per obscurius [la oscuridad por medio de la oscuridad]. Los indicios internos de los escritos de Patricio quizás favorecen la datación más temprana, especialmente en vista de la esperanza que el santo expresa en su Romanitas, y la falta de referencias explícitas al caos que suponemos que había predominado a fines del siglo V. Pero esto está lejos de ser concluyente: nuestra ignorancia del estado de Bretaña ( o de esa región de ella con la que Patricio estaba familiarizado) nos prohíbe sentenciar la cronología posterior sin juicio.

Mientras que los anales, Murichú, Tírechán, los otros documentos en el Libro de Armagh y la Vita Tripartita del siglo IX son las mejores autoridades secundarias, el historiador no puede pasar por alto que todas ellas ponen en contacto a Patricio con personas cuyos óbitos tienen lugar al final del siglo V o comienzos del VI. Se podría ignorar la cronología de estas fuentes tardías si no fuera por su notable unanimidad. Aunque los óbitos analísticos para este periodo no son registros contemporáneos, está perfectamente claro a partir de las genealogías junto con los óbitos registrados con seguridad de descendientes de estas personas en siglos posteriores que las fechas del siglo V no están lejos de la verdad. Las tradiciones de los Ulaid, Laigin y Uí Néill concuerdan con las de Munster y Connacht en sincronizar a Patricio con dinastas de finales del siglo V. De hecho, Lóegaire hijo de Niall, el rey supremo, cuyo óbito se da c.461, es, con mucho, el más temprano del grupo.

La tradición irlandesa, por lo que vale la pena, coloca la llegada de Patrick en el cuarto o quinto año del reinado de Loéguire. Así, los sincronistas tardíos hicieron a Lóegaire suceder a Nath Í en 428/9, aunque la propia muerte de Nath Í es registrada en los anales bajo el año 445. Carney ha demostrado que los Anales de Ulster tienen un cálculo preciso (modelado sobre los óbitos de papas y emperadores romanos) al efecto de que Lóeguire murió siete años, siete meses y siete días después de la Fiesta de Tara, la cual registran ellos que se había celebrado en 454. Aunque esto es bastante artificial, confirma nuestra creencia de que el Feis Temro era la fiesta de inauguración del rey supremo (los Anales de Inisfallen colocan la celebración de la fiesta en 456 y el óbito de Lóeguire en 463).

En un intento evidente de salvar el fenómeno, algunos anales (como el Chronicum Scotorum, los Anales de los Cuatro Maestros, y la Crónica del Mundo, antepuesta a los Anales de Inisfallen) dan a Nath Í un óbito bajo el año 428. También colocan la muerte de Niall c.405. Los Anales de Ulster no mencionan a Niall, pero como comienzan con la misión de Paladio en 431 el compilador evidentemente aceptó una fecha anterior para el óbito de Niall. O'Rahilly, sobre pruebas sólidas, eliminaría por completo a Nath Í  de la lista de los reyes de Tara -es ignorado por la fuente más antigua, el Baile Chuind, del siglo VII- y así coloca la muerte de Niall en o alrededor de 427. Esto todavía nos deja con el aparente anacronismo de la asociación de Niall con su supuesto asesino, Eochu mac Éndai, el óbito de cuyo hermano es dado c. 483/5, y con Ercc mac Echach Muinremair (ób. 474 ACM). Además, Daui Galach, rey de Connacht, hijo del hermano mayor de Niall, Brión, es registrado habiendo sido asesinado c.502.

De hecho, como Carney ha señalado, todas las personas conocidas con las que Niall está asociado pertenecen a la mitad tardía del siglo V. La analística y el material genealógico tradicional es perfectamente consistente excepto en lo que que concierne al obituario de Niall. Podemos estar de acuerdo con O'Rahilly en que Nath Í nunca fue rey supremo de Tara, y, mientras, aceptar la tesis de Carney de que Niall murió c.452, asignándole un reinado más largo que uno que comience con la muerte de Nath Í c.445.

La cronología interna de al dinastía Uí Néill también demanda que el óbito de Niall sea colocado a mediados de siglo. La irreprochable evidencia de la mayoría de los óbitos de sus descendientes en los anales tardíos todo apunta a tal fecha. Sus nietos Lugaid y Ardgal, por ejemplo,  murieron en 507 y 520 o 523 respectivamente, y su bisnietos Muirchertach mac Ercae, Tuathal Máelgarb y Diarmait mac Cerbaill en 536, 544 y 565, mientras otro biznieto, Ninnid mac Duach, combatió en la batalla de Cúl Dreinme en 561, y los registros analísticos contemporáneos de sus descendientes a su vez corroboran esta cronología. Los anales para el siglo V no son testigos de primera clase, a pesar de que incluso no tienen óbito de ninguno de los hijos de Niall, anteriormente a 440 (Maine), y coloca las muertes de Lóeguire, Eógan y Conall Cremthaine en o alrededor de 462, 465 y 480. Ellos sugieren además que su hijo mayor Coirpre estaba vivo en 485, cuando ganó una batalla sobre los hombres de Leinster en Granard, y tan tarde como 501 
ocurre otra victoria suya sobre el mismo enemigo en una segunda interpolación en los Anales de Ulster. Otro hijo, Fiachu, aparece en los anales para 516 como vencedor sobre la estirpe de Leinster de Uí Failge en Druim Derge. Es cierto, no obstante, que los nombres de Coirpe, Fiachu, Maine y Lóeguire continuan siendo usados en siglos posteriores simplemente para destacar que los reinos o dinastías descendían de estos hijos de Niall, igual que como encontramos los nombres Benjamín, Dan o Judá usados de manera semejante en la Biblia, de modo que no es posible una certeza absoluta para el resultado de estos tres últimas entradas analísticas.

Que Niall debía haber muerto no antes de 450 concuerda muy bien con la teoría que colocaría la caída de Emain Macha en este año. La creación de los reinos satélites de Airgialla era una consecuencia directa de ese suceso, y estos difícilmente podría haber dado sus nueve rehenes a un rey que hubiera estado muerto durante una generación o más. Vemos entonces que la datación anticipada del óbito de Niall es debida en parte a la cronología paladiana de la misión patricia, y en parte a la inserción de Nath Í en las listas de reyes entre Niall y Lóeguire. Las fuentes irlandesas, a pesar de la poca relación que puedan tener con el histórico San Patricio, están abrumadora e independientemente en favor de asignar un periodo misionero de c.450-492 al santo recordado en la tradición de Armagh. Hay una buena razón para dudar de la ocupación de Nath Í de Tara, aunque su hijo Ailill Molt se convirtió en rey supremo. Cuando estas distorsiones se eliminan, la cronología de los anales y genealogías cae muy bien en su lugar.

MacNeill sugiere que la elección por Patricio de Armagh estuvo influenciada por las antiguas glorias de Emain Macha. La elección tiene incluso más sentido si aceptamos la tradición irlandesa alternativa de que Emain no cayó hasta mediados del siglo V. Muirchú deja claro (y podemos simpatizar con él) que las tradiciones de la carrera de Patricio en su día fueron confusas y desconcertantes. A pesar de todo, el Ulaid independiente, gobernando sobre el área trasera oriental de su viejo reino, continuó venerando Armagh, aunque la sede estaba ahora en el territorio de Airgialla y, por tanto, bajo el control indirecto de sus enemigos hereditarios los Uí Néill. Además, los Ulaid presumían de la posesión del cuerpo de Patricio en Saul o Downpatrick, y tenía muchos monasterios en su tierra -en particular Bangor con su riqueza y conocimiento- que debe haber participado en la hostilidad general a las pretensiones de Armagh en el siglo VII. De hecho, los Ulaid reconocían la primacía de Armagh mucho tiempo antes de que llegaran a reconciliarse con el concepto de una realeza suprema de los Uí Néill. El Dr. Binchy ha postulado la hipótesis altamente probable de que Patricio pudo haberse retirado de Armagh a Downpatrick junto con sus derrotados patronos los reyes de Ulster: los hagiógrafos, comprometidos como lo estaban con la teoría de que Armagh era parte de Airgialla desde su fundación, estaban evidentemente avergonzados  por la muerte del santo en Saul. La destrucción de Emain Macha y el colapso del Quinto de Ulster llevaron el caos al embrionario sistema diocesano establecido por los primeros misioneros, y nuestras fuentes exhiben gran confusión en cuanto a los sucesores inmediatos de Patricio en la sede de Armagh.

El ascenso de las grandes iglesias monásticas en el siglo VI oscurecieron aún más la situación eclesiática y aseguraron que los historiadores de Armagh en el siglo VII tuvieran que ir a tientas en gran medida en la oscuridad, con la ayuda de documentos fragmentarios, tradiciones orales y recuerdos locales en las diversas iglesias que pretendían una fundación patricia. Mientras que los registros reunidos por Tírechán de las actividades de Patricio en Meath y especialmente en Connacht septentrional bien pueden ser parcialmente genuinas, las supuestas estrechas relaciones del santo con los hijos de Niall y su confrontación con Lóeguire en Tara sin duda representan los esfuerzos contemporáneos de Armagh por reclutar el apoyo de los Uí Néill y alejarles del apego a centros tales como Clonmacnoise (que Tírechán específicamente menciona como hostil) y a la extensa federación monástica fundada por Collum Cille, su pariente. El terminus eclesiástico o esfera cuasi-diocesana de jurisdicción definida para Armagh en el Liber Angueli del siglo VIII, está, en alguna medida, en desacuerdo con la geografía política de la época, al reflejar las condiciones de una edad anterior. Así, comprende el reino de Ulaid (extendiéndose al Boyne o al menos al Druimne Breg al norte del río) junto con el de Airgialla, pero excluye los territorios Uí Néill y el pequeño reino de Dal Riata en los Glenns de Antrim, que siguieron a sus reyes -ahora largo tiempo asentados en Argyll- al aceptar la jurisdicción columbana de Iona.

Conocemos a partir de la Epístola a Coroticus que los nuevos reinos británicos que surgieron después de la retirada romana no eran simplemente capaces de repeler a los incursores irlandeses sino ocasionalmente devolverles la pelota. En la tradición galesa se le atribuye a Cunedda, que puede haber sido el padre de Coroticus, la expulsión de los colonos irlandeses en el norte de Gales. La saga en irlandés medio de la muerte de Lóeguire se refiere al cese de las expediciones de incursión irlandesas. De acuerdo con este texto, Lóeguire invadió Leinster para recaudar el tributo bóruma pero fue derrotado y capturado por los Laigin. Solamente fue liberado después de jurar por el sol y la luna, el agua y el aire, el día y la noche, el mar y la tierra que nunca intentaría de nuevo reclamar el tributo en ganado. Tales juramentos por los elementos son corrientes en la literatura irlandesa y parece una antigua herencia celta: cuando los celtas danubianos hicieron un tratado con Alejandro Magno, así nos lo cuenta Arriano, él los consideraba los más jactanciosos de los hombres, ya que cuando preguntaba qué temían más ellos contestaban "nada salvo que el cielo pudiera caer sobre sus cabezas". Juramentos semejantes tienen lugar en tratados hititas del segundo milenio a.C. Le había sido profetizado a Lóeguire que encontraría su muerte entre Irlanda y  Britania, y para evitar este destino nunca hacía incursiones en el Mar de Irlanda. Pero rompió su juramento a los Laigin y les atacó de nuevo, solo para ser muerto misteriosamente por sus garantes, el sol y el viento, en un lugar en Mag Liphi entre dos colinas llamadas Ériu y Alba.

La distribución geográfica de los reinos Uí Néill y su expansión sobre el curso del siglo VI y siguientes nos da una buena razón para estar de acuerdo con MacNeill como contra O'Rahilly en que partieron de una base en Connacht. Esta difícilmente puede haber sido otra que Cruachu, la capital tradicional de esa provincia. Cruachu no es un fuerte de colina como Tara, Ailech o Ailenn, sino una concentración de grandes fuertes circulares ordenados a la manera militar como un extenso campamento en una ligera cima que domina una amplia vista en Mag nAí en el condado de Roscommon.

No poseemos un relato que merezca confianza de la conquista real del Ulster noroccidental por Conall, Eógan y Éndae, pero es digno de ser tenido en cuenta que Donegal fuera colonizada completamente, ya que tenemos noticias de pocos reinos tributarios o ninguno en este área: aunque los Cenél Conaill se dividieron en varias estirpes, cada uno de los cuales formó su propio pequeño reino, todos los príncipes locales eran descendientes de Niall. Por el contrario, los Uí Néill meridionales crearon un mosaico de sus propios reinos dinásticos en las tierras centrales, en los intersticios de las cuales las tribus indígenas disfrutaron de alguna autonomía local. La conquista del Norte, entonces, fue probablemente el primer esfuerzo importante de los hijos de Niall, y evidentemente se embarcaron desde Sligo septentrional: Conall es conocido como Conall Gulban, por Benn Gulban (la montaña de Benbul ben). En esta misma área encontramos un reino de Cairpre, que entonces se expandió a lo largo de Leitrim y las regiones centrales hasta la baronía de Carbury en el condado de Kildare. El reino de Maine formó un cinturón paralelo al oeste, Mientras Fiachu arrebató Westmeath meridional y partes de Offaly de manos de los Laigin.



Al oeste del Shannon, los hermanos de Niall formaron sus propios reinos, cuya distribución por otra parte, señala a una expansión radial desde Cruachu. Durante varios siglos los Uí Fiachrach fueron los más prominentes. Su rama septentrional, Uí Fiachrach Muaide en Tuaisceirt, tuvo dos líneas principales: los Uí Fiachrach Muaide del estuario del Moy y los Fir Chera de la baronía de Carra en Mayo. En la frontera meridional de Connacht enfrente de Munster estaban los Uí Fiachrach Aidne, cuyo territorio en el siglo XII estaba representado por la diócesis de Kilmacduagh: en el periodo anterior puede haber sido considerablemente más extenso, pues proporcionaron varios reyes de Connacht en los siglos VI y VII, de los cuales el mejor conocido era Guaire Aidne, el ideal de generosidad principesca. Todas las estirpes de los Uí Fiachrach dieron reyes a Connacht hasta que en el siglo VIII los Uí Briuín, que habían mantenido la llanura central de Mag nAí alrededor de Cruachu misma, creció en fuerza y llegó a monopolizar la realeza suprema provincial. Los Uí Briuín se dividieron pronto en varios reinos dinásticos extendidos a través de Connacht, y uno de estos, los Uí Briuín Bréifne, se expandió al este del Shannon en el difícil y en gran medida desolado terreno de Leitrim y Cavan. El reino de Bréifne no figura en los anales antes del siglo VIII, pero iba a crecer rápidamente y su familia real de Ua Ruairc jugaría un importante papel en la historia de los siglos XI y XII. En muchos aspectos la difusión hacia el este y el oeste de los Uí Briuín permite un paralelo al curso de las conquistas iniciales de los Connachta y los Uí Néill. Mientras que las dinastías fundadas por Fiachra y Brión florecieron así, los descendientes de Ailill, aunque reteniendo durante un tiempo su propio reino menor (recordado por la baronía de Tirerrill en Sligo), ni pretendió la realeza suprema de la provincia ni consiguió ninguna relevancia histórica. Del mismo modo, sus primos Uí Néill que descendían de Éndae nunca se extendieron más allá de su territorio alrededor de Raphoe y fueron finalmente absorbidos en Tir Conaill. El fracaso de una tercera línea en mantenerse contra dos ramas colaterales rivales es un fenómeno recurrente en la historia dinástica irlandesa.

Sea cual fuere la validez de de las pretensiones de Nath Í para ser la realeza suprema, su hijo Ailill Molt es universalmente reconocido en los registros como rey de Tara. Los anales mencionan su celebración de la Fiesta de Tara en 467 o 470, sus batallas contra los Laigin, y su muerte en la batalla de Ochae alrededor de 482. Pero muestran una curiosa variedad en su enumeración de sus asesinos: algunos atribuyen su muerte a sus primos y sucesores Uí Néill Lugaid hijo de Lóeguire y Muirchertach Mac Ercae, otros al rey de Dál nAraide o al rey de Leinster o a una combinación de estos. Parece claro que el anal original simplemente registraba su muerte y el nombre de la batalla, y que otros detalles fueron suministrados por glosadores posteriores sobre la base de tradiciones discrepantes. No obstante, es cierto, a partir de la entrada en los Anales de Ulster que la batalla de Ochae fue un acontecimiento significativo, pues se dan cálculos cronológicos datándola desde la muerte del legendario Conchobar mac Nessa y la muerte de Cormac mac Airt. De ahora en adelante la realeza suprema de Tara fue una prerrogativa de la familia de Niall: la unidad de los Connachta originales se rompió y el nombre se restringió a los reinos occidentales.

Los primeros textos se refieren a los Uí Briuín, los Uí Fiachrach y Uí Aiello como "los Tres Connachta", pero con el declive de los Uí Ailello y la exclusión final de los Uí Fiachrach de la realeza provincial, la frase estuvo sujeta a una frecuente reinterpretación. Un importante reino occidental que retuvo un considerable poder y autonomía fue el de Uí Maine. Los Uí Maine se extendieron sobre el sur del condado de Roscommon y Galway suroccidental, pero por el siglo XII había sido reducido al área de la diócesis de Clonfert, aunque después de la invasión anglonormanda los O'Kelly de "Hy Many" cambiaron el centro de su señorío hacia el norte una vez más. La prominencia de Uí Maine fue reconocida por los genealogistas, que les dotaron con un pedigrí ficticio que les ligaba con Airgialla y así (de acuerdo con la doctrina oficial) les reconocía como Connachta o descendientes de Conn Cétchathach. Posteriores eruditos arcaizantes fingieron considerarles como uno de los Tres Conachta, junto con los O'Connors de Uí Briuín Aí y los O'Rourkes de Uí Briuín Bréifne, cuya improductivas tierras en Leitrim y Cavan llegaron a ser conocidas como Garbthrian Connacht, "el áspero tercer Connachta".

Mientras tanto, a partir del complejo tribal Connachta de la prehistoria una nueva dinastía había emergido: los Uí Néill. Ellos organizaron sus conquistas en el norte y en las tierras centrales sobre una base dinástica y territorial. Ellos se desprendieron del tribalismo puro y establecieron la alta realeza de Tara (cuyas hieráticas funciones pronto iban a quedar obsoletas) como un símbolo de soberanía sobre un señorío que atravesó las antiguas divisiones provinciales. Irónicamente, iban a ser los descendientes de los excluidos reyes Connachta quienes en el siglo XII estuvieron más cerca de transformar esta realeza suprema en una monarquía efectiva de Irlanda.







BIBLIOGRAFÍA:

FRANCIS J. BYRNE: Irish Kings and High-Kings. Capítulo III: Niall of the Nine Hostages.









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