Buscar este blog

Mostrando entradas con la etiqueta Asia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Asia. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de diciembre de 2019

Historia de Japón (II): El Periodo Asuka (587-672)

La historia de Japón ha sido profundamente marcada por las reformas adoptadas durante los largos, pero ampliamente separados, periodos de contacto con las culturas extranjeras en expansión. La primera comenzó en 587 cuando Soga no Umako tomó el control del gobierno central de Japón, hizo un uso extensivo de las técnicas chinas para expandir el poder del estado, y apoyó la introducción y difusión del aprendizaje chino; la segunda llegó tras la Restauración Meiji de 1868, cuando nuevos líderes movieron el país hacia la industrialización y las maneras occidentales.

La vida japonesa fue enormemente alterada por la cultura china mucho antes de la toma del poder por los Soga en 587, y mucho después de los años finales del siglo IX cuando se tomó la decisión de dejar de mandar misiones oficiales a China. Pero durante los tres siglos intermedios, los aristócratas japoneses quedaron comprensiblemente fascinados por el poder y logros de China bajo las grandes dinastías Suí (589-618) y Tàng (618-907), dando ascenso a la acción y pensamiento que dieron a la vida japonesa de aquellos días un tono marcadamente chino, especialmente en los niveles altos de la sociedad. El primero de los tres siglos de notable influencia de China -aproximadamente el siglo VII- fue un siglo de reformas siguiendo las líneas chinas. El segundo, el siglo VIII, es conocido como periodo Nara, cuando Japón fue gobernado desde una capital modelada a partir de la capital china de Cháng’ān. Y el tercero fue una época en que cada aristócrata estaba inmerso en un aspecto u otro del conocimiento chino.

A través del siglo de reformas fluyeron allí dos amplias y profundas corrientes de cambio: uno surgido de un fuerte y persistente impulso por construir un poderoso estado de estilo chino y otra que viene de una apertura creciente a diversas expresiones de arte y aprendizaje chino. Al trazar estos movimientos a través del siglo de reformas, pronto nos damos cuenta de que se aceleraban y giraban en nuevas direcciones, no solo por una familiaridad incluso más grande con los logros chinos, sino también por tres convulsiones políticas dentro de Japón: (1) la toma, por parte de los Soga, del control sobre los asuntos de estado en 587, lo cual marcó el comienzo de lo que ha venido en llamarse la ilustración Asuka; (2) el golpe de estado de 645 seguido por la adopción de las Grandes  Reformas; y (3) la guerra civil de 672 (el jinshin no ran), tras la cual los nuevos líderes obtuvieron un éxito notable en hacer de Japón un estado fuerte y despótico.

1. La Ilustración Asuka hasta el golpe de estado de 645

Los historiadores han tendido a pensar que la Ilustración Asuka comenzaba con la toma del poder por Soga no Umako en 587, o con la entronización de la emperatriz Suiko en 593, pero el carácter chino de la Ilustración sugiere que la reunificación de China en 589 puede ser el punto de inicio más significativo, aunque Japón no envió una misión oficial a la corte Suí hasta 600. Antes de considerar la historia política y cultural de estos primeros años del siglo de reformas, atendamos la cuestión de cómo la aparición de este nuevo imperio chino afectó a los canales de contacto de Japón con el continente.

a) El Imperio Suí y los reinos coreanos

Tras el colapso de Jìn Occidental en 317, la China septentrional fue invadida por pueblos no chinos y desgarrada por luchas internas. Durante los siguientes 250 años o más, el país estuvo dividido por una sucesión de estados y reinos regionales. Luego, en 578, un emperador Zhōu septentrional unió la mayor parte del norte de China y en 581, un general Zhōu  bien relacionado (el famoso Yang Jiān, que es conocido como emperador Wén Dì) fundó la dinastía Suí. En 589 conquistó la poderosa corte meridional de Chén del Sur, y puso la totalidad de China bajo su mando. La aparición de este nuevo imperio fue seguida por el restablecimiento de las relaciones tributarias con los estados y reinos vecinos, a través de la mayor parte de Asia oriental. Los visitantes de tales tierras extrajeras, como Japón, estaban impresionados por los proyectos de construcciones masivas, que incluían una ciudad-palacio amurallada de unos 9 kilómetros de largo y 7,5 de ancho. La atención de los visitantes también era atraída por otros logros: una compleja y efectiva burocracia que alcanzaba las comunidades locales en regiones distantes, una detallada codificación de las leyes, un extenso sistema de ingresos, y una enorme organización militar, entre otros. Los observadores extranjeros, interesados en la construcción del estado, también pudieron ver que el gobierno imperial de China había sido reforzado por una ideología en la que los ritos confucianos honraban a sus emperadores como Hijos del Cielo, la ética confuciana valoraba la obediencia a los cabezas del estado, los textos budistas representaban a los gobernantes como agentes de la ley universal, y las enseñanzas taoistas añadían legitimidad al control del imperial.

Los reinos coreanos localizados cerca de la frontera china (Goguryeo y Baekje) fueron afectados antes y más profundamente por el nuevo imperio chino que los estados situados más lejos, esto es, Silla y Japón. Goguryeo (el más cercano) reaccionó primero movilizando tropas para prevenir un posible avance chino hacia el norte; Baekje rápidamente estableció relaciones con la corte Suí, pero no se sintió seriamente amenazada; Silla permitió que pasaran tres años antes de enviar una misión; y Japón no hizo contacto oficial hasta 600. Manteniendo una posición clave entre los reinos coreanos que pagaban tributo a las cortes chinas del norte, Goguryeo enviaba tradicionalmente tributo a una corte norteña tras otra. Y tan pronto como Zhōu septentrional fue remplazado por Suí en 581, Goguryeo inmediatamente pago tributo. Pero cuando en 589 llegó al rey coreano la noticia de que las fuerzas de Zhōu del Norte habían destruido la corte de China meridional y resucitado el imperio chino unificado, él y sus consejeros asumieron que el emperador Wén Dì pronto enviarían ejército contra Goguryeo en un intento de restablecer el sistema colonial que había existido en Corea durante la época Hán. La corte Suí probablemente tenía tales ambiciones, ya que al año siguiente Wén Dì condenó a Goguryeo por no enviar una misión tributaria y exigió una disculpa. Durante unos pocos años, el nuevo rey de Goguryeo, Yeongyang (590-618) trató con la corte Suí, a la manera tradicional (enviando tributo y aceptando nombramientos) y sus relaciones siguieron siendo amistosas.

Pero en 598 Yeongyang súbitamente movilizó 10.000 jinetes y atacó el territorio situado en el lado chino de la frontera. Inmediatamente, el emperador Wén Dì envió 300.000 soldados y ordenó una invasión de Goguryeo y despojó al rey de sus cargos y títulos. Por tanto, Yeongyang se disculpó y aceptó los nombramientos y premios Suí. Las tropas del emperador se retiraron  entonces, pero habían sufrido duras pérdidas. Durante un tiempo, las relaciones Suí-Goguryeo gravitaron hacia la normalidad, pero los informes registrados en el Suí shu indican que la posición de los oficiales de la corte china que favorecían otra campaña contra Goguryeo se estaba haciendo más fuerte. Temeroso de que un Goguryeo poderoso e independiente pudiera desencadenar la resistencia de otros pueblos en las regiones septentrionales, el sucesor de Wén Dì, Yáng Dì (604-618) organizó tres campañas contra este reino coreano entre 612 y 614, tras condenarlo por "colusión nefasta con los khitanes y Malgal y por violar el territorio Suí". Pero ninguna de estas tres campañas tuvo éxito. De hecho, el gasto acumulado y el fracaso invitó al desorden general y apresuró la caída de la dinastía Suí en 618. Los estudiosos han explicado los fracasos militares de Suí de diferentes maneras, pero claramente, Goguryeo era entonces lo bastante fuerte como para defenderse contra ataque masivos a manos del gran imperio chino. 

Baekje, al sur y oeste de Goguryeo había ocupado hacía tiempo una posición clave entre esos reinos (incluyendo Yamato de Japón) que pagaban tributo a las cortes de China meridional. La respuesta de Baekje al ascenso de un nuevo imperio chino, por tanto, fue bastante diferente de la de Goguryeo, y más directamente relacionada con la naturaleza y extensión de la influencia china sobre la Ilustración Asuka. Habiendo pagado tributo a la corte Chén de China meridional, las simpatías de Baekje estaban con el sur en la época de la guerra de 589, y sin embargo, tan pronto como Baekje tuvo noticias de la victoria Suí, envió un mensaje de felicitación a Wén Dì e hizo el gesto amistoso de devolver un navío que había quedado varado en una isla del Mar de China oriental. Wén Dì quedó deleitado de recibir acercamientos amistosos desde Baekje, y justificó su tratamiento liberal de este reino coreano al señalar que sus enviados habían llegado por mar desde una tierra distante. 

Silla, el tercer reino coreano importante y uno de los más lejanos de China, no envió tributo inmediatamente a la corte Suí, y además se propuso fortalecer su defensas militares, compartiendo, al parecer, algo del temor de Goguryeo de que Wén Dì pronto se pondría en movimiento para restaurar el control chino sobre toda la península corean. Al responder al renacimiento del imperio chino en cierto modo de la misma manera que Goguryeo, Silla continuaba actuando como miembro de la vieja alianza norteña (en la que la relación tributaria de Goguryeo con la corte china septentrinal dominane había sido un factor importante), justo cuando Yamato seguía el pensamiento de que Baekje (el estado central en el alineamiento meridional) era el principal apoyo de, y Silla el mayor obstáculo a, su esfuerzo por recuperar derechos y privilegios en áreas localizadas en la punta de la península coreana.

El Nihon shoki declara que ya en 591, el emperador Sushun contó a sus ministros que Japón debía recuperar el control de Mimana (Kaya). Y en el siguiente artículo de esa crónica se nos dan los nombres de individuos colocados a cargo de la fuerza expedicionaria que sería enviada contra Silla. Tres funcionarios partieron hacia Corea con más de 20.000 soldados bajo su mando. Uno fue enviado a Mimana y otro a Silla para obtener información sobre la situación de Mimana. No estamos seguros de lo que ocurrió después de que las tropas llegaran a Kyūshū, pero parece que nunca fueron transportadas a través de los Estrechos de Tsushima hacia Corea.

¿Por qué Soga no Umako y la corte japonesa decidieron iniciar acciones militares en esta época de incertidumbre que rodeó el ascenso del nuevo imperio chino? Un punto de vista sostiene que Umako, ahora en posesión del control total de los asuntos japoneses, quería crédito para resolver expeditivamente el problema coreano. Pero él y sus colegas -bien conscientes de que Silla (viejo enemigo de Japón) aún no había enviado tributo al emperador chino- pueden haber concluido que Japón tenía una excelente oportunidad, mientras que Goguryeo estaba preocupado con sus relaciones con China, para forzar una restauración de los derechos y privilegios que Japón había disfrutado una vez en Mimana. En cualquier caso, el Suí shu informa que en 594, el rey de Silla envió finalmente tributo a la corte Suí. Ahora los tres reinos coreanos se habían incorporado al sistema tributario Suí. Esto puede explicar, al menos en parte, por qué entonces Japón abandonó la idea de enviar una expedición contra Silla.

Pero al cabo de tres años la situación coreana se desestabilizó de nuevo, esta vez por otro estallido de guerra entre China y Goguryeo, guerra que comenzó en 598 (de acuerdo con el relato Suí) con una invasión por Goguryeo del territorio chino. Baekje, el viejo aliado de Jajpón, cuya rivalidad con Goguryeo había sido larga y amarga, pronto se vio envuelto en el conflicto al ofrecer apoyo militar a China. El emperador Wén Dì estaba encantado con la oferta, pero Goguryeo se desquitó invadiendo Baekje y previniendo la entrega de la prometida asistencia. No mucho después, Umako y su grupo decidieron que la situación sobre el continente estaba madura para otro intento de reforzar la posición de Japón en corea. Pero su enfoque fue diferente esta vez:  además de enviar un ejército contra Silla en 600, Japón despachó una misión oficial (la primera en más de 200 años) a China. El Nihon shoki afirma que el ejército de más de 10.000 efectivos tuvo éxito en Slla, forzando a su rey a entregar 6 fortalezas y prometer el pago anual de tributo. Pero el mismo informe termina con la declaración de que tan pronto como las tropas japonesas se retiraron Silla volvió a invadir Mimana.

Aunque la misión oficial se consideró, al parecer, un refuerzo diplomático para una expedición militar contra Silla, y la expedición terminó en fracaso, el restablecimiento del contacto directo con una China reunificada fue un acontecimiento de especial significado en la historia de Japón. Hasta 600, el flujo de métodos e ideas chinas había alcanzado Japón mayoritariamente a través de Corea, especialmente de Baekje. Pero desde entonces hubo un creciente flujo voluminoso y directo desde China. Siendo tan importante este hecho, sin embargo, el Nihon shoki, no lo menciona, posiblemente porque el contacto no ayudó a Japón a resolver su problema coreano, posiblemente porque la respuesta china no fue algo que los cronistas desearan recordar. Pero el Suí shu ofrece considerables detalles de la misión y proporciona un relato bastante más largo de las condiciones contemporáneas en Japón, que los que fue informado por los mensajeros japoneses. Después de oír las explicaciones aportadas por los miembros de la misión, el emperador Wén Dì amonestó a la emperatriz Suiko por acercarse a su corte de un modo tan grosero. Al parecer, estaba molesto por el modo en que ella se refería a sí misma y por la manera que los emisarios japoneses explicaban la relación de la soberana con el Cielo. Cuando los reyes Yamato habían enviado mensajeros a las corte Sóng en el siglo V, asumían la postura de los reyes extranjeros que servían al Hijo del Cielo de China. Pero en lugar de seguir ese precedente, Suiko uso su nombre japonés (que incluían la palabra para Cielo) y su titulo (ōkimi o "Gran Reina"). Para el emperador Wén Dì, la identificación de Suiko de su posición con el Cielo debe haber sido particularmente molesta, pues sugería que ella se consideraba una igual del Hijo del Cielo. Al final del resumen chino de lo que los enviados japoneses tenían que decir sobre las condiciones de Japón, se hizo el comentario: "Tanto Silla como Baekje consideran a Wo [Japón] como un gran país, repleto de cosas preciosas; y ellos rinden homenaje".

Después de esta primer contacto con la corte Suí, la historia Yamato estuvo coloreada por dos tipos diferentes pero relacionados, de esfuerzos: el uso de las técnicas administrativas chinas para incrementar el poder del estado, y la introducción de varias formas de aprendizaje chino. Aunque el cambio administrativo estaba directamente relacionado con la reforma del siglo VII y la difusión del Budismo -parece haber dado a la Ilustración Asuka su carácter básico.

b) Apoyo oficial del Budismo

Los primeros y más brillantes rayos de ilustración emanaron de las actividades de los sacerdotes que participaron en la construcción como maestros artesanos (carpinteros de templos, fabricantes de techos de teja y en espiral, artistas de pintura mural, escultores y talladores de madera) que proporcionaron la pericia para construir y equipar los 46 recintos de templos encontrados durante el periodo Asuka. Estos recintos incluyen tres famosos: el Asuka-dara, el Arahaka-ji y el Ikaruga-ji. Muchos de los sacerdotes inmigrantes -como estudiosos de formas de aprendizaje no budistas, tales como el confucionismo, la ley china y la literatura e historias chinas- hicieron contribuciones cruciales a la Ilustración Asuka.

Los grandes trabajos de arte Asuka realizados por sacerdotes extranjeros y preservados como tesoros nacionales incluyen: (1) la tríada Shaka (sansom shaka), estatua de estilo Wéi septentrional de Shaka y dos bodhisattvas, fabricadas en 623; (2) una estatua de madera de pie de Kannon (conocida como el Kannon Kudara) con características de la China meridional y que se piensa que se hizo durante la primera mitad del siglo VII; (3) pinturas en ambos lados de un pequeño latar lacado (el Tamamushi no zushi); y (4) una estatua del Buddha sanador (Yakushi nyorai) que lleva una inscripción que afirma que la estatua se terminó en 607. Todas estos tesoros nacionales son guardados en el Hōryū-ji (nombre dado al Ikaruga-ji después de que se reconstruyera en algún momento del siglo VII), una representación verdaderamente notable de la ilustración.

Debido a que el budismo se situaba en el centro de la mezcla cultural sinoizada, conocida como ilustración Asuka, debería prestarse especial atención al camino por el que el budismo unió los intereses de Baekje a la fortuna de Soga. La conexión se revela tanto en la época como en la expresión de la primera referencia conocida a la presentación de las estatuas budistas y escrituras budistas a la corte  Yamato  por el rey de Baekje. Esta presentación parece haber tenido lugar en 38, año en que el rey Seong (Buyeo Myeong; 523-554) había sido obligado por la presión de Goguryeo a desplazar su capital desde Ungjin hasta Sabi, más al sur y mas alejado de la frontera con Goguryeo. De acuerdo con el Jogu Shōtoku Hō-ō tei-setsu esto sucedió cuando Seong envió al rey Kinmei una estatua de Buda y varios volúmenes de escritura budista. La versión del Nihon shoki del suceso (fechado más bien en 552 que en 538) es precedida por la declaración de que el rey Seong había hecho una petición de ayuda militar que reforzara sus defensas contra los vecinos agresivos (Goguryeo y Silla). Entre los obsequios que acompañaban a la petición se encontraban estatuas y escrituras budistas, y habiendo tenido conocimiento del asombroso poder de Buda, el rey Kinmei preguntó a sus ministros lo que pensaban sobre honrar la estatua; ellos ofrecieron puntos de vista contradictorios. Soga no Iname, cabeza de un clan inmigrante cada vez más poderoso, recomendó el patrocinio oficial, reiterando la opinión de que todos los estados al oeste adoraban a Buda y que no veía motivo para que Yamato fuera una excepción. Nakatomi no Muraji, líder de un antiguo clan conservador, insistió en que la adopción enfadaría a los kami nativos. Por tanto, Kinmei se comprometió a no extender su bendición real a la fe extranjera, pero permitiendo a Iname la libertad de honrar a la estatua de cualquier modo que deseara.

El desacuerdo entre los dos clanes sobre la cuestión de si el budismo debería ser patrocinado oficialmente refleja fundamentalmente diferentes asunciones sobre la autoridad de un jefe para gobernar su clan, o un rey para gobernar el estado Yamato: mientras que los clanes inmigrantes sentían que sus jefes podían recibir autoridad religiosa de la importada fe budista, los clanes más antiguos y conservadores habían llegado a acostumbrarse a la adoración del kami del clan para el que sus jefes eran altos sacerdotes. De modo que la cuestión budista no era simplemente un asunto de conversión individual sino, más bien, una emanación social política que hizo imposible la adopción en tanto que los clanes conservadores tuvieran el control de la corte.

No fue hasta el año 587, casi medio siglo más tarde, cuando el equilibrio de poder se alteró, y solo entonces el budismo fue reconocido oficialmente. El choque militar de ese año fue entre clanes relacionados con los inmigrantes, tales como los Soga, y clanes enraizados en Japón como los Mononobe. mientra que se estaban situando las tropas para el enfrentamiento, Soga no Umako prometió propagar la fe budista por todo el país, si él y sus aliados ganaban. En consecuencia, no mucho después de la victoria, llegaron emisarios desde Baekje para traer sacerdotes budistas, reliquias budistas, construcción de templos, trabajadores del metal, ceramistas y pintores. Pronto empezó el trabajo sobre un gran templo budista, el Asuka-dara, que vino a convertirse en el mismo centro de la actividad ilustradora. Pero 593 fue realmente un año notable en la historia del budismo japones. En ese año la emperatriz Suiko, recién entronizada, ordenó a sus nobles de la corte apoyar el budismo; su sobrino, el príncipe Shōtoku, hijo del emperador Yōmei (recién nombrado príncipe coronado) se vio envuelto en actividades budistas que le llevaron a ser considerado el padre del budismo japonés. Una entrada de 594 del Nihon shoki afirma que esto sucedió cuando los cabezas de los clanes dirigentes estaban compitiendo unos con otros en la erección de templos budistas "para beneficio de sus jefes y padres difuntos" y en un punto del año 596 destaca que dos sacerdotes budistas (uno de Baekje y otro de Goguryeo) predicaron su religión ampliamente y llegaron a ser los pilares del budismo japonés. Finalmente el primer gran recinto budista, el Asuka-dara, fue completado en 596.

c) Preparativos para la reforma

El impulso de Japón para utilizar los métodos continentales e ideas para la construcción del estado, llegaron a ser más fuertes después de la misión de 600 a la corte Suí, cuando el príncipe coronado, Shōtoku, estaba empezando a eclipsar a Soga no Umako, en el manejo de los asuntos de estado. El ascenso del príncipe a la preeminencia estuvo reflejado en la decisión de 601 de comenzar a construir un nuevo palacio para él en Ikaruga, y en la selección, en 602, de su hermano menor como comandante de una nueva tropa expedicionaria enviada contra Silla. Después de que se relacionara con la introducción de métodos continentales de reforzamiento del estado, resaltado por la adopción en 603 de un sistema de rangos cortesanos similar al de Goguryeo y Baekje, la formulación en 604 de los famosos 17 mandamientos y el intercambio diplomático de 607-608 con la corte china.

El sistema de rangos japonés, más relacionado con los de los reinos coreanos que con los del imperio chino, creó una jerarquía paralela a la de la nobleza tradicional, permitiendo la promoción personal de los individuos más capaces y experimentados. Parece claro que los nuevos niveles y rangos ayudaron a reforzar el control imperial al conferir posición en nombramientos y promociones basadas en el mérito. En los niveles más bajos de gobierno, los funcionarios eran seleccionados más frecuentemente por su habilidad para realizar funciones especializadas.

2. Las Grandes Reformas

Antes de considerar las reformas adoptadas después de 645, debemos mirar brevemente dos aspectos de su trasfondo histórico:

a) El Imperio Táng

Los enviados de Goguryeo llegaron a Japón durante el verano de 618 e informaron que su estado había repelido con éxito una invasión de los ejércitos chinos. No sabemos si habían llegado a requerir asistencia militar o simplemente llegaron para expresar satisfacción con su victoria contra el gran imperio chino. Pero no mucho después, y probablemente como resultado de derrotas sufridas a manos de Goguryeo, la dinastía Suí fue destruida por rebeldes cuyo líder fue entronizado como emperador Gāo Zŭ (Lĭ Yuān; 618-626), fundador de la dinastía Táng.

El gobierno Tàng (618-907) llegó en una época particularmente gloriosa en la historia china. De hecho, los cambios institucionales y sociales realizados durante el periodo, han llevado a los estudiosos a decir que fue entonces cuando China entró en la Edad Moderna. Los primeros emperadores Tàng estaban empeñados en restaurar y extender la grandeza imperial de China. Pero dándose cuenta de que el colapso Suí se debió en su mayor parte a fallos militares contra Goguryeo, los gobernantes Tàng eran bastante cautos en ese frente. Goguryeo envió tributo a la corte Táng ya en 619; Baekje hizo lo propio en 621; y Silla siguió el ejemplo en 624. Y los reyes de los tres reinos coreanos aceptaron los nombramientos Tàng, indicando su incorporación al sistema tributario Tàng.

La vieja enemistad de Japón hacia Silla se suavizó temporalmente después de la primera misión a Suí en 600, y el ascenso del príncipe Shōtoku a una posición de influencia en asuntos exteriores. Mejoraron las relaciones con Silla, al menos en parte, a juzgar por la información del Nihon shoki de que una gran cantidad de gente emigró desde Silla a Japón en 608, y que llegaron emisarios desde Silla y Mimana (Kaya) -y fueron bien recibidos- en 610. Pero, a continuación de la desaparición de Suí y el ascenso de Táng en 618, Japón se volvió de nuevo hostil hacia Silla. Cuando este estado envió "tributo" a Japón en 621 y no siguió el precedente de traerlo junto con los emisarios de Mimana, los funcionarios japoneses interpretaron esta ruptura con la tradición como una clara indicación de que Silla había absorbido, o iba a absorber a Mimana.

No mucho después de la muerte del príncipe Shōtoku en 622, una facción en la corte aconsejó la guerra con Silla y la cooperación más estrecha con Baekje, y un ejercito de 10.000 hombres invadió supuestamente Corea en 623. Los estudiosos explican el giro de la política exterior de Japón de dos maneras: que el colapso Suí sugirió a los líderes japoneses que su vieja posición en Corea podía ahora recuperarse y que la muerte de príncipe Shōtoku dejó al militarista Soga no Umako en el control único de los asuntos exteriores.

Pero las relaciones con Silla pronto se mejoraron, posiblemente porque los líderes japoneses se hicieron súbitamente menos beligerantes por los movimientos conciliatorios de Silla. La corte estaba seguramente afectada por los dos sacerdotes budistas chinos, y dos doctores médicos chinos que llegaron a Japón por la vía de Silla. Aconsejaron que Japón estableciera y mantuviera relaciones con la corte Táng. A pesar de estos consejos, Japón no envió una misión oficial a la corte Tang hasta 630 -tras la muerte de tres influyentes líderes del periodo Asuka: el príncipe Shōtoku en 622, Soga no Umako en 626 y la emperatriz Suiko en 628. Mientras el imperio chino se estaba volviendo más fuerte y rico que nunca bajo el emperador Tài Zōng (626-649). La demora de Japón en establecer relaciones con Tàng probablemente se debió a las condiciones inestables de ambos países. China no estuvo reunificada hasta 624; un violento golpe de estado provocó el derrocamiento de Gāo Zŭ en 626; y estalló una desagradable disputa sucesoria en Japón después de la muerte de la emperatriz Suiko. Pero cuando la misión fue organizada finalmente en 630, su líder fue uno de los doctores chinos (E’nichi) que había llegado a Japón por la vía de Silla 7 años antes. Tras su llegada a la corte, el emperador Tài Zōng anunció, en primer lugar, que Japón, estando tan lejos no necesitaba enviar tributo cada año. Luego anunció que un aristócrata de alto rango había sido designado jefe de una misión para acompañar a los enviados a casa y extender los saludos personales al nuevo emperador de Japón. Abrir canales privados con los Táng fue complicado en cierto modo, por la reaparición del conflicto y la rivalidad entre los reinos coreanos. Aunque habían sido incorporados al sistema tributario Táng, continuaron invadiéndose el territorio uno al otro. Debido a estas riñas Tài Zōng tuvo noticia de que Goguryeo había construido un monumento en honor de los soldados muertos en la guerra con la China Suí, y rápidamente ordenó una represalia militar. Los ejércitos chinos demolieron el odiado monumento y reunió los restos de los soldados chinos que habían muerto en Goguryeo. Suponiendo que los Tàng estaban considerando otra acción militar más, el rey de Goguryeo construyó más de 1000 fuertes en lugares donde los chinos podían golpear, y buscaron mejorar sus relaciones con Baekje.

Ya en 630 tanto Goguryeo como Baekje enviaron mensajeros a Japón y, según el Nihon shoki, ofrecieron tributo, posiblemente intentando obtener apoyo si fueran invadidos por las tropas chinas. En 631, el rey de Baekje incluso tenía un miembro de su propia familia real entregado a Japón como rehén, señal tradicional de la necesidad urgente de un estado de asistencia militar. Los otros reinos implicados en el enfrentamiento Goguryeo-Táng también buscaron respaldo japonés.

Luego, en 641, después de que un funcionario Tàng regresara de una gira de inspección por Goguryeo, el emperador decidió que había llegado el momento de la acción militar. Al año siguiente, también Goguryeo estaba movilizándose para la guerra, y en 613, Tài Zōng advirtió a Goguryeo y Baekje que rompieran la actividad agresiva contra Silla. Pero el nuevo rey de Goguryeo ignoró estas advertencias, y así, Tài Zōng ordenó a sus tropas que atacaran a este reino coreano poco colaborador, y requirió a Baekje y Silla que proporcionaran apoyo. En el cuarto mes de 645, justo cuando Tài Zōng estaba cruzando el río Liao, el príncipe Naka no Ōe (el futuro emperador Tenji, 661-672) y su grupo estaba estableciendo un nuevo gobierno en Japón, habiendo impedido el control por parte de los Soga, que había durado más de 50 años. Por tanto, estaba bajo la sombra de un poderoso y expansivo imperio Táng cuando se adoptaron las grandes reformas de Japón.

b) Trastornos políticos internos

Después de los preparativos del emperador Tài Zōng para la guerra en 641 contra Goguryeo, los tres reinos coreanos fueron asolados por luchas internas y externas, ya que buscaban reforzarse para las invasiones anticipadas. Japón tampoco pudo evitar ser afectado. Las turbulencias políticas de 645 no surgieron directamente de las desavenencias sobre cuestiones de política exterior, sino, más bien, de más de una década de crecientes luchas por el poder en la corte. Por un lado, estaba un grupo de clanes encabezados por los Soga, y por el otro estaba un grupo, cada vez más fuerte, de príncipes imperiales, funcionarios de la corte, y jefes de clanes, que habían estado unidos por unos sentimientos comunes de irritación con (1) la implacable y autoritaria conducta de los ministros Soga; (2) la consistente oposición Soga al hijo del príncipe Shōtoku, y finalmente su eliminación; y (3) el fracaso del régimen Soga para hacer un uso extensivo y efectivo de hombres familiarizados con las técnica chinas para incrementar el control político.

El antagonismo entre estos dos grupos estalló tras la muerte de la emperatriz Suiko en 628 sobre la cuestión de quien debería sucederla. La emperatriz no había designado un nuevo príncipe coronado para reemplazar al recientemente desaparecido príncipe Shōtoku, pero dos príncipes tenían fuertes pretensiones al trono: el príncipe Tamura, hijo del príncipe coronado Bidatsu (que nunca se convirtió en emperador) y el príncipe Yamashiro no Ōe, hijo del príncipe Shōtoku. Ambos eran nietos de anteriores emperadores, pero el príncipe Yamashiro parece haber tenido la reclamación más fuerte: su abuelo había sido emperador mas recientemente; su padre Shōtoku había compartido el gobierno con la emperatriz Suiko; y su madre era una hija de Soga no Umako. Y sin embargo, Soga no Emishi, que había reemplazado a Umako como jefe del clan Soga en 626, no quiso entronizar al hijo del difunto príncipe coronado Shōtoku, probablemente porque prefería un emperador cuyo gobierno fuera mayormente simbólico. Cualquiera que fuera la razón, Emishi maquinó inducir a los jefes de los clanes dirigentes par que aceptaran la información fabricada de que la emperatriz Suiko había querido que el príncipe Tamura la sucediera. Pero dos aristócratas de alto rango, el hijo de Shōtoku, el príncipe Yamashiro, y un tío de Emishi, de nombre Sakaibe no Marise no Omi, se negaron a aceptar esto como una auténtica expresión del deseo imperial. De acuerdo con el relato del Nihon shoki (que presenta un sesgo anti Soga), el encuentro del príncipe Yamashiro con la emperatriz en sus últimas horas le dejó con la impresión de que ella esperaba que él la sucediera. No obstante, el príncipe Yamashiro decidió aceptar el consenso diseñado, indicando que seguiría las enseñanzas de su padre y sería "paciente, no airado".

Pero Sakaibe no Marise estaba impaciente y enfadado. En una reunión final de jefes  anuncio acaloradamente que no tenía nada más que decir y se marchó. Como cabeza de la rama Sakaibe del clan Soga, y hermano del difunto Soga no Umako, pronto creó otro revuelo, cuando en otra reunión aireó sus puntos de vista sobre el tema de la sucesión. Emishi no podía permitir tal oposición, incluso desde el hermano de su padre. Por tanto, ordeno a sus tropas que rodearan la residencia de Marise, forzando su estrangulamiento y el suicidio de su hijo mayor. Entonces, el príncipe Tamura ascendió al trono como el emperador Jomei (628-641). Pero la implacable acción contra un miembro de su propio clan, levantó un resentimiento que, después de otra provocación, culminó con el golpe de 645.

La muerte del emperador Jomei en 641, justo cuando Tài Zōng estaba convocando tropas para una invasión masiva de Goguryeo, reavivó el viejo conflicto sobre quien debería ocupar el trono; el príncipe Yamashiro o el príncipe Naka no Ōe (hijo mayor de Jomei). Debido a que el príncipe Naka no Ōe solo tenía 16 años y no era bastante maduro para el trono, el príncipe Yamashiro era de nuevo el candidato más fuerte. Pero Emishi aún no quería que se convirtiera en emperador y favoreció, en su lugar, a otro hijo de Jomei: el príncipe Furuhito no Ōji, cuya madre era una hija de Umako. No obstante, Emishi no recibió mucho respaldo para la propuesta y tuvo que admitir que la emperatriz de Jomei siguiera el precedente de Suiko y ascendiera al trono. Así, ella reinó como la emperatriz Kōgyoku (641-645).

Durante los primeros meses del reinado de Kōgyoku, el hijo de Emishi, Iruka tomó el control de los asuntos administrativos, obteniendo la reputación de ser incluso más autoritario que su padre. Pero antes de que terminara el año y mientras Iruka estaba ejerciendo presión sobre el pueblo para que aportara más trabajo para la construcción de dos tumbas (una para su padre y otra para si mismo), fue abiertamente reprendido por la hermana del príncipe Yamashiro por actuar como un emperador y emplear trabajo forzado para sus propios fines personales. Siendo menos capaz que su padre de aceptar críticas u oposición, Iruka recurrió inmediatamente al uso de la fuerza militar. Como resultado, unos 23 descendientes del príncipe Shōtoku, incluyendo al príncipe Yamashiro y varios miembros de su familia inmediata, fueron inducidos a cometer suicidio. Ese brutal tratamiento de una ilustre rama de la familia imperial horrorizó incluso al padre de Iruka, Emishi.

Hacia la primavera siguiente, tres importantes figuras aristócratas estaban elaborando un plan para eliminar a Iruka y su clan de las posiciones de poder. El triunvirato estaba compuesto por (1) un burócrata de nombre Nakatomi no Kamatari (614-669), que vino a ser conocido como Fujiwara no Kamatari, fundador del clan Fujiwara; (2) un hijo del emperador Jomei, el futuro emperador Tenji (626-671); y (3) el hijo de un Soga de alto rango, Soga no Ishikawa Maro († 649), un jefe de clan, cuyo padre había favorecido la entronización del príncipe Yamashiro, antes en 629. A partir de una revisión de los antecedentes y los intereses de estos tres hombres, los papeles desempeñados en la época del golpe, y los puestos con los que fueron recompensados en el gobierno posterior a 645, podemos ver algo en el carácter anti Soga y en favor de la reforma, de su movimiento rebelde.

A Nakatomi no Kamatari, el principal artífice del golpe, se le ha calificado como un antiguo burócrata, ya que poseyó un alto rango y un cargo que le fueron concedidos principalmente a causa de su demostrada habilidad y éxito. Ya en 629, cuando Emishi estaba intentando forzar a los líderes de los clanes para que aceptaran la información fabricada de que la emperatriz Suiko había querido que el príncipe Tamura la siguiera en el trono, el padre de Kamatari fue un de los cuatro secretarios imperiales cuyos puntos de vista fueron decisivos en la elección del príncipe Tamura para subir al trono como emperador Jomei. Por tanto, el padre de Kamatari era influyente, pero aún no se había convertido en un oponente a los Soga o un defensor de la Reforma. Kamatari mantuvo el mismo alto rango que su padre, y asistió a conferencias de corte de alto nivel (byogī). Después de 632, cuando el sacerdote budista Min regresó al cabo de su viaje de 22 años a China y comenzó a dar conferencias sobre adivinación, Kamatari frecuentó el templo de Min, al igual que cuando volvió Minabuchi no Shōan de su viaje de 3 años a China, por lo que se piensa que hacia 640, Kamatari se había convertido en un burócrata estudioso e indagador, que estaba preocupado por la ardiente cuestión política de lo que significaba para japón un avance Tàng hacia el este.

En torno a 641 en la disputa sobre quien debía suceder al difunto emperador Jomei, Kamatari parece haber favorecido la candidatura del príncipe Yamashiro. Luego, después de la decisión de elegir a a emperatriz Kōgyoku y la forzada eliminación del príncipe Yamashiro y todos los miembros de su familia inmediata, Kamatari tomó medidas que condujeron directamente al golpe de 645. Primero se aproximó a dos príncipes imperiales: el príncipe Karu (que fue entronizado más tarde, en 645, como emperador Kōtoku) y el príncipe Naka no Oe (que ascendió al trono en 661, como emperador Tenji). Al parecer, Kamatari sentía que si uno de estos dos príncipes debía convertirse en emperador, debería gobernar realmente, y no ser simplemente una fachada para algún jefe de clan. Pero para establecer un gobierno imperial de este tipo, sabía que los Soga debían ser expulsados de sus posiciones de control y que esto solo podía hacerse con poder militar. Por tanto, contaba con Soga no Ishikawa Maro, un militar que no estaba en buenas relaciones con Iruka y cuyo padre había tenido reservas sobre la entronización forzosa de Jomei por Emishi. Con el respaldo militar de este descontento Soga, Kamatari fue capaz de idear un plan para establecer el tipo de gobierno imperial adecuado para que Japón pudiera enfrentarse al reto del expansivo imperio Tàng.

La narración del Nihon shoki del golpe comienza al explicar que aunque Iruka era un hombre suspicaz que siempre portaba una espada, Nakatomi había enseñado a los artistas como conseguir que pusiera su espada a un lado. El príncipe Naka no Oe hizo los siguientes preparativos: cerró las puertas de palacio, sobornó a ciertos guardias, ocultó una larga lanza en un lugar conveniente en el Gran Salón de Estado (Daigokuden) donde debían ser leídos los memoriales, dispuesta para el apoyo de los soldados y ordenó a cuatro hombres armados que mataran a Iruka. Pero a la hora señalada, los hombres clave en el complot se asustaron, quedando intimidados, al parecer, por el prestigio de Iruka. De modo que el mismo príncipe Naka no Oe se precipitó hacia delante y con una espada "cortó la cabeza y el hombro a Iruka". Antes de morir Iruka se declaró inocente y pidió una investigación. Entonces el príncipe Naka no Oe presentó su caso ante la emperatriz, exponiendo que Soga deseaba destruir la cas imperial y subvertir la autoridad imperial. Cuando la emperatriz se retiró a deliberar, los cuatro asesinos atacaron y mataron a Iruka, poniendo fin a medio siglo de control Soga. La emperatriz Kōgyoku abdicó inmediatamente y el príncipe Furuhito (el candidato favorito de Iruka para el trono) entró en el sacerdocio budista. Se estableció el escenario político para la entrada de los tres famosos líderes de mentalidad reformista: el príncipe Naka no Oe con dignidad imperial, Nakatomi no Kamatari con el poder del clan y el conocimiento de formas de gobierno modernas, y Soga no Ishikawa Maro con poder militar.

c) Las iniciativas reformistas

El día después de que Iruka fuera asesinado, Kamatari recomendó que el príncipe Karu (hermano menor de la emperatriz Kōgyoku y estudiante de confucionismo) ocupara el trono como emperador Kōtoku, y que el príncipe Naka no Oe se hiciera cargo de los asuntos de estado, como había hecho el príncipe Shōtoku durante le reinado de Suiko. Bajo Kōtoku y su príncipe coronado, se crearon tres posiciones ministeriales: (1) Ministro de la izquierda, para Abe no Uchi Maro no Omi, cuyo padre había secretario imperial durante el reinado de Suiko; (2) Ministro de la derecha para Soga no Ishikawa Maru, el comandante militar de los rebeldes; y (3) Ministro del centro, posición ministerial distinta a cualquiera que hubiera existido en China, algo así como un consejero personal para el emperador y el príncipe coronado.

Los especialistas chinos también fueron nombrados eruditos del estado (kuni no hakase). El primero fue Min, que había ido a China en 606, permaneciendo allí 22 años. El segundo fue para Eon, que regresó tras 32 años de permanencia. Ambos habían observado y estudiado la formación de la centralizada estructura burocrática de china, basada en codificaciones de la ley penal y administrativa, y tenían conocimientos de primera mano de un imperio que ejercía un notable control sobre los asuntos en los estados y territorios vecinos. En estrecha asociación con Kamatari, hicieron importantes contribuciones a la formulación e implementación del programa de reforma de Japón.

El nuevo gobierno despachó inmediatamente mensajes imperiales a los reyes de Goguryeo y Baekje, expresando amistad para el primero y pidiendo explicaciones al segundo por sus escasos tributos. La decisión tomada a finales de 645 de trasladar la capital a la ciudad portuaria de Naniwa sugiere que el nuevo líder quería tener su base en el puerto donde embarcaban y desembarcaban las misiones diplomáticas.

Los reformadores dieron pasos hacia el mantenimiento y reforzamiento del control del gobierno, mediante la convocatoria a los nuevos ministros y obtener de ellos un juramento de alianza. Otra medida para incrementar el control gubernamental, fue degradar a los templos budistas como símbolo del poder de los clanes y promoverlos como instrumentos del gobierno imperial. Primero adoptaron la práctica Tàng de colocar 10 maestros budistas a cargo de los asuntos del templo, relacionados con la cultura china. El nuevo gobierno también intentó impedir que los disidentes obtuvieran la posesión de armas, especialmente en regiones periféricas. Los emisarios imperiales fueron enviados, no solo para establecer un sistema de inspectores provinciales, para recoger todas las armas, excepto las de las áreas cerca del territorio de Emishi, y depositarlas en almacenes gubernamentales. Por tanto, el gobierno estaba intentando obstruir cualquier intento de expulsar al gobierno por parte de un jefe de clan descontento.

El nuevo gobierno solo tenía dos meses cuando ordenó un censo para facilitar la recaudación de ingresos de todos los pueblos y tierras, primero en las provincias orientales, justo después del envío de los inspectores provinciales. Además, el nuevo régimen estaba intentando asegurar la aceptación popular de sus nuevas políticas.

El Edicto Imperial emitido el primer día del primer mes de 646 y referido aquí como el Edicto de los Cuatro Artículos es comparable al Juramento de los Cinco Artículos de 1868. Cada uno fue emitido por un emperador en una época en que los nuevos líderes habían decidido hacer atrevidos y profundos cambios políticos -en nombre del emperador del momento- que ayudarían al país a encarar la amenaza de invasión por los poderes extranjeros, primero chino y luego occidental. Fue una proclamación imperial que se situó a medio camino entre los 17 Mandatos y el Código Taiho de 701. Durante los últimos meses de 646 un edicto imperial fue seguido por otro, una serie de recordatorios de que el estado ahora estaba siendo gobernado directamente por un emperador. 

3. El Estado Imperial

En 650, cuando el gobierno reformista tenía 4 años, la China Tàng se alió con el reino coreano de Silla. Para los japoneses esto fue una señal del intento de China de dominar la península coreana y probablemente también Japón. Esta alianza, seguida por un avance militar chino, despertaron la preocupación de Japón que moldeó la política gubernamental durante décadas. Los efectos pueden detectarse en tres masivas corrientes de cambio histórico en estos años. el primero tuvo un carácter militar y se manifestó como la resistencia contra los avances Tàng en Corea, y más tarde, como frenéticos esfuerzos para reforzar las defensas del país contra la invasión. La segunda fue una corriente administrativa marcada por un uso extensivo de inmigrantes y otras personas familiarizadas con las técnicas continentales. La tercera tomó la forma de tensión política interna que llevó a la guerra civil en 672 y el establecimiento de un intento de un régimen decidido a crear un imperio de estilo chino en Japón.

a) La expansión Tàng y la respuesta de Japón

La alianza de 650 entre Tàng y Silla tuvo por objetivo a Baekje. Para Tàng, las dificultades a que se enfrentó eran secundarias a su interminable guerra con Goguryeo, y para Silla, el problema con Baekje no podía separarse de los problemas con sus vecinos, especialmente con Goguryeo al noroeste y Japón a través de los estrechos de Tsushima. En Japón las implicaciones de las alianzas eran amenazantes, llevando a una fisura entre los líderes sobre la cuestión de si el país debía emprender una acción militar inmediata sobre Silla o simplemente reforzar sus defensas.

En 651 llegaron a Tsukushi emisarios desde Silla vestidos como funcionarios Tàng. La corte japonesa decidió que la misión debería ser enviada de vuelta, y el ministro de la derecha (Kose no Tokuda) dirigió una petición al trono en el que defendía preparativos para la guerra; pero tal acción no se tomó. El príncipe coronado y sus consejeros -muchos de los cuales tenían conocimiento de primera mano de la situación del continente- eligieron en su lugar los lazos diplomáticos con la corte Tàng- En unos pocos meses enviaron a China una misión dividida en dos grupos que toman dos caminos diferentes: el primero, compuesto de 121 personas, partió por el camino de Silla (ruta septentrional), y el segundo, con 120 a bordo, zarpó a través del Mar de China oriental (ruta meridional). Ambos contenían varios eruditos y estudiantes, que sugerían que el objetivo principal era obtener más información sobre las técnicas de control y logros culturales Tàng. El segundo grupo se encontró con el desastre poco después de dejar el puerto, y solo 5 o 6 personas regresaron sanos y salvos. Pero primero alcanzaron su destino y estuvieron de vuelta en Japón durante el séptimo mes de 654, trayendo consigo varias personas que pronto se volverían activos y prominentes en los asuntos políticos y culturales de su país.

Antes del regreso de este grupo en 654 se envió una segunda misión a China por el camino de Silla. Después de presentar sus regalos al emperador Gāo Zōng (649-683), éste les declaró que en caso de que se produjera una situación de emergencia en Corea pediría ayuda a Japón. Esta declaración de Gāo Zōng sugiere que los intereses políticos, así como los culturales, habían impulsado a los miembros de la corte imperial japonesa a enviar esta segunda misión.

El príncipe coronado de Japón y sus ministros debían haber sabido, de un modo u otro, sobre la alianza Tàng-Silla y los planes para una acción militar conjunta contra Goguryeo, puesto que decidió en 653 abandonar el nuevo palacio imperial en la ciudad portuaria de Naniwa y construyó uno nuevo en la región de Asuka de la llanura Nara. El emperador Kōtoku se opuso, pero el príncipe coronado y los ministros se retiraron a Asuka de todos modos. Parece que el emperador no veía tanto peligro en la situación exterior y que Naka no Oe quería la capital en un lugar que pudiera defenderse más fácilmente contra una invasión exterior.

El emperador Kōtoku permaneció en Naniwa pero murió en soledad allí unos meses más tarde. Aunque el príncipe coronado estaba en la línea de sucesión, parece que prefería gobernar como tal, antes que como emperador. Por lo tanto, su madre, la anterior emperatriz Kōgyoku, fue entronizada por segunda vez, en esta ocasión bajo el nombre de emperatriz Saimei (654-661). Se construyó para ella un nuevo palacio en el área interior de Asuka: el palacio de Futatsuki. Levantado en la cima de una montaña, a la manera de los palacios coreanos, exigió unos esfuerzos constructivos excesivos a la población, lo que provocó un descontento popular que estuvo presente en el incidente Arima de 658.

El príncipe imperial Arima, hijo mayor del emperador Kōtoku y de una hija del ministro de la derecha, tenía fuertes pretensiones al trono en la época de la muerte de su padre en 654. Pero sus esperanzas se frustraron cuando Saimei volvió a reinar. Parece que el príncipe Arima estaba molesto también por las miserias del pueblo, y que fue arrastrado a una trama contra el trono por Soga no Akae, un nieto de Soga no Umako y líder prominente del derrotado clan Soga. Ambos decidieron que la situación no estaba madura para la rebelión. En este punto Akae filtró el contenido de su discusión a las autoridades gubernamentales. Entonces el príncipe Arima fue arrestado y estrangulado, y sus principales partidarios fueron enviados al exilio. Pero las crónicas no dicen nada sobre el castigo para Akae. De hecho, pronto fue nombrado para un puesto en el distante Tsukushi, pero a principios del reinado de Temmu en 672, se convirtió en ministro de la izquierda. Aún sigue sin estar claro el incidente de Arima de 658, y sin embargo, la crónica sugiere que la carga de construir defensas contra una posible invasión desde el exterior estaba despertando descontento.

En 660, dos años después del incidente Arima, Tàng y Silla hicieron un ataque conjunto sobre Baekje, el estado coreano con el que Japón había tenido relaciones particularmente estrechas desde que perdió su territorio coreano (colonia) de Mimana casi un siglo antes. Las operaciones militares Tàng en una región en la que Japón siempre había tenido un interés especial, debe haber causado que los miembros militaristas de la corte sintieran que había sido correcto, nueve años antes, ver signos de peligro en la llegadas de los enviados de Silla a Japón todos con vestimentas Tàng. Hasta 660 la alianza Tàng-Silla se había dirigido  contra Goguryeo y los ataques conjuntos habían tenido lugar ya en 655; pero en el tercer mes de 660 el emperador Gāo Zōng decidió súbitamente -al parecer en respuesta a una petición de Silla por ayuda para poder protegerse de las invasiones de Baekje al territorio de Silla- para hacer un ataque militar combinado a este último. Una fuerza de 100.000 hombres bajo el comandante chino Su Dingfang, asistido por un príncipe Silla, atravesó el mar de China oriental desde la península de Liaotung, desembarcó en la costa de Baekje y coordinó su ataque con una fuerza de Silla desde el este, dirigida por el general de Silla Gim Yu-sin. Al mismo tiempo, el rey Muyol de Silla puso a dos de sus hijos al mando de una tropa de 50.000 hombres que marchó contra Baekje desde la dirección opuesta. En cuatro meses, los ejércitos de Silla, habián obtenido una victoria decisiva cerca de la actual ciudad de Sabi (Puyo), el rey de Baekje se sometió y su orgulloso estado desapareció.

El emperador Gāo Zōng parece haber sido plenamente consciente de que la acción militar conjunta molestaría a los japoneses, causando posiblemente que ellos se apresuraran a ayudar a Baekje, ya que hizo esfuerzos especiales para alejar de sus planes a los enviados japoneses, los cuales repentinamente, en el duodécimo mes de 659, fueron detenidos y se les impidió salir de Cháng’ān, hasta transcurrido aproximadamente un mes desde que fuera destruido Baekje.

Pero tan pronto como se retiraron los ejércitos Tàng de Baekje, y se hicieron planes para volver a asumir el antiguo conflicto con Goguryeo, se desarrolló un movimiento de restauración en Baekje, y sus líderes pidieron ayuda a Japón, a través de unos mensajeros que llegaron después de que se liberaran a los embajadores japoneses en 660. Los enviados pidieron, además de tropas, el regreso del príncipe Pung, miembro de la familia real de Baekje, que había sido enviado como rehén en 651 y al que los líderes de la restauración entronizaron como rey en un nuevo Baekje. Por la época en que estos enviados habían llegado a Japón, los líderes de la corte deben haber sabido que se enfrentaban a una situación verdaderamente amenazadora. Sin duda, temían que Goguryeo también fuera eliminado, y que el mismo Japón pronto fuera amenazado por el poder Tàng. La emperatriz Saimei rápidamente dió el sorprendente paso de ir a Tsukushi para asumir el mando personal de la fuerza expedicionaria.

La emperatriz y otros miembros importantes de la corte (incluyendo el príncipe coronado y Kamatari) abandonaron la capital y marcharon a Tsukushi en el duodécimo mes de 660. Mientras, el emperador Tàng estaba haciendo planes para la invasión de Goguryeo. Poco después de la llegada a Kyūshū, la emperatriz recibió a los enviados japoneses que habían sido prevenidos para que dejaran Cháng’ān. No mucho después de este encuentro, la emperatriz murió. El príncipe Naka no Oe -hijo del emperador Jomei, cabeza del triunvirato que impulsó el golpe de 645 y que administró los asuntos de estado como príncipe coronado bajo tres soberanos- no vaciló ahora en ocupar el trono como emperador Tenji y acelerar la movilización para la guerra en apoyo de Baekje. Hacia el octavo mes de 661 se habían formado los ejércitos para la expedición, y antes de que pasara un mes, el príncipe Pung habían sido devuelto a Baekje. Probablemente, las primeras unidades militares fueron enviadas a Corea en torno a esta época, aunque el Nihon shoki dice que esto no ocurrió hasta el siguiente año, cuando el príncipe Pung fue instalado como nuevo rey de un restaurado Baekje. Mientras, el emperador Gāo Zōng había ordenado a sus tropas invadir Goguryeo desde el norte, habiendo pedido a Silla apoyar la operación con ejércitos y suministros. Entonces, súbitamente, durante el tercer mes de 662, las fuerzas Tàng se retiraron de Goguryeo, supuestamente para tratar con el movimiento de restauración de Baekje, que había ganado legitimidad a partir de la entronización de un nuevo rey, y ayudado por tropas y pertrechos japoneses. Durante varios meses antes de 662 los rebeldes habían incrementado su control sobre las áreas alrededor de la vieja capital de Baekje, y durante un tiempo fueron capaces de resistir contra los ejércitos de Silla y Tàng. Pero a principios de 663, los ataques de Silla se intensificaron, y el líder de la restauración en Baekje fue obligado a buscar más ayuda desde Japón, presentado algunos de los prisioneros Tàng como prueba de que sus ejércitos estaban librando un buena lucha. Japón ya había enviado miles de tropas, cantidades considerables de pertrechos, y una flota de 170 barcos. En el 5º mes de 663, se dice que Gāo Zōng había movilizado 1000.000 soldados para una campaña contra los recalcitrantes de Baekje y había ordenado al rey Munmu de Silla (661-681) que enviara ejércitos para atacar Baekje desde el este. Las tropas de Silla bajaron por el río Kum donde se unieron a las fuerzas Tàng, se libró una batalla naval en la desembocadura de aquel río, donde el comandante japonés, Echi no Takatsu murió, los chinos obtuvieron la victoria y el rey Pung tuvo que huir a Goguryeo. Desde entonces el imperio Tàng hizo de Baekje su base de operaciones para su intento de subyugar toda la península coreana. Esto fue un duro golpe para el emperador Tenji y Nakatomi no Kamatari, que presentaba nuevos peligros, tanto en el exterior como en casa.

Los chinos colocaron a un rey títere en Ungjin, la antigua capital, e hicieron todo lo posible para alentar a Baekje y a Silla a convertirse en componentes amistosos y cooperativos del imperio Tàng. Los reyes de los dos estados fueron requeridos para encontrarse y tomar votos de amistad. Después en 665 fueron reunidos de nuevo en Ungjin, donde adoraron a varias deidades juntos y aceptaron un poco de la sangre del otro. Durante el 9º mes de 665, llegó una segunda misión a Japón desde el Baekje bajo control Tàng. Esta, encabezada por un alto funcionario de la corte Tàng, y compuesta por 254 personas, presentó documentos formulados aceptablemente, por lo que se les permitió entrar en la capital donde fueron bien recibidos. No mucho después, Japón envió embajadores a la corte Tàng, la primera desde el colapso de Baekje en 663, con lo que se establecían las relaciones amistosas, no solo con Baekje, sino también con el imperio Tàng.

Pero en 667 el escenario político se oscureció de nuevo por la decisión de Gāo Zōng de intentar una vez más conquistar Goguryeo. Animado por las disensiones internas y por la probabilidad de una importante ayuda militar desde Baekje y Silla, los ejércitos Tàng cruzaron las fronteras en 667, rumbo a Pyongyang, su capital. Estos ejércitos tuvieron que retirarse, pero enviados de nuevo en 668 fueron colocados bajo el mando de un funcionario naval, Lin Jen-kuei, que había logrado rechazar a los barcos japoneses en la desembocadura del río Kum en 663. Los ataques coordinados de Tàng y Silla provocaron la caída de Pyongyang y el colapso de Goguryeo. Este reino había pedido ayuda militar a Japón por esta época, pero la corte japonesa había perdido el gusto por las intervenciones militares sobre la península coreana. Además, había hecho la paz con el régimen de ocupación de Baekje e incluso enviado una misión a la corte Táng. Antes de la llegada de la segunda misión de Goguryeo, habían llegado a Japón embajadores de Silla, que indicaban a los japoneses que tenían que aceptar a Baekje y Silla como parte integrante del expansionismo Tàng, y que no debían intentar responder a los requerimientos de Goguryeo de asistencia militar.




Las tres invasiones Tàng de la península de Corea durante la década de 660 -la primera, la acción militar conjunta con Silla contra Baekje en 660; la segunda, la destrucción de la restauración, apoyada por Japón, de Baekje; y la tercera, la conquista de Goguryeo en 668- provocó que los líderes japoneses se volvieran bastante frenéticos con la posibilidad de una invasión Tàng de Japón. Habiendo notado la atención a la defensa a principios de la década de 660, después de que hubiera alcanzado la corte la noticia sobre una alianza Silla-Tàng, no es sorprendente encontrar que ahora, siguiendo la ruta de las tropas navales y terrestres japonesas en 663, se dio mucha más atención a la tarea de reforzar la defensa. Se construyeron fuertes en Tsushima e Iki (islas situadas entre la punta de Corea y Kyushu), y en lugares estratégicos en Kyushu nororiental. Junto a la línea fortificada se instalaron torres de agua mediante las que podía fácilmente transmitir la información sobre los movimientos del enemigo.

Después de 667, cuando los Tàng habían comenzado a organizar la acción militar conjunta contra Goguryeo y los japoneses se hallaban más perturbados que nunca sobre una posible invasión Tàng de su país, los preparativos para la defender Japón llegaron a ser febriles. Se construyeron fortalezas en posiciones estratégicas a lo largo del Mar Interior en el trayecto hacia la capital, así como el fuerte Takayasu, en una montaña cerca de la capital, en una posición en la que los defensores podían ver el avance enemigo sobre la capital desde el Mar Interior.

b) El Control Estatal

La introducción de avanzados métodos y técnicas  extranjeros se hace evidente en el campo militar, pero la corte de Tenji estaba adoptando también otros métodos continentales para incrementar el control estatal. Ya en 664, solo unos pocos meses después de la humillante derrota de Japón en Corea, el emperador Tenji ordenó a su hermano menor, el príncipe coronado Ōama (que se convertiría en el emperador Temmu): (1) revisar e incrementar el número de los rangos de la corte; (2) nombrar a los cabezas de clan y conceder espadas largas a los más fuertes, espadas pequeñas a los menos fuertes, y escudos y arcos a aquellos que también dirigían grupos ocupacionales; y (3) nombrar a los cabezas de grupos como kakibe y yakabe.

La afirmación por parte de una crónica de que esta orden se llevó a acabo en 671, siete años más tarde, ha llevado a algunos historiadores a creer que no fue transmitida hasta ese año. Pero un estudio de la redacción y los contenidos de las dos referencias nos hace pensar que siete años podían haber sido requeridos para alienar nombramientos con estipendios y tangos apropiados, y que la orden de 664 fue un ambicioso intento para utilizar los modelos y expertos continentales para erigir un sistema jerárquico de fuerte control del estado.

El hecho de que la orden de Tenji fuera hecha efectiva en 671, el mismo año en que a muchos funcionarios de Baekje  le fueron concedidos altos rangos por servicios prestados en campos especiales de conocimiento, sugiere que este fue uno de los aspectos de un impulso multidireccional para construir un sistema de estilo continental más estricto. Los otros dos procesos entre 667 (cuando Tàng estaba presionando a Silla, para se le uniera en operaciones militares contra Goguryeo) y 672 (cuando estalló la guerra civil en Japón) hicieron de estos años un importante punto de inflexión en la historia japonesa: (1) el traslado de la capital de Ōtsu en la provincia de Ōmi, y (2) la entronización formal de Tenji como emperador en el primer mes de 668. Estos dos acontecimientos, así como los nuevos arreglos y la concesión de rango cortesano a los refugiados de Baekje, son vistos como subproductos de la actual preocupación por el peligro desde el extranjero.

La decisión de Tenji de construir su palacio fuera de la llanura de Nara, en una estrecha faja de terreno entre las montañas y la costa suroccidental del lago Biwa, se ha considerado por algunos historiadores como un paso requerido por el ascenso de un sentimiento cada vez más fuerte de descontento entre importantes clanes de la región de Asuka, donde había estado localizado el anterior palacio imperial. Pero pensamos que esta decisión, tomada inmediatamente después de los movimientos de Tàng y Silla contra Goguryeo, es una extensión del programa de choque para fortificar puntos estratégicos a lo largo del Mar Interior, y sobre las montañas con vistas sobre la llanura que se situa entre dicho Mar Interior y la capital Asuka. Para propósitos defensivos, la nueva capital de Ōtsu tenía dos ventajas: estaba bastante lejos de las costas de Naniwa, donde podrían desembarcar las fuerzas enemigas,y era conveniente para la comunicación por tierra con las provincias orientales y septentrionales de las que podían obtenerse un crucial apoyo militar.

Igualmente, la larga demora en la ceremonia de entronización de Tenji, que llegó después de haber gobernado ya durante seis años, se puede entender como resultado de evitar gastos innecesarios de tiempo y recursos, mientras se estaban dando pasos extraordinarios para reforzar las defensas del país contra una posible invasión. Programar la ceremonia de entronización en 668, después de que se hubiera construido y ocupado un nuevo palacio imperial, se consideró probablemente más útil para afirmar y santificar la autoridad imperial ante el peligro crítico, tanto interior como exterior.

c) La guerra civil de 672

Los orígenes del conflicto que estalló en una guerra civil durante el año 672 -impulsando así a un nuevo conjunto de líderes a posiciones de poder- se remonta al descontento despertado por los esfuerzos del emperador Tenji para construir un extenso sistema defensivo y al incidente de Arima de 658. Las viejas rivalidades de clan, a menudo enfatizadas por los intentos de los líderes Soga por recuperar las posiciones de control que una vez habían disfrutado, se hacían evidentes en cada etapa sucesiva de perturbación. Pero el descontento y la rivalidad no estallaron en guerra civil hasta que los poderosos grupos llegaron a estar divididos sobre la cuestión de quien debería ser el siguiente emperador.

Tenji y su corte habían decidido en 664 que debería ser sucedido por su joven hermano, el príncipe Ōama, que fue nombrado entonces príncipe coronado y más tarde se convirtió en el emperador Temmu. Pero antes de su entronización formal, Tenji cambió de parecer, llegando a preferir al príncipe Ōtomo, su hijo favorito, tenido con una amada cortesana. Tal vez fue el cambio de opinión de Tenji lo que causó que el hermano menor, el príncipe coronado y futuro emperador Temmu, hiciera una escena en una fiesta, celebrada en el nuevo palacio de Ōtsu durante 668, al agarrar de repente una lanza y golpearla contra el suelo. El relato del Kaden sobre el incidente afirma que solo la intervención de Kamatari evitó más violencia.

Durante los tres años siguientes la discordia entre los dos hermanos no desembocó en ruptura abierta. Pero en 671, dos años después de la muerte de Kamatari, Tenji reveló sus auténticas intenciones al hacer los nombramientos ministeriales de acuerdo con los nuevos ajustes administrativos. Para sorpresa de nadie, designó a Soga no Akae (importante en el incidente de Arima de 658) como ministro de la izquierda, y a Nakatomi no Kane (hermano de Kamatari) como ministro de la derecha. Pero para disgusto del príncipe heredero nombró la príncipe Ōtomo (su hijo favorito) para el cargo de canciller, el más alto puesto ministerial de todos. El príncipe supo que bajo las condiciones del nuevo código administrativo, un canciller tenía que se un hijo imperial actuando como regente (sessho) por el emperador. Así que este nombramiento dejaba pocas dudas de que Tenji estaba planeando ser sucedido por el príncipe Ōtomo, no por el príncipe coronado.

En el décimo mes de ese año, el emperador Tenji cayó enfermó y, de acuerdo con el Nihon shoki, llamó al príncipe coronado a su lecho y le dijo: "Todos los asuntos se dejarán en adelante en tus manos". Pero se dice que el príncipe heredero objetó por problemas de salud y recomendó que los asuntos de estado se entregaran a la emperatriz consorte y al príncipe Ōtomo. Finalmente, también se informa, de que había pedido permiso para recluirse en las montañas Yoshino, para dedicarse al budismo. Al parecer, Tenji estuvo de acuerdo con ambas peticiones, después de lo cual, acompañado por sus servidores y miembros inmediatos de su familia, dejó la capital.

Unos pocos días antes de la muerte del emperador, el principe Ōtomo y los ministros juraron, frente a la figura de Buda, obedecer los mandatos del emperador que posiblemente incluían la orde de que el príncipe Ōtomo, y no el príncipe coronado, fuera entronizado como el siguiente emperador. Aunque el Nihon shoki presenta la visión oficial de que el reinado de Temmu comienza tan pronto como finaliza el Tenji, muestra que pasaron diez meses (incluyendo los dos de combates militares) antes de que Temmu consiguiera regresar a la capital y tomar las riendas del gobierno. Por tanto, la cobertura de la crónica de esos meses tiene un extraño estilo: trata al finalmente exitoso príncipe (Temmu) como el emperador (Tennō) que estaba luchando por una causa justa desde el fuera de la capital de Ōtsu, mientras que se refiere al definitivamente fracasado príncipe (Ōtomo) y sus seguidores como personas "en la capital" (miyako).

Los eruditos han estudiado los indicios disponibles para determinar quien era realmente el emperador antes de la victoria militar de Temmu en el décimo mes de 672. Los historiadores Mito que compilaron el Dai nihon shi entre 1657 y 1906 decidieron que el príncipe Ōtomo había sido entronizado y que, por tanto, él era el emperador de Japón durante este periodo de diez meses. Más tarde, uno de los primeros historiadores modernos, el famoso Ban Nobutomo (1775-1846) tomó la misma posición. y luego, en 1870, el príncipe Ōtomo fue nombrado a título póstumo, emperador Kōbun. Así que las cronologías imperiales enumeran el reinado de Kōbun antes que el de Temmu. Pero aún no existen pruebas de que el príncipe Ōtomo hubiera sido entronizado formalmente. Algunos historiadores creen que la emperatriz consorte de Tenji fue colocada sobre el trono y que el príncipe Ōtomo, como heredero designado, manejó los asuntos de estado en su nombre, justo como Temmu había recomendado. Pero probablemente nadie ocupó el trono durante esos meses de trastornos, en cualquier caso, Otomo habría manejado los asuntos de estado como canciller.

El estallido de la guerra llegó en el sexto mes de 672, cuando Temmu emprendió una marcha hacia la capital desde su retiro de las montañas Yoshino, pasando por las provincias orientales de Iga e Ise, para recabar apoyos militares de sus gobernadores. Al mismo tiempo ordenaba cortar el camino de Fuwa, que llevaba a la capital, con la intención de prevenir la salida de tropas que pudieran enviarse en su contra. Al principio, Temmu solo recibió pequeñas bandas de soldados en su apoyo, pero sus perspectivas pronto brillaron cuando el gobernador de Ise le envió 500 soldados  para cerrar el paso de Suzuka por el que Temmu podría ser perseguido desde la capital. Luego, los gobernadores de las otras provincias orientales (Owari y Mino, y posiblemente Shinano y Kai) se le unieron, permitiendo a Temmu pasar de la defensa al ataque a comienzos del séptimo mes. Mientras, el príncipe Otomo, comprendiendo que Temmu había cortado sus líneas al este y al norte, y estaba obteniendo apoyo de los líderes de esas regiones, marchó para obtener tropas de áreas en el oeste y el sur. Pero los gobernadores de Kibi y Tsukushi se negaron a cooperar, posiblemente porque no veían posibilidad de derrotar a Temmu y sus partidarios del norte y este. Pero la excusa que utilizó el gobernador de Tsukushi fue que si entregaba tropas la provincia quedaría indefensa frente a una eventual invasión exterior, lo que nos indica la importancia que tenía la situación con el exterior, incluso e periodos de luchas internas.


El ataque final contra la capital fue realizado por dos de los ejércitos de Temmu. Uno, cruzando las montañas hacia el interior de Yamato desde Ise y otro bajando desde Fuwa a la capital. En este punto, el príncipe Ōtomo cometió suicidio; su ministro de la derecha fue ejecutado; otros funcionarios y sus herederos fueron enviados al exilio; y Temmu, ahora verdaderamente el emperador, se trasladó al nuevo palacio (el Kiyōmihara Asuka) en Yamato. Desde una nueva base de poder, totalmente diferente, Temmu y sus seguidores cambiaron el curso de la historia en una nueva dirección: hacia el desarrollo de un imperium conocido como el estado Nara.

El inicio del reinado de Temmu supone el comienzo de una primera ola de cambios, consistentes en la creación de un imperium fuerte y centralizado, que tendría su manifestación material en la construcción de una nueva capital, Nara, que daría nombre a un nuevo periodo histórico. Por tanto, sería más correcto hacer coincidir el inicio del periodo Nara con el del reinado de Temmu, aunque tradicionalmente se viene situando en 710, año en el que se concluyó la nueva capital.

Emperadores de Japón durante el periodo Asuka



BIBLIOGRAFÍA:

INOUE MITSUSADA y DELMER BROWN: The Century of reform. Capitulo 3 del Volumen I de la Cambridge History of Japan: Ancient Japan. 1993

viernes, 14 de diciembre de 2018

Historia de Japón (I): Desde los orígenes hasta el final del periodo Yamato (587)

Introducción:

Para el aficionado a la historia, Japón nos ofrece un caso notablemente rico y asequible para su estudio, por varias razones. Por una parte, el apartamiento de las islas japonesas ha contribuido a una historia insólitamente unificada y autónoma. Protegido del juego simultáneo de civilizaciones en competencia o de la destrucción periódica de las invasiones extranjeras, el pueblo japonés, en los tiempos históricos, ha vivido una existencia relativamente tranquila. Pero su cultura ha pasado por una sucesión de cambios fundamentales que lo ha transformado, de una primitiva sociedad tribal anterior al siglo VI, en una sociedad aristocrática desde el siglo VII al XII, luego en una sociedad feudal y, por último, en su actual condición de nación moderna. Por otro lado,  su posición en los límites extremos de la civilización china ha hecho posible que los japoneses, aunque absorbiendo la cultura china en una gran proporción, hayan mantenido sus propios valores e instituciones esenciales. Las instituciones feudales del Japón, su orientación marítima y su fuerte sentido de nacionalidad son cualidades históricas que contrastan abiertamente con la tradición china y que pueden ayudar a explicar por qué Japón, entre todos los pueblos del Asia Oriental, fue el mejor preparado para enfrentarse con el impacto occidental.


*   *   *   *   *

I. El marco geográfico

El archipiélago japonés está compuesto por cuatro islas mayores (Hokkaidō, Honshū, Shikoku y Kyūshū) y más de un millar de islas más pequeñas, que se extienden en un arco entre el extremo de Sajalin y un punto al sur de la península coreana. Se extiende desde el paralelo 45º, en el extremo septentrional de Hokkaido, hasta el paralelo 31º, que toca el sur de Kyushu. A causa de la naturaleza altamente montañosa de las islas, solo es cultivable alrededor del 16 % de de la tierra.


Mapa físico de Japón

Es significativo que las principales islas del Japón en los tiempos históricos estuviesen unificadas, o bien bajo una autoridad política única, o bien bajo una sociedad dirigente homogénea. Las tres islas de Kyūshū, Shikoku y Honshū, en las que surgió el primer estado japones, nunca se desarrollarían en regiones separadas y competitivas, ni darían lugar a soberanías separadas, como ocurrió en las Islas Británicas. Por otra parte, la montañosa y abigarrada topografía favoreció la división de la tierra en numerosas pequeñas localidades que pudieron mantener sus identidades como provincias o como feudos. Las primeras en establecerse y en organizarse políticamente fueron las regiones del norte de Kyūshū y las costas del Mar Interior. Esta se convirtió en la "región-núcleo" del antiguo Japón, que se centraba en la llanura Kinai y se orientaba hacia el lejano continente. Aquí fue donde por primera vez estableció su sede y floreció la autoridad política. Solo después del siglo XII comenzó la llanura oriental de Kantō a competir con el núcleo central, y solo en el siglo XX dominó Kantō, con su centro en la gran ciudad de Tokyo, las actividades políticas y económicas de Japón.

Mapa político de Japón


II. Periodos de la cultura material durante la prehistoria japonesa

Las islas japonesas se convierten en el solar de una mezcla de pueblos que llegaron en diversas épocas y procedentes de distintos lugares del continente, y quizá incluso de las islas meridionales. En los tiempos históricos, esta mezcla había producido un pueblo relativamente homogéneo que se diferenciaba claramente de sus vecinos continentales -chinos, coreanos o mongoles- en cuanto a lenguaje, tipo físico, religión y estructura política. Pero sus orígenes no se conocen con precisión, ni está clara la duración del proceso de mezcla, ni puede decirse con exactitud cuando los habitantes primitivos se convirtieron en japoneses.

El primer poblamiento de las islas japonesas tuvo lugar como resultado de los confusos movimientos étnicos en el continente, y luego como resultado de emigraciones menores, más localizadas, tal vez en respuesta a la presión creada por la expansión del pueblo chino. Finalmente, la afluencia al Japón fue reduciéndose a ocasionales casos de nomadismo o  a huidas de prófugos. Pero la información esencial acerca de la cronología, el origen y la composición de estos movimientos formativos de la población es todavía escasa.

La cuestión más dudosa es la de cuando el pueblo japonés constituyó, en realidad, una mezcla nacional coherente: si tuvo lugar ya en el sexto o  en el séptimo milenio a.C., con la aparición de los primeros hombres de la cultura neolítica, o no se alcanzó la composición hasta el siglo III d.C., tras sucesivas oleadas de inmigrantes, cada una de las cuales había contribuido con elementos culturales y étnicos esenciales.

La información arqueológica, una vez que entramos en la fase de cultura caracterizada por la manufactura de alfarería, es extremadamente rica. La alfarería fue introducida en el Japón tal vez hacia 4.500 a.C. (posiblemente incluso antes), por lo que podemos hablar de varias etapas o periodos culturales.

1. El periodo Jōmon (c.7500-c.300 d.C.)

Se asocia a una cultura cazadora y acopiadora, cuyos restos se han encontrado desde las islas Ryukyu meridionales hasta el Japón septentrional. Habría que clasificarlos como mesolíticos, antes que neolíticos, puesto que no practicaron la agricultura; vivían de la caza y de las nueces en las mesetas y del pescado y del marisco a lo largo de la costa. La prueba más corriente de su existencia se encuentra en los montones de deshechos -sobre todo conchas- que dejaron esparcidos en las cercanías de sus poblados. Afortunadamente, los restos de poblados han sido, a veces, identificados y excavados, descubriendo comunidades de pequeñas viviendas de cabañas subterráneas.  Sus habitantes utilizaban instrumentos de piedra o hueso, incluyendo anzuelos y arpones. Habían desarrollado un arco laminado, semejante al típico arco de tiempos japonés históricos, parece evidente que habían domesticado al perro y confeccionaban una gran cantidad de alfarería modelada a mano, de diseño notablemente elaborado. De esta alfarería es de donde el pueblo recibió el nombre de Jōmon, o "modelo de cordel", pues una gran parte de sus trabajos se caracteriza por un diseño general parecido a una cuerda. Los arqueólogos establecen la desaparición de la alfarería Jōmon en el oeste de Japón alrededor del año 300 a.C, pero la alfarería y su correspondiente cultura perduraron mucho más al norte, antes de ser finalmente reemplazada por la siguiente oleada de una más avanzada cultura. La considerable variación cronológica y regional en el estilo de cultura Jōmon ha conducido a los arqueólogos a postular diversas fases de desarrollo histórico y también a posible existencia de varias corrientes de inmigración distintas. En cuanto a su origen se ha supuesto que el pueblo Jōmon estaba muy estrechamente emparentado con los pueblos de las culturas de los bosques del noreste de Asia e incluso de América. En los emplazamientos del pueblo Jōmon se han descubierto muchas grotescas estatuillas femeninas, y se cree que esto puede constituir la prueba de una sociedad de base matrilineal. Lo cierto es que el pueblo Jōmon vivió y se desarrollo en el Japón durante varios milenios, y fueron los creadores de uno de los más notables estilos de alfarería conocidos en la Edad de Piedra. La riqueza de su diseño y la originalidad de su modelado no han sido superadas.



Ejemplos de cerámica del Periodo Jōmon


Periodización del Periodo Jōmon:
  • Periodo Jōmon  Inicial (c.7500-5000 a.C)
  • Periodo Jōmon Temprano (c.5000-3500 a.C.)
  • Periodo Jōmon Medio (c.3500-2400 a.C.)
  • Periodo Jōmon Tardío (c.2400-1000 a.C.)
  • Periodo Jōmon Final (c.1000-300 d.C.)

2. El Periodo Yayoi (c.300 a.C.-250 d.C.)

En el siglo III a.C. la cultura Jōmon  fue interrumpida por la llegada de un pueblo de un tipo cultural enormemente distinto. Este nuevo pueblo, conocido como los Yayoi por el nombre dado a su estilo de alfarería, había dominado la utilización de la agricultura e introducido la técnica del cultivo del arroz mediante riego. La alfarería Yayoi, aunque de ornamentación menos elaborada, era de mejor manufactura, pues utilizaban el torno y producción una colección más variada de volúmenes u de formas. Los Yayoi pertenecían, desde luego, al tronco mongoloide. Estuvieron también, evidentemente, en contacto con la superior civilización china del continente, de la que tal vez procedían sus propias técnicas agrícolas y que constituyó el origen de su temprano y amplio uso ritual de objetos de bronce.


Ejemplos de cerámica Yayoi

Las excavaciones de los poblados Yayoi, como el asombrosamente completo de Toro, en la Prefectura Shizuoka, revelan que aquel pueblo vivía en aldeas, en cabañas de piso de tierra estrechamente agrupadas. Las cabañas tenían los techos de paja, sobre estructuras de postes y vigas de madera. Aquellas aldeas se arracimaban en lechos de corrientes o en llanuras costeras donde era posible labrar campos de arroz cercados por empalizadas a manera de diques y alimentados mediante zanjas de riego. Los Yayoi trajeron el caballo y la vaca, aunque no en abundancia. Sus utensilios eran, principalmente, instrumentos de labranza: azadones de madera, rastrillos y azadas, hachas de piedra y cuchillos para segar. Pero también confeccionaban puntas de flecha de piedra y utensilios de pesca. Parece que desde sus comienzos, los Yayoi eran capaces de fundir el hierro y de forjar herramientas simples, y algunas azadas tienen sus puntas de hierro. Los muertos Yayoi eran enterrados más ostentosamente que los muertos Jōmon, que se enterraban en los campos de sus poblados. En los cementerios, que estaban apartados de la aldea, se utilizaban como ataúdes tinajas de piedra y barro. Pequeños túmulos levantados sobre las sepulturas parecen anunciar la práctica de la construcción de dólmenes, que floreció entre los siglos III y VI d.C.

La difusión de la cultura de la cultura Yayoi en Japón fue rápida. Originada, inicialmente, en el Kyūshū septentrional, alcanzó, con toda probabilidad, la llanura Kantō, a finales del siglo I a.C. Más allá de Kantō surgió una clara frontera, de todos modos, con los restos de los Jōmon, a la que los japoneses dieron el nombre de Emishi o Ezo, una frontera que no desapareció totalmente hasta el siglo IX. Aunque las dos culturas eran diferentes y parecían haber sido producidas por pueblos de composición étnica claramente distinta, no es necesario postular una violenta confrontación entre ellas, porque parce haber tenido lugar una considerable fusión de ambas, que dio origen a variaciones regionales del modelo Yayoi dominante.

Aunque no existe una evidencia clara de la procedencia originaria del pueblo Yayoi, no se puede excluir la posibilidad de que se trasladaran a Japón desde el sur de Corea, porque los siglos III y II a.C. fueron turbulentos en el Asia Oriental. Las grandes guerras que unieron el reino chino en el imperio Qin en el año 221 habían durado cerca de dos siglos y habían estado acompañadas de una constante actividad militar contra las tribus nómadas del norte. la unidad había lanzado a los ejércitos chinos todavía mucho más lejos hacia el norte de Corea, y como resultado de ellos los inmigrantes chinos habían comenzado a afluir en esa dirección. La dinastía Han, que reinó después, invadió realmente la península coreana, conquistando el estado de Ch'ao Hsien en el año 108 a.C. y estableciendo un grupo de territorios Han apiñados en torno a Lo-Lang como centro colonial político y cultural. Así, el periodo de unificación y expansión de los chinos bajo los emperadores Qin y Han dio origen a nuevos movimientos de pueblos a lo largo de las fronteras en expansión y produjo nuevas oleadas de influencia cultural que alcanzaron a Corea y al Japón.

Estos acontecimientos en el continente se reflejan no solo en la migración original del pueblo Yayoi, sino también en su desarrollo cultural consiguiente. En los posteriores poblados Yayoi se han encontrado numerosos objetos chinos, tales como monedas de bronce y espejos procedentes de la dinastía Han Anterior (202 a.C.-9 d.C.), y la afluencia de tales objetos continuó durante varios siglos. Pero antes de que transcurriesen dos siglos, el propio pueblo Yayoi comenzó a moldear objetos de bronce, de tipos y usos solo remotamente relacionados con posibles modelos continentales. Especialmente características eran unas grandes "campanas" de bronce y unas anchas y delgadas "armas" ceremoniales, tales como lanzas, espadas y alabardas. La producción de armas, conocidas como dōboko, predominó en el Kyūshū septentrional y en la región del Mar Interior; las campanas, llamadas dōtaku, se han encontrado más especialmente en el extremo oriental del Mar Interior y más lejos, hacia el este. Aunque las armas de bronce se han encontrado en corea y las campanas de bronce eran corrientes en China, estos utensilios eran funcionales, mientras que en Japón ambos tipos de modelos de bronce no eran funcionales en absoluto y parecen haber sido utilizadas solo con fines simbólicos. Si las dos regiones marcadas por diferencias en los objetos de bronce revelan variaciones en cuanto al origen o a la composición étnica, no puede averiguarse, pero existe la evidencia de que el pueblo Yayoi estaba formado por varios subgrupos tal vez organizados en tribus que, a veces, luchaban entre sí.

3. El periodo de los constructores de tumbas o kofun (c.250-550)

La información arqueológica en el Japón continúa dando pruebas de sucesivos cambios culturales en los siglos III y IV d.C. Hacia mediados del siglo III, miembros de la minoría dirigente Yayoi, en la región altamente desarrollada del extremo oriental del Mar Interior, la región de la llanura Yamato, comenzaron a erigir enorme túmulos de tierra como tumbas. Medio siglo después esta costumbre se había extendido hacia occidente, al norte de Kyūshū, en contraposición a la dirección hacia el este que, en general, había señalado la difusión de la innovación tecnológica hasta ese momento. Los grandes túmulos llamados kofun por los estudiosos japoneses, solían ser imponentes estructuras de un volumen mayor que el de las pirámides de Egipto. El mayor de todos, la tumba de Nintoku, tiene hoy unos 460 metros de largo y más de 30 de alto. Las tumbas se construían de diversas formas, redondas o cuadradas, pero la más característica era la de "ojo de cerradura", que no parece haber tenido ningún equivalente en otras culturas constructoras de túmulos. Se han considerado que la aparición de estas tumbas señalaba el comienzo de un tercero y claro periodo de desarrollo prehistórico en el Japón, al que los arqueólogos han dado el nombre de "cultura de las tumbas (o kofun)". La construcción de tales tumbas continuaba todavía en el siglo VII, cuando la costumbre fue abandonada, bajo la influencia budista.


Tumba del emperador Nintoku

Los túmulos de los siglos III al VI son verdaderos tesoros de información acerca de la vida y costumbres de la élite japonesa de la época. En los grandes túmulos de tierra se abrían sepulturas de paso o espaciosas cámaras megalíticas donde se depositaba el cuerpo del muerto. Con el cuerpo se colocaban objetos de gran variedad, desde símbolos de riqueza y autoridad como espejos, coronas o collares de piedras preciosas, hasta objetos de uso cotidiano, como espadas, armaduras, jaeces de caballos, vasijas de alfarería, utensilios agrícolas, etc. Fuera de la tumba, ordenados en hileras alrededor del declive de los túmulos, se colocaban cilindros de alfarería coronados por estatuillas de alfarería también, llamadas haniwa. Estas figuras arrojan la más clara luz sobre el modo de vida de los constructores de la tumba. Entre ellas figuran hombres con trajes cortados y acolchados, típicos de los pueblos septentrionales, nómadas y jinetes. Se protegían con finas armaduras y yelmos, y llevaban largas espadas de hierro y largos arcos curvados. Sus caballos estaban cuidadosamente enjaezados y provistos de estribos. Se adornaban con magatama o joyas de jade en forma de cuernecillo. Sus casas, que ahora se elevaban sobre la tierra, estaban techadas con pesados tejados, de un modo parecido al de las casas de labranza japonesas de la actualidad. Su creciente empleo de los utensilios agrícolas revela un considerable avance en las técnicas de labor, mientras su alfarería, semejante en la forma a la loza Yayoi, era mucho más dura y de más alta cocción, una loza azulada conocida como sue, y se elaboraba en formas técnicamente más perfectas y complejas. Los descubrimientos de tumbas revelan claramente la existencia de una clase de aristócratas guerreros que tenían el poder de gobernar sobe una comarca de aldeanos Yayoi y que vivían de la producción agrícola de la región.

En cuanto al problema de si estas tumbas eran la prueba de una nueva oleada de invasores continentales, arrojados por la desintegración del impera Han, hay que decir que los indicios apuntan más en dirección a la teoría de la autoctonía: a pesar de la afinidad entre la cultura de las tumbas y Corea (pues también se encuentran en Corea, aunque sin la forma de ojo de cerradura), ello no demuestra una migración étnica. Más bien se trata de una fase de la evolución de la propia cultura Yayoi, enriquecida por el contacto continental, pero no transformada por conquista. La pruebas que apoyan esta teoría de evolución indígena son las siguientes: por un lado, los primeros túmulos fueron encontrados en el Japón central, no en el Kyūshū, donde un grupo invasor habría comenzado su conquista. Las primeras tumbas, además, contienen, en su mayoría, objetos de estilo Yayoi. Hasta el siglo IV no comenzaron las kofun a contener los nuevos objetos de origen continental, lo cual parece estar relacionado con el establecimiento de una colonia japonesa, a mediados del siglo IV, conocida como Mimana en Corea meridional. Es posible suponer que el cambio de carácter de la cultura de las tumbas fue resultado de un avance japonés en Corea y de la consiguiente absorción de influencia continental por los caudillos japoneses cuyo engrandecimiento, tanto en el interior como en el exterior se revelaba en el tamaño cada vez mayor de los grandes túmulos

En los umbrales de la historia de Japón, en la época de los constructores de tumbas, el pueblo Yayoi, en virtud de no sabemos qué grado de fusión con el pueblo Jōmon y de la subsiguiente absorción de inmigrantes a través de Corea, se había convertido en el japonés histórico.




III. El Nacimiento del antiguo estado japonés: el Periodo Yamato

1. Las fuentes históricas para el periodo Yamato. 

La información escrita es escasa y en puntos fundamentales poco fidedigna. El arte de la escritura fue transmitida al Japón bastante tarde, y las inscripciones más antiguas de que se dispone se encuentran en espadas y espejos de los siglos V y VI, y los más antiguos trabajos existentes de narrativa histórica no fueron escritos hasta el siglo VIII. Pero las dos primeras historias del Japón, el Kojiki (Anales de hechos antiguos), compilados en 712, y el Nihon Shoki (Crónicas del Japón), compilados en 720, aunque contienen, desde luego, una gran cantidad de mitos y leyendas e incluso de fábulas sometidas a una orientación, se basaban también en memorias históricas y tradiciones genealógicas que merecen cierto crédito, y relatos de acontecimientos posteriores al siglo V estaban basados, donde era posible, en documentos escritos. Hay también documentos escritos. Hay también documentos históricos e inscripciones conservados por los chinos y por los coreanos con los que pueden confrontarse las historias japonesas.

Cuando, en 1940, el gobierno japonés celebró, con gran propaganda, el 2.600º aniversario de la "fundación" del Estado japonés, lo hizo siguiendo al pie de la letra la cronología de los Nihon Shoki que situaban la ascensión del primer "emperador" japones en el año 600 a.C. La fecha constituía una evidente fabulación, a la que se llegó aplicando retrospectivamente el uso de un sistema de ciclos históricos importado de china. Hoy los historiadores están conformes en que el logro de la unidad política en el japón se produjo, más probablemente, a finales del siglo III o a comienzos del siglo IV d.C., en el crítico momento del contacto de las culturas Yayoi y kofun. No solo las informaciones chinas parecen apoyar esta suposición, sino que los acontecimientos del continente vienen a confirmarla. el fin de la colonia Han de Lo-Lan, en el año 313 d.C., había sido el resultado tanto de las presiones competitivas de los Estados coreanos de nueva formación como de la disminución del apoyo chino. A continuación, los tres reinos coreanos originales lucharon entre sí, a la vez que fortalecían el control sobre sus propios territorios. La unificación política estaba en el aire, y los japoneses, una vez conseguido un cierto grado de unidad en su patria, no tardaron en verse implicados en los asuntos coreanos. Un monumento de piedra erigido en el año 414 en honor del rey de Goguryeo, en las orillas del Yalu, afirma que en el año 391 d.C., los japoneses pasaron a Corea y derrotaron a los ejércitos de Baekje y de Silla.

Se encuentra menciones del Japón  en historias chinas ya en el siglo I a.C., en el tiempo en que el Han Shu describe la tierra de "Wa" como formada por un centenar o más de "países", algunos de los cuales pagaban tributo a la corte china. El nombre de Wa, que tal vez significaba enano, seguiría siendo la denominación china y coreana de los japoneses, hasta bien entrados los tiempos históricos. Otro de los documentos chinos informan de la existencia de una guerra general durante la segunda mitad del siglo II d.C. La más completa de las primeras descripciones se encuentra en los Wei Zhi, una crónica china compilada antes de 297 d.C. Contiene informaciones, probablemente de funcionarios y mercaderes que habían visitado Japón, y describe la ruta hacia Japón y de Yamatai, gobernado por una reina soltera llamada Himiko.

La crónica de Wei describe una sociedad bien ordenada, con rigurosas distinciones jerárquicas, en la que el respeto social se manifestaba agachándose al lado del camino. El pueblo se entregaba a las bebidas fuertes, pero era riguroso en la observancia de las leyes. Empleaban la adivinación y diversas prácticas de pureza ritual. Dentro de los "países", había funcionarios y se cobraban los impuestos. Algunos "países" tenían reyes, y otros reinas, lo que puede indicar que, en aquel tiempo, la sociedad selecta se hallaba en una fase de transición del matriarcado al patriarcado.

Desgraciadamente, la información geográfica en los Wei Zhi es inexacta o está falseada, de modo que la situación de Yamatai y la identidad de Himiko no pueden determinarse con precisión. Algunos historiadores japoneses se han sentido intrigados por la posibilidad de que Yamatai se refiera a Yamato, el antiguo distrito capital del Japón central, y que Himiko pudiera ser una versión de Himeko o "princesa del sol", un título usado más adelante por los miembros de la familia gobernante japonesa. La historia de Himiko contiene aún más incitantes detalles, porque los Wei Zhi aseguran que, a fin de poner término a la guerra entre los países del Japón, los reyes constituyeron una liga bajo el mando de Himiko. La reina vivía como una sacerdotisa y gobernaba mediante el poder espiritual, y cuando murió, se le erigió un enorme túmulo. El hecho de que la familia reinante japonesa fijase su origen a partir de una Diosa del sol "chamanísticamente" concebida y que la edad de los constructores de grandes tumbas estaba a punto de comenzar no puede menos que excitar la imaginación en este momento. Los lazos entre los informes chinos y los relatos legendarios japoneses son tan débiles que no permiten más que especulaciones.

2. Mitos y leyendas

Dentro de las mitologías mundiales, las leyendas que inician la narración de la historia japonesa parecen primitivas y carentes de variedad y de riqueza imaginativa. No hay héroes de la civilización ni divinidades que permanecen en las alturas dirigiendo los destinos del hombre. El problema de la creación está dispuesto, sencilla e ingenuamente, de tal modo que las historias legendarias aparezcan muy relacionadas con las identidades y genealogías ancestrales de las familias gobernantes de los primeros tiempos históricos. Los relatos, como los incluidos en el Kojiki y en el Nihon Shoki, pretenden, indudablemente, crear una narración coherente a partir de un determinado número de ciclos legendarios, y el folklorista puede distinguir en ellos diversas fases de desarrollo humano y diversas localidades, que acaso reflejaban el movimiento de los primeros antepasados de los japoneses.

Las leyendas comienzan con el principio del cielo y de la tierra. De lo informe surgían dos divinidades, hermano y hermana, llamadas Izanami e Izanagi, que crearon las islas japonesas cogiendo piezas de tierra como si estuvieran pescando. Inmediatamente nacen las divinidades de la "Llanura del Alto Cielo" (Takamagahara), una tierra más allá del océano y por encima del habitat del hombre. Entre ellas están Amaterasu Omikami, la diosa del Sol, y su hermano Susa-no-wo-Mikoto, un dios de las tempestades y de la violencia. Estos dioses, unidos, producen la próxima serie de divinidades que parecen ser los antepasados de los principales grupos de linajes que más adelante figurarán como participantes en la lucha por el poder en el Japón. Aquí encontramos ejemplificadas las principales características de las leyendas japonesas en los largos e intrincados detalles genealógicos y en el color local regional que contienen.

Los últimos capítulos de la legendaria narración presentan varios ciclos, pero se centran en tres localidades principales: Kyūshū septentrional, Izumo, en el Mar del Japón, y Yamato. La primera y la última de estas localizaciones están asociadas a Amaterasu, mientras que Izumo es la tierra de los descendientes de Susa-no-o. La hermana y el hermano aparecen en perpetuo conflicto. Ella actúa, en muchos aspectos, como un típico caudillo chamanista, vistiendo como un guerrero, utilizando poderes mágicos y poseyendo símbolos de autoridad, tales como un espejo de bronce y un collar de joyas curvadas. Y es ella la que se convierte en progenitora del principal linaje de soberanos sobre la tierra, un grupo de familias conocidas como las tenson o "linaje del sol". Susa-no-o también se convierte en progenitor del linaje de soberanos de Izumo. Finalmente, la lucha entre las divinidades se traslada a la tierra. Amaterasu envía a su nieto, Ninigi-no-Mikoto, que desciende del Takamagahara, tras haberle concedido "tres tesoros" como símbolos de su autoridad. Es acompañado por numerosos grupos de guerreros y servidores que componen su comitiva. Se asienta en Kyūshū septentrional. Dos generaciones después, el nieto de Ninigi, Kamu Yamato Iware Hiko, abandona Kyūshū y lucha por abrirse paso hacia el Mar Interior para ocupar Yamato. Allí establece su sede de gobierno y es reconocido como el primer  "emperador" japonés Jimmu ("Divino Guerrero"). El sucesor de Jimmu conquistó inmediatamente Izumo y otras partes no pacificadas de Japón, poniendo fin al proceso de construcción del país.

Aquí, pues, entre la información arqueológica, las crónicas chinas y la historia legendaria japonesa asistimos al establecimiento del primer estado japonés. El nombre de Jimmu y el concepto de emperador soberano son, naturalmente, posteriores creaciones de los historiadores japoneses que pensaron emular a China. Y algunos historiadores han formulados dudas acerca de la historicidad del propio Jimmu y de su expedición hacia el Este. Pero no se discute la aparición de un poderoso grupo de familias en Yamato, capitaneadas por el caudillo del Linaje del Sol. En realidad, aquí estuvo el origen de la primera hegemonía política en el Japón, que gobernaba sobre lo que nosotros podemos describir como el estado Yamato

3. Bases sociales del periodo Yamato

Las fuentes chinas se referían a la fuerte separación entre las familias gobernantes y el pueblo. Cuidadosos análisis de los documentos japoneses, llevados a cabo por historiadores y sociólogos japoneses, nos han acercado mucho más a un conocimiento de la organización de las sociedades Yayoi y kofun. Desde el punto de vista estructural sabemos, ante todo, que la comunidad estaba constituída por tres tipos de grupos sociales, uji, be y yatsuko.

a) El uji: El primero de estos vocablos es interpretado, generalmente, como "clan", aunque tal vez sea más adecuado "grupo de linaje". Los uji no eran, desde luego, clanes en el sentido sociológico de divisiones exógamas de una tribu. Más bien eran amplios grupos de familias, unidos por lazos de sangre, reales o ficticios, a un principal linaje de sucesión y que se mantenían juntos gracias al poder patriarcal del cabeza del linaje. formaban las unidades características en que se hallaba organizada la clase alta. Al ser de la clase alta, los miembros de los uji tenían sobrenombres y ostentaban títulos de respeto. entre los uji, los miembros reconocían descender de un antepasado común, los uji-gami, y obedecían al cabeza de la casa principal del primer linaje, que gozaba de la posición de uji-nokami o "jefe". El jefe uji, como presunto descendiente directo de la divinidad uji, actuaba como jefe patriarcal y como sumo sacerdote en la dirección de los servicios de culto a la divinidad. Así pues, su autoridad era hereditaria y sacerdotal, y estaba revestido de ciertos símbolos: un espejo, una flecha o una joya.

b) Los be: Como clase dirigente, los uji dependían de un sustrato de trabajadores. Estos eran los be o comunidades de trabajadores agrupados por el lugar o por la ocupación. Los miembros be eran, hasta cierto punto, esclavos dedicados al servicio de los superiores uji. Al igual que los uji, alcanzaron un centro religioso común: un espíritu local (ubusuma-gami) o el uji-gami de la familia particular a que ellos servían. La mayoría de los be estaban organizados como comunidades agrícolas productoras de arroz para sí mismos y para sus superiores. Pero otros se especializaban en determinados servicios, tales como el tejido (Hatabe), la alfarería (Suebe), la pesca (Ukaibe), la cofeccion de arco (Yugebe) o funciones familiares como el servicio militar y doméstico.

c) Los yatsuko: La  tercera categoría social de aquel tiempo, los yatsuko, estaba formada por esclavos asignados, en su mayor parte, a las familias uji. De todo los dicho se desprende que los esclavos podían constituir el 5 % de la población. Utilizados principalmente como domésticos, hay poca evidencia de que los japoneses confiasen  en un sistema en que grandes grupos de esclavos desempeñasen funciones económicas esenciales.

Por lo tanto, durante los años en que iba tomando forma la hegemonía Yamato, el complejo social básico que poseía el poder político y militar eran los uji, juntamente con sus subalternos be y con sus criados domésticos. Con el paso del tiempo, algunos uji llegaron a ser sumamente poderosos y, a medida que lo fueron, conquistaron el control sobe los uji vecinos, reclutando familias menos importantes bajo su autoridad, en hegemonías más amplias y más complejas. Un proceso análogo dio origen a las comunidades políticas locales del primitivo Japón. Porque a medida que algunos grupos de uji, organizados bajo el mando de poderosos caudillos, comenzaron a llenar los contornos de las principales pequeñas regiones, naturalmente originadas por la montañosa orografía de Japón, podemos ver los comienzos de las pequeñas unidades políticas a las que los chinos llamaban países. Aquellos grupos locales de uji fueron pues, el "centenar, o más de un centenar de países" identificados por los historiadores Han. Al principio, probablemente fueron independientes los unos de los otros. Pero pronto se formaron amplias coaliciones geográficas, y éstas, a su vez, solo esperaban la afirmación de una fuerza superior para colocarse bajo una autoridad única.

4. Proceso formativo del Estado Yamato

La ascensión al poder, en Yamato, de los jefes del Linaje del sol siguió, aproximadamente, el mismo proceso. Primero, como jefes de una pequeña hegemonía local, y luego como poderes predominantes en el Japón Central, los jefes extendieron su influencia reduciendo a la sumisión o asegurándose la alianza de los uji vecinos y reuniéndoles en una organización familiar de volumen y fuerza crecientes. Mediante la conquista militar, la asimilación a través de matrimonios y la afirmación de superiores poderes espirituales procedentes del prestigio de la Diosa del Sol, los miembros del Linaje del Sol alcanzaron una posición desde la cual podían aspirar a ser soberanos de todo el Japón. Es interesante advertir que la ascensión de la "dinastía" del Linaje del Sol se llevó a cabo de un modo totalmente distinto del asentamiento de las dinastías imperiales de China. No fue el resultado de la conquista masiva del país por parte de una fuerza militar superior y única con la consiguiente imposición de una autoridad poderosamente centralizada, sino que, más bien, fue tomando forma lentamente, paso a paso, de modo que fue un solo grupo de uji el que luchó hasta la cumbre de la jerarquía de las familias dominantes en el Japón. En la lucha, los caudillos del linajes del Sol recurrieron a la fuerza militar, desde luego, pero también emplearon la conciliación y la diplomacia cuando les fue posible, intentando ganar la alianza de los uji hostiles mediante la afirmación de su superior prestigio sacerdotal. Así pues, muy frecuentemente, los adversarios no fueron eliminados, sino incorporados, por el contrario, a un equilibrio de poder en el que el caudillo desempeñaba el papel de soberano pacificador. La estructura política resultante fue, en cierto modo, especialmente consustancial con los japoneses y dio lugar a un esquema que había de repetirse muchas veces en la historia del Japón.

La hegemonía Yamato, una vez constituida, adoptó ciertas características estructurales. En la cumbre de la jerarquía del poder estaba el jefe de la casa principal del Linaje del Sol. alrededor de él, un grupo indefinido de familias íntimamente emparentadas comprendía al propio uji del Linaje del Sol. Sosteniendo al uji dirigente había un gran número de servidores o lo que nosotros podríamos llamar "vasallos" uji, genéricamente conocidos como miyatsuko. Como algunos de estos servidores uji ostentaban sobrenombres que terminaban en la palabra be, podemos imaginar que, o bien mandaban grupos de be adictos a la familia soberana, o bien ellos mismos podían ser originalmente los jefes de las comunidades be. Estos vasallos directos del jefe Yamato, cuando eran responsables de deberes de carácter funcional, como el servicio militar, sacerdotal y artístico, se consideraban como tomo-no-miyatsuko, y cuando actuaban como representantes territoriales se les denominaba kuni-no-miyatsuko.

El grupo del Linaje del Sol y sus vasallos y dependientes (para usar la terminología del feudalismo solo a título de sugerencia) se hallaba en la cima de un equilibrio de poder político y militar. El equilibrio estaba formado, de una parte, por una rama uji estrechamente asociada, clasificada como kōbetsu, y, de otra, por un conjunto mucho más amplio de individuos primeramente sometidos, pero ahora aliados uji, clasificados como shimbetsu. Aunque, en la fase de formación, podemos suponer que la fuerza impulsora de la expansiva coalición Yamato fue una combinación de miembros del uji del Linaje del Sol, de sus vástagos y de sus vasallos, este grupo nunca constituyó una fuerza militar preponderante en el país. De aquí que el elemento de coalición y compromiso formase parte de la estructura y que las familias del bando subyugado shimbetsu llegasen a constituir un factor tan esencial en el equilibrio como las del otro bando. El sutil juego de intereses en competencia entre los diversos grupos uji, sobre los que el jefe Yamato actuaba como pacificador, creó así una dinámica tensión que daba estabilidad al edificio y que, en realidad, impedía que el Linaje del sol fuese alguna vez desplazado de su posición pacificadora suprema.

Naturalmente había otros elementos estabilizadores en la estructura política Yamato. El conjunto jerárquico del poder se mantenía unido, cuando era posible, mediante conexiones familiares o fingidamente familiares. Mediante hábiles técnicas de enlaces matrimoniales o tomando como  "tributo" del servicio a hombres y mujeres de los vasallos uji, el Linaje del sol aseguraba estrechos lazos con sus familias sometidas y aliadas y conquistaba medios de ejercer el control. La autoridad, cuando era posible, se afirmaba a lo largo de líneas familiares y se justificaba sobe una base familiar.

La religión desempeñó también un papel importante sancionando el desarrollo de la hegemonía y ofreciendo una exposición razonada que unía la comunidad a la estructura de la autoridad. La religión primitiva del pueblo japonés ha conservado una notable vitalidad en el Japón hasta la fecha con el nombre de Shinto. Aunque hoy recibe ese nombre una gran variedad de creencias y prácticas religiosas, las primeras prácticas religiosas de los japoneses estaban concebidas de un modo mucho más sencillo y se hallaban directamente asociadas a los esfuerzos de los japoneses primitivos para integrarse en su patria y en su comunidad social.

Estas creencias y prácticas religiosas del primitivo Shinto servían a la comunidad política de dos formas principales: a escala de los habitantes corrientes de las aldeas agrícolas y artesanas, los kami (formas espirituales localizadas de origen natural o humano) locales eran adorados en busca de protección y eran representados como la justificación espiritual de la influencia social  política que el uji defendía. Por otra parte, el Shinto político comenzó con el culto por parte del caudillo uji de la divinidad de su uji a través de la influencia de los shintai que eran de su posesión (los shintai eran ciertos objetos concretos en los que se manifestaban los kami). A escala nacional evolucionó hacia una jerarquía de prácticas religiosas que culminaban en los rituales de la soberanía llevados a cabo por el jefe del Linaje del Sol.

Por tanto, desde el punto de vista de la creencia Shinto, el primitivo estado Yamato asumió la forma siguiente. El jefe del Linaje del Sol, gracias a la eficacia de Amaterasu, ofrecía protección a todo el país, mientras que los jefes menores uji, gracias al poder de sus menos importantes y más localizados uji-gami, aseguraba la protección local y adquiría el derecho  al mando también local. El gobierno y el culto de los kami estaban estrechamente unidos y, en realidad, la misma palabra matsuri goto servía para las dos funciones. La autoridad política, adquirida por la fuerza o por medio de un prestigio social largamente establecido, era así sancionada por la creencia religiosa. La importancia de las antiguas leyendas, con sus elaborados datos genealógicos, radicaba en que atribuían al mundo espiritual una jerarquía de los kami que se correspondía con  el orden sociopolítico surgido bajo la hegemonía Yamato.




Durante estos siglos de relativo aislamiento (siglos II al V d.C.) fue cuando el pueblo japonés desplegó su primer sistema político y definió su distintiva identidad cultural. En los siglos siguientes, a pesar de la poderosa influencia de la civilización china, los rasgos esenciales del estilo de organización política y social instituida por el estado Yamato habían de mantenerse inalterados. El sistema uji de organización familiar minoritaria y especialmente la forma que adoptó la soberanía Yamato, en la que un pacificador y sumo sacerdote gobernaba sobre una coalición de familias selectas, seguiría siendo característico del estilo político japonés hasta los tiempos modernos.



IV. El desarrollo del Estado Yamato y la expansión de la influencia china (siglo III-710 d.C.)

El reino Yamato apareció en la llanura central de Nara del Japón, como hemos visto, aproximadamente entre 250 y 300 d.C., y durante los tres siglos siguientes, pasó a través de sucesivas etapas de pujanza, expansión y ruptura. Debido a que sus "grandes reyes" (ōkimi) fueron enterrados en grandes montículos, estos años son denominados por lo general como el Periodo de los Túmulos. Fue en este periodo cuando los granjeros convirtieron vastas extensiones de tierra virgen en campos de arroz, inmigrantes procedentes del noreste de Asia introdujeron avanzadas las técnicas de producción del continente, los soldados montaban caballos y combatían con armas de hierro; los ejércitos dominaron la mayor parte de Japón y extendieron su control a regiones vecinas de la península coreana, y los reyes enviaron misiones diplomáticas a las distantes cortes de corea y China. Sin embargo, nuestros conocimientos de lo que realmente ocurrió entre el gobierno, en el siglo III, de la reina Himiko (informado en el Wei Zhi) y el reinado desde 592 hasta 628 de la emperatriz Suiko (que restableció relaciones con China) continuan siendo bastante brumosos e imprecisos.

A raíz del estudio de las crónicas del siglo VIII, los análisis de tumbas y ajuares funerarios, y otras fuentes se ha podido identificar tres corrientes principales en el periodo Yamato. La primera que duró aproximadamente 150 años, tuvo lugar cuando floreció el reino Yamato; el segundo, con su cenit en el siglo V, llegó cuando el poder expansivo de los reyes Yamato se manifestó en campañas militares en ultramar, en la construcción de impresionantes cantidades de armas de hierro y arreos de caballos, y en el desarrollo de extensos sistemas de irrigación. La tercera corriente, que se inicia en el turbulento siglo VI, llegó cuando los reyes Yamato, enfrentados con reveses en el interior y amenazantes situaciones en el extranjero se preocuparon por técnicas administrativas importadas, como la lectura y la escritura, las tenedurías de libros y registros de propietarios, y formas más altas de aprendizaje desde China.

1. El periodo de pujanza de Yamato (siglos III-IV)

Aunque el reino Yamato no parece haber tenido relaciones oficiales con las cortes coreanas o china durante su primer siglo y medio de fuerte crecimiento, existen indicios, a partir de los sitios arqueológicos, que revelan una influencia profunda y de alto nivel.

a) La situación en Asia nororiental.

Después de la quiebra del imperio Han Posterior en 220 d.C., una serie de efímeros reinos surgieron en diferentes regiones de china. Dos estaban en contacto con reinas que gobernaban pequeños estados en Japón occidental antes del ascenso de Yamato en Japón central: el reino de Wei (221-265) que intercambió misiones con la famosa Himiko, y el de Jìn occidental (265-317) que estuvo en contacto con el sucesor femenino de Himiko. Pero el colapso Jìn Occidental por la época en que surgió Yamato se aceleró por las invasiones de las tribus nómadas procedentes del norte, una interrupción que fue seguida por el ascenso y caída de un reino tras otro y que continuó hasta el fin del siglo VI. Para las dos últimas décadas o más del periodo Yamato, ningún gobernante chino estaba en posición de intercambiar misiones con reyes tan lejanos como los de Japón.

Y sin embargo, los logros culturales continuaron afectando a la vida japonesa de manera fundamental. La dislocación política en el interior de China puede haber acelerado  el flujo hacia fuera de técnicas y conocimientos chinos. La incursión de tribus nómadas desde el norte parece haber forzado a muchos chinos cultos con lazos con los regímenes derrotados, a buscar refugio en Japón. Además, la destrucción de la colonia china en Corea a comienzos del siglo IV fue seguida claramente por un éxodo de China hacia las islas del Japón. Aunque no pueden trazarse de forma precisa los flujos culturales desde China en aquellos años iniciales, se está volviendo cada vez más evidente que la mayoría de avances culturales fueron introducidos a través de Corea. Generalmente se está de acuerdo en que en estos primeros años del periodo Yamato, así como en épocas anteriores y posteriores, Japón se coloca dentro de la órbita cultural china.

En 313, solo cuatro años antes de colapso de la corte china de Jìn occidental, la vieja colonia de Lo-lang en Corea del norte fue destruida por Goguryeo (Koguryo), el primero de los tres reinos coreanos independientes en emerger durante el siglo IV. Poco después de eso, otro reino, Baekje (Paekche), obtuvo  la preeminencia en el sureste, ya habiendo reunido suficiente poder militar hacia 371 para invadir Goguryeo, entró en la capital enemiga y mató a su rey. Pero Goguryeo sobrevivió y se volvió más fuerte. Después de someterse a esta humillante derrota, Goguryeo introdujo formas chinas de aprendizaje y control (budismo, confucionismo y leyes administrativas y penales chinas), similares a las que, unos 200 años después, transformaron las leyes superior de la sociedad japonesa. Luego, durante la última mitad del siglo IV, apareció un tercer reino coreano. Este fue Silla, el más cercano de los tres a Yamato, en la parte sureste de la península.

Se sabe muy poco sobre las relaciones políticas o sociales entres estos reinos coreanos y Yamato durante la primera mitad del siglo IV, pero en 414 se erigió un monumento de piedra en Corea septentrional, sobre el que se grabó una inscripción conmemorativa de 1800 caracteres, al rey Gwanggaeto (391-413) de Gogureyo, que había muerto el año anterior. La sección media de la inscripción, en la que se detallan las hazañas del rey, contiene un elogio de sus 399 victorias contra los invasores japoneses. Aunque existe un considerable desacuerdo sobe lo que realmente se escribió y se quiso decir allí -algunos estudiosos pretenden incluso que Wo (en japonés Wa) no se refiere al pueblo que residía en las islas japonesas- la referencia sugiere que Yamoto había ganado bastante fuerza hacia el final del siglo IV como para enviar ejércitos a través de los estrechos de Tsushima a Corea. La actividad militar de ultramar está corroborada en cierto modo por tradiciones y mitos en relación con una gobernante de Yamato, al famosa reina Jingu, que debe haber vivido en torno a esa época y que se dice había recibido ayuda y guía de varios kami mientras dirigía personalmente una fuerza expedicionaria contra el reino coreano de Silla.

b) Túmulos funerarios reales

Hasta la mitad del siglo IV, los reyes de Yamato fueron enterrados en el centro de Shiki, en la esquina sureste de la llanura de Nara, en una serie de grandes túmulos. Los túmulos Yayoi anteriores habían sido para los líderes de las federaciones de comunidades agrícolas, pero estos túmulos Yamato posteriores, incluso en la parte inicial de este periodo, eran para una línea de poderosos reyes-sacerdotes que se situaban por encima de todo el pueblo en una parte cada vez más extensa de las islas japonesas. La última parte del siglo III fue una época de crecimiento agrícola explosivo. Esto parece haber capacitado a los reyes Yamato a organizar los recursos humanos y físicos necesarios para construir inmensos túmulos, emprendiendo ambiciosas campañas militares a distantes zonas del país y extendiendo su control, antes del fin del siglo IV, a territorios tan lejanos como la península coreana.

Después de mediados del siglo IV, los reyes Yamato ya no fueron enterrados en el distrito Shiki de Yamato, sino más lejos al norte, en Saki, en la esquina noroeste de la actual ciudad de Nara. Los reyes enterrados en los túmulos de Saki habían heredado, al parecer, la autoridad de sus predecesores de Shiki, expandieron enormemente la riqueza y el control de Yamato, y traspasaron tal poder y autoridad acumulados a sus descendientes.

c) Baekje y Yamato

En 377 Baekje envió tributo a la corte china de Chu Anterior, lo que sugiere que Baekje estaba intentando que sus victorias contra Gogureyo  fueran reconocidas por ambas cortes chinas. El interés de Baekje por obtener apoyo de Yamato se agudizó probablemente por las tendencias expansionistas de silla, reino localizado al este de Baekje, y tercero en emerger durante el siglo IV. Silla se estaba aliando por entonces con Gogureyo para oponerse a Baekje. Las referencias a Silla en las crónicas japonesas, sobre todo en secciones dedicadas a la campaña de Jingu contra Silla, pretenden que los reyes Yamato estaban perturbados por los avances de Silla contra los pequeños reinos a lo largo de los estrechos de Tsushima, un área en la que Yamato había ejercido algún control. Así, Baekje y Yamato habían estado unidos por el deseo común de parar la agresión de silla.

La conclusión de que las relaciones de Yamato con los reinos coreanos se había vuelto más activa durante la última mitad del siglo IV -cuando se construyeron los túmulos funerarios en el área de Saki, alrededor de Nara- ha sido enormemente reforzados por los descubrimientos arqueológicos en lugares por todo Japón que reflejan un flujo continuo de materiales, técnicas e inmigrantes desde la península de Corea hacia Japón durante estos años. Así, los historiadores están confiados ahora en que el periodo Yamato fue una época de vigoroso crecimiento y expansión en el que el control de la corte se había extendido a las regiones occidental y nororiental de las islas japonesas.

2. El Periodo de Expansión de Yamato (siglo V)

La segunda parte del Periodo Yamato, aproximadamente el siglo V fue una época de desarrollo espectacular. Esto fue cuando se construyeron los túmulos funerarios más grandes; los reyes dedicaron más atención a los asuntos militares que al ritual de kami; Yamato utilizó una red creciente de clanes (uji) y grupos ocupacionales (be) para incrementar su riqueza y poder; se extendió el control a la mayoría de las islas y a partes de la península coreana; y los reyes Yamato obtuvieron nombramientos y reconocimientos desde la corte china Sung Meridional. Describiremos brevemente los cambios destacables, dando especial atención a los reinados de Nintoku (que fue enterrado en el túmulo más grande) y Yuryaku (que envió regalos y un homenaje a la corte Sung Meridional.

a) El centro Kawachi-Izumi

Después de aproximadamente 400, los túmulos funerarios más grandes no fueron construidos ya en el área Saki de Yamato septentrional, sino en Kawachi meridional e Izumi septentrional, a través de las montañas Kongo al oeste y cerca de las costas del Mar Interior. El centro de poder de Yamato, que había estado localizado a los pies del monte Miwa en Yamato meridional, se desplazó al área de Saki en Yamato septentrional alrededor del año 350, y luego a Kawachi e Izumi después de c.400, a comienzos de la segunda parte del Periodo Yamato. Quizá se debió a los cambios de poder dentro o entre federaciones de clanes que apoyaban la corte Yamato, que cuando un clan diferente (o una combinación de clanes diferentes) emergía, un gran túmulo funerario era construido para un rey fallecido dentro del área dominada por ese clan. En cualquier caso, con el cambio al área de Saki alrededor de 350, parece que las federaciones de clanes se volvieron más fuertes. Después de 400, cuando los túmulos se construyen alternándose entre Kawachi e Izumi, dos poderosas federaciones parecen haber dominado la corte Yamato, y también haber apoyado la entronización de reyes con relación de sangre que más tarde fueron enterrados en túmulos inmensos.

Los reyes de este periodo ya no se preocupan tanto del ritual de los kami, y en lugar de eso, se concentran en asuntos seculares tales como recibir envíos desde Corea, reunir inmigrantes para construir estanques, aceptar tributos, ir a expediciones reales de caza, sofocar una rebelión Emishi en Japón septentrional, construir palacios y sistemas de irrigación, y levantar un ejército para invadir Silla.

El cambio de lugar de poder en el siglo V al área Kawachi-Izumi, unido a una simultánea expansión militar y el desarrollo agrícola ha agudizado el interés en la perspectiva de que Yamto estaba encabezado por una nueva línea de gobernantes. Un estudio de los nombres de los reyes Yamato sugiere una nueva línea de descendencia con el emperador Ōjin. Los reyes Yamato no tenían nombres de clan, pero luego se adopta la práctica de insertar la palabra iri en los nombres (imina) de reyes descendientes de Sujin (230-258). Luego, los iri desaparecen de los nombres de los reyes tras Ōjin, a los que se le dan nombres que incluían el título wake, el cual puede indicar el comienzo de una nueva línea de real conectada con las regiones costeras del norte de la llanura de Nara. Los orígenes misteriosos, distantes y conectados con el mar, de Ōjin también están incrustados  en tradiciones sobe su existencia, nacido de la chamanística Jingū en Kyūshū septentrional y llegando a Naniwa en un barco.

La fortaleza militar y la riqueza material del Yamato del siglo V se origina en gran medida a partir de grandes incrementos en la producción de arroz, y a partir del análisis dela crónica del reinado de Nintoku, se llega a la conclusión de que los reyes Yamato del siglo V fueron capaces de extender su control a otras regiones de Japón y a Corea no solo debido a su uso más extenso técnicas militares importadas, sino también a los beneficios económicos acumulados a partir del trabajo de inmigrantes que sabían cómo construir y mantener sistemas de irrigación.

La importancia en el siglo V del puerto de Naniwa y del santuario de Sumiyoshi -localizados en la costa del Mar Interior al oeste de Izumi y Kawachi en la parte meridional de Settsu- también apuntan a la  Yamto en actividades militares y comerciales en regiones a lo largo y más allá del Mar Interior. Situado en la boca del gran rio Yamato, Naniwa se convirtió, durante el siglo V, en una activo punto para todo el trafico maritimo con importantes regiones occidentales como Kibi, Tsukushi y Corea meridional.

b) Regiones periféricas

Aunque los reyes Yamato enterrados en la llanura de Nara habían extendido su control a una porción sustancial de las principales islas de Japón, Ōjin y sus sucesores del siglo V que operaban desde un poderoso y nuevo centro a lo largo de la costa del Mar Interior, ejercieron evidentemente un firme control sobre más territorios que sus predecesores, de modo que se puede estar bastante seguro de que los reyes Yamato como Yūryaku habían extendido su control a la mayoría de japón durante el siglo V.

c) Mecanismos de control

Los clanes del sistema Yamato del siglo V, así como sus jefes y kami, se desarrollaron y funcionaron, en cierto modo, como los grupos formados en la etapa anterior de centralización, pero con diferencias que surgían de sus relaciones especiales con el crecimiento y desarrollo de Yamato. Los grupos formados en la etapa posterior probablemente estaban localizados en y alrededor de la llanura de Nara. Se cree que habían retenido mucho del carácter social de las tempranas comunidades agrícolas Yayoi y de los pequeños estados o federaciones de estados que habían comenzado a emerger en Kyūshū a mediados del periodo Yayoi, pero se transformaron en grupos de linajes uji mediante lazos religiosos, económicos y militares con los reyes Yamato. A medida que el reino Yamato fue ganando más riqueza y poder, tales grupos, alterados de nuevo, fundamentalmente por las funciones que ellos representaban como parte del sistema de control Yamato, aparecieron en regiones fuera de la llanura de Nara.

El Nihon shoki contiene muchas referencias a clanes en sus capítulos sobre los reinados de los primeros reyes de Yamato, pero tales grupos de linajes, probablemente no llegaron a ser fuertes instrumentos de control regional hasta alrededor de la época del rey Yūryaku (457-489). Estas referencias son ahora utilizadas con mayor confianza para determinar que clanes tenían la mayor importancia política y económica, y también para trazar las relaciones entre los clanes y la corte del rey Yamato. A partir de tales indicios vemos que los mas altos títulos kabane fueron concedidos a hombres que encabezaban clanes poderosos y estratégicamente útiles que estaban ligados a un rey Yamato tras otro por lazos familiares reales o ficticios. Los más prestigiosos kabane fueron otorgados como derecho hereditario a los líderes de clan en áreas locales. Los dos mas altos (omi y muraji) fueron concedidos solo a los cabezas de los poderosos clanes que servían a los reyes Yamato directamente y que residían en la vecindad de la capital. El cabeza del más fuerte fue llamado gran omi, o gran muraji. Los historiadores que han estudiado la fase Yamato del proceso de centralización del Japón han prestado, por tanto, una atención especial a la aparición de clanes cuyos cabezas ostentaron el título de gran omi, nombramiento ligados a veces con cambios en la línea de descendencia real de Yamato. El rey Yūryaku (457-489) extendió enormemente el uso de nombramientos kabane para reforzar su control, y su reinado estuvo marcado por la aparición de una nueva alineación de clanes. Algunos jefes estuvieron recibiendo el gran título de gran omi o gran muraji. El Katsuragi ya no fue el clan dominante en la corte, habiendo sido reemplazados por los clanes Heguri, Otomo y Mononobe, que eran valiosos por su fortaleza militar y lealtad, y cuyos jefes eran recompensados con los más altos kabane. Los cabezas de clan en regiones periféricas también llegaron a ostentar el titulo de kabane durante aquellos años, indicando que sus clanes habían sido incorporados al sistema Yamato. Tales procesos en esta época tuvieron una importancia política comparable al ascenso de los Soga a una posición dominante a finales del siglo siguiente.

d) Expansión exterior

La expansión del Yamato dentro de las islas japonesas durante los años centrales de este periodo estuvo entrelazada con una implicación en los asuntos coreanos. Las raíces de esta participación se remontan, al menos, al siglo IV, pero recientes estudios de relaciones entre reinos asiáticos nororientales revelan el desarrollo de una situación totalmente nueva a comienzos del siglo V, situación que Yamato bien puede haber visto como una amenaza, o bien como una oportunidad para una expansión posterior.  Hacia la última década del siglo, Goguryeo había experimentado una espectacular recuperación, consiguiendo suficiente fuerza militar  para poder repeler a los invasores japoneses de 391, ganar batallas contra Baekje en 399, e incluso asumir la acción agresiva en China del norte, durante 395. Enfrentados con este retroceso con Goguryeo, los líderes de Baekje se dirigieron a Yamato en busca de apoyo militar, enviando incluso a su príncipe coronado a Yamato como rehén en 397 -del mismo modo que  Silla había enviado un rehén principesco a Goguryeo en 392 cuando ese reino estaba en extrema necesidad de apoyo militar. De modo que en la época del paso al siglo quinto, justo después de que  Yamato hubiera enviado un ejército contra Silla, la situación coreana estuvo marcada por un profundo y duradero antagonismo entre dos combinaciones de reinos: Goguryeo y Silla se enfrentaron a Baekje y Yamato.

Goguryeo estuvo estrechamente asociado con, y frecuentemente envió misivas tributarias a las cortes de la China del norte, y Baekje y Yamato se aliaron con las cortes de China meridional. Después de que Baekje comenzara a golpear contra Goguryeo en la octava década del siglo V, Goguryeo empezó a enviar embajadas a la corte norteña de Zhōu septentrional; y sobre la misma época Baekje envió una misión tributaria a la corte meridional de Jìn Oriental. La invasión de Silla por Yamato con el cambio de siglo sirvió para endurecer la linea que separaban estos dos sistemas de reino tributario  asiático-oriental, al incrementar: (1) la dependencia de Silla sobre Goguryeo (en 402 Goguryeo logro la entronización de un nuevo rey de Silla; (2) la dependencia de Baekje sobre Yamato (en 405 Yamato había situado como rey de Baekje al príncipe coronado que había sido enviado como rehén; (3) la influencia de Goguryeo en los asuntos asiáticos del noreste (en 413 el rey Gwanggaeto incluso envió una misión tributaria a la corte de Jìn oriental) y (4) el interés de Yamato de establecer estrechas relaciones con la corte Liú Sòng meridional de China, que sucedió a Jìn oriental (la historia Liú Sòng meridional informa que 10 misiones tributarias llegaron desde Yamato entre 421 y 478).

Poco después del comienzo de la guerra con Goguryeo en 455, Baekje volvió a la práctica de pedir refuerzos militares a Yamato. En 461 el rey envió a su propia madre a Japón como rehén, un signo seguro de que su situación se había vuelto ciertamente desesperada. De acuerdo con el homenaje enviado por Yūryaku al emperador Sung meridional en 478, Yamato había estado planeando durante algunos años ayudar a Baekje mediante el ataque a Goguryeo, posiblemene incluso desde el estallido de la guerra entre Baekje y Goguryeo. Pero Goguryeo invadió Baekje en 475, derrotando sus tropas y matando a su rey Gaero. De acuerdo con el Nihon shoki, el rey de Goguryeo rechazó una propuesta para destruir Baekje, porque "tenemos noticia de que Baekje ha sido mucho tiempo un estado real de Japón y, como es bien conocido por los estados vecinos, su rey sirve al emperador japonés". Es dudoso que el soberano de Goguryeo hiciera alguna vez tal declaración, pero estamos seguros de que sobre la base de lo que cuenta el relato de Sòng meridional sobre dos misiones recibidas desde Japón en 477 y 478 -que la corte Yamato estaba determinada a hacer algo sobre la derrota de Baekje y la agresividad de Goguryeo. Cuando en 479 murió el rey de Baekje colocó en el trono a un príncipe real de Baekje -al parecer un hijo o nieto de la reina madre que había sido enviada a Yamato como rehen en 461. Yūryaku pudo haber intentado también complementar su gran esquema para enviar una expedición militar contra Goguryeo en 489, muriendo poco después. Mientras estaba en su lecho de muerte, su corte estaba dividida sobre la cuestión de quien debería sucederle. Y sus sucesores, a juzgar por lo que leemos en el Nihon shoki, estaban más preocupados por los conflictos internos que con propuestas para enviar otra expedición a Corea. El expansivo siglo V llegó a su fin, entonces, en un momento más bien tranquilo en las relaciones de Yamato con los reinos coreanos, en una época en que Japón estaba gobernado por el rey Buretsu (504-510).

3. El periodo de perturbaciones (siglo VI) 

Los reyes Yamato se habían vuelto extremadamente ricos y poderoso durante el siglo V, extendiendo su influencia a áreas tan lejanas como Corea meridional, pero en el siglo VI estuvieron plagados de contratiempos en ultramar y desunión en casa. En lugar de ser conocidos, como lo habían sido Nintoku y Yūryaku, por victoriosas campañas en distantes lugares y la finalización de ambiciosos proyectos constructivos, Keita (510-527) y Kinmei (539-571), los más destacados de los reyes del siglo VI, se destacan por sus fracasos militares en Corea, por los retos a su autoridad en las provincias, y por los papeles que jugaron en las amargas disputas sucesorias de la corte. No obstante, esto, a pesar de procesos tales como el siguiente, prepararon a Japón para la reforma que se produjo en el siglo VII: el crecimiento de los centros de poder fuera de la llanura de Nara, la mejora adicional en el sistema de control Yamato, la difusión de formas más altas de cultura china y el nombramiento para altos cargos de funcionarios capaces que estaban familiazarizados con la tecnología y el conocimiento chinos. Cada uno es un aspecto significativo del preludio del siglo VI a la ilustración Asuka, que comenzó alrededor de la época de la emperatriz Suiko en 592.

a) Fin del glorioso siglo V

Hasta hace poco los historiadores tendían a pensar que la entronización de Keitai en 510 marcaba el fin del glorioso siglo V de Yamato, un punto de vista basado, en parte, sobre la reputación comúnmente aceptada de que el predecesor de Keitai (Buretsu) fue "un gobernante incomparablemente malo". Además, la crónica afirma que Buretsu (504-510), murió sin haber nombrado sucesor, llevando a los ministros del reino a respaldar a un descendiente de 5ª generación que residía en algún lugar más allá de la llanura de Nara. Tales declaraciones sobre la selección de Keitai sugieren una ruptura en la línea de descendencia local, así como una nueva sede de poder. Pero ahora se siente que la línea no estaba realmente rota entonces, porque el padre de Keitai venia del clan Wakanuke, al igual que los reyes de Yamato desde el reinado de Ingjo (437-454) en la primera mitad del siglo V. Durante mucho tiempo, la costumbre había sido, cuando había que resolver una cuestión de sucesión, asignar un peso especial a las conexiones del clan de la madre de un candidato. Un clan que disfrutaba del notable honor de tener un miembro femenino tras otro, dando a luz a un rey después de otro recibían la denominación de gaiseki (familia política). Pero volvió en la época de Ingjo, no con Keitai, y Wakanuke sustituyó a Katsuragi como clan gaiseki. Además no se ha encontrado ningún indicio para apoyar el punto de vista de que con el reinado de Keitai, el centro de poder de la corte se trasladó a una nueva localización. Parece que entonces la entronización de Keitai no estuvo acompañada ni por un salto brusco en la linea de descendencia ni por una alineación de poder en la corte.




Pero un serio problema apareció unos pocos años más tarde, mayormente como resultado del rápido crecimiento de dos reinos coreanos (Baekje y Silla) que se estaban expandiendo hacia el sur, hacia un área (Mimana) donde Yamato había ejercido hacía tiempo una considerable influencia. La primera señal registrada de peligro se presentó en 512 cuando llegó un envío desde Baekje a la corte Yamato con una solicitud oficial para que cuatro distritos de Mimana fueran reconocidos como parte de Baekje. Después de un largo debate sobre cómo responder, finalmente la corte Yamato decidió ceder. El Nihon shoki sugiere que varios funcionarios tenían serios recelos sobre esta decisión y pretendieron que los dos hombres que favorecieron la conformidad estaban sobornados. Pero el año siguiente se adoptó la misma postura  conciliadora cuando Baekje pidió que otro distrito más fuera reconocido como su territorio. En esa ocasión la corte Yamato incluso envió tropas para forzar a Mimana a aceptar la soberanía de Baekje. Tal enérgico apoyo a Baekje -incluso entregando territorio- bien puede haber sido motivado por una evaluación realista de la fortaleza militar de Baekje, pero seguramente otro factor fue la inquietud en torno a la expansión de Silla en dirección de Mimana.

La posición de Yamato en Corea meridional continuó deteriorándose, y en 527 la corte decidió enviar una fuerza militar de 60.000 hombres para volver a capturar áreas que habían sido conquistadas por Silla. Pero debido a que las tropas tuvieron que desviarse a Kyūshū para reprimir una rebelión no alcanzaron Corea hasta dos años más tarde. Pero por esa época la situación en Mimana había empeorado. Después de su llegada, el comandante japonés (Kenu no Omi) invitó a los reyes de Baekje y Silla para que se unieran a él en una conferencia, pero ninguno aceptó la invitación; en su lugar, simplemente enviaron representares. Un funcionario de alto rango llegó finalmente con 3.000 soldados pero luego procedió a saquear cuatro pueblos en el área de Mimana. Después de que Kenu no Omi fracasara, mes tras mes, en obtener la cooperación tanto de Baekje como de Silla, el descontento surgió incluso entre el pueblo de Mimana. Finalmente, en 529 un rey de Minmana pidio a la corte Yamato que retirara a su comandante. En su camino de vuelta a japón, Kenu no Omi enfermó y murió, y unos pocos meses  después de la muerte de Keitai (probablemente en 531) el reino Mimana fue incorporado a Silla. Este proceso y no las circunstancias de la entronización de Keitai, marca el fin del glorioso siglo V de Yamato.

b) La estructura política del estado Yamato en el siglo VI

En el siglo VI se hicieron perceptibles los contornos de una más avanzada estructura de gobierno. El jefe de la confederación Yamato, erigiéndose en verdadero soberano (sumera-mikoto), había comenzado a reivindicar prerrogativas de autoridad más abstractas y absolutas sobre la asamblea de jefes uji, declarando que, en realidad, eran funcionarios suyos (tsukasa), responsables ante él (yosashi). También se había desarrollado una más preciosa relación de títulos de rango (kabane). Atae, Sukune, Ambito y Ason eran los de más alta categoría y se dieron a familias próximas a la línea principal de los uji de Yamato. Como ya hemos visto, Omi fue la designación común de importantes jefes, más lejanamente emparentados con la línea del soberano; y Muraji fue el más alto título ostentado por grandes jefes entre los shimbetsu y los vasallos uji.

Finalmente se organizó un consejo de estado dependiente del soberano en el que estaban representados los grandes jefes. Todavía después, jefes portavoces, O-omi y O-muraji, fueron nombrados para actuar como principales ministros de estado. Simultáneamente se hizo un esfuerzo por poner la administración local bajo una autoridad central más directa. todo el país estaba dividido en unidades llamadas kuni (en líneas generales, equivalentes a las esferas de influencia de los uji territoriales más importantes) y, dentro de esas unidades, los jefes se llamaban gobernadores (kuni-no-miyatsuko). En otras palabras, eran tratados como si fuesen funcionarios por nombramiento. Mientras tanto, la familia dominante ampliaba constantemente su riqueza, mediante la adquisición de nuevos be agrícolas y artesanos, en Yamato y en otros kuni más distantes.

c) Una nueva base de poder

Durante el reinado de Keitai se produjo un nuevo traslado de la capital, desde la región de Kawachi-Izumi, hasta la esquina suroccidental de la llanura Nara, a los pies del monte Miwa, donde habia estado localizada la corte Yamato durante el primer siglo  del periodo Yamato, y allí Keitai erigió su palacio y su túmulo funerario. Algunos historiadores han sugerido que los funcionarios cortesanos, temían que Naniwa y sus alrededores fueran demasiado vulnerables a un ataque desde el mar y que las derrotas militares en Corea fueran seguidas por una invasión de Silla. Pero es más probable que la corte estuviera sometida a la presión de clanes fuertes como el Soga que, como partidarios cada vez más poderosos de los soberanos Yamato, indudablemente insistieron en que la corte estuviera localizada cerca de sus bases de poder particulares.

d) La rebelión de Kyūshū

De entre los problemas que tuvo que encarar la corte Yamato, antes y después de que su corte fuera retirada a la esquina suroccidental de la llanura de Nara, el relacionado con la negación de un líder de clan de Kyūshū septentrional (cuyo líder era Iwai, que fue gobernador de la provincia Tsukushi) a cumplir las órdenes de la corte de suministrar tropas y suministros para una expedicion contra Silla, fue particularmente serio. El Nihon shoki afirma con alguna amargura que Iwai había aceptado sobornos de Silla, y que realmente había obstruido la movilización de tropas. En consecuencia, el ejército reunido para la campaña coreana tuvo que desviarse para actuar contra Iwai. En unos pocos meses, Iwai fue derrotado y muerto, pero los líderes de la corte, sin duda, estaban temerosos de que tales rebeldías pudieran desarrollarse en otros lugares. Debido a que los pasos tomados en Kyūshū, después de la derrota de Iwai, fueron tomados en otras regiones y alteraron la forma y las funciones de instituciones incorporadas a continuación en el sistema legal chino (ritsuryo), vamos a observar más de cerca la situación de Kyūshū.

La isla de Kyūshū tiene tres zonas, cada una limitada por montañas y mares, y que tenían su propia relación especial con el continente y el Japón central. La zona norte, frente al Mar Genkai y separada de la zona media al sureste por las montañas Tsukushi, estaba dominada por el clan Munakata, el cual estaba aliado con la corte Yamato, como es indicado por antiguos mitos que afirman lazos familiares entre el kami ancestral de Munakata y el kami ancestral (la diosa Sol) de los reyes Yamato.

Por el lado meridional de Kyūshū es otra zona que, frente al océano Pacífico , está separada de la zona central por las montañas Kyūshū. Esta es el área aislada y agrícolamente deficiente ocupada en los tiempos antiguos por los pueblos Kumaso y Hayato. La zona central, situada entre las cadenas montañosas de Tsukushi y Kyūshū, que cruza la isla y la separa en tres zonas, tiene tres fértiles llanuras. En su extremo suroccidental están las llanuras Tsukushi y Kumamoto, y en su extremo opuesto, al noreste del famoso monte Aso, está la llanura Ōita. Hubo cambios y procesos inusuales en esta zona central a través del periodo Yamato. Y fue en su llanura de Tsukushi donde Iwai acumuló el poder que le capacitó para ignorar las órdenes del rey Keitai. Hasta hace poco, la negativa de Iwai de cooperar con la expedición militar de la corte Yamato contra Silla en 527 ha sido en gran medida considerada como un mito, pero la investigación arqueológica revela que tal hombre vivió realmente en Tsukushi en esa época y que, sin duda, había ganado bastante fuerza independiente para negarse a acatar las ordenes desde la corte Yamato.

e) Las Tierras Reales en regiones periféricas

Fuertes clanes emergieron en la mayoría de regiones de Japón en aquellos días, sobre todo, en la llanura de Kantō y la meseta de Kibi donde ingentes áreas de tierra, al parecer, habían sido abiertas al cultivo del arroz (probablemente con el uso de avanzadas técnicas de irracional introducidas desde Corea). Tales procesos enriquecieron indudablemente a los clanes en varias partes del país. Pero hasta el estallido de la rebelión de Iwai, la corte Yamato no había encontrado una oposición amenazadora. Por tanto, es significativo que tanto el Nihon shiko como el Kojiki informen que poco después de que la corte hubiera desde los pasos para reprimir la rebelión de Iwai se instituyeron medidas administrativas similares tanto en el Kantō como en el Kibi. Una iba a crear nuevas haciendas reales (miyake) que eran bastantes diferentes de las que se habían establecido en fechas anteriores en otras partes del país. Estas fincas reales eran trozos productivos de tierra poseídas y gestionadas directamente por la corona. Pero a diferencia de las fincas reales de antes de la rebelión de Iwai no estaban localizadas en Japón central sino en tierras periféricas y se obtenían y gestionaban a través de gobernadores provinciales (kuni no miyatsuko). En épocas anteriores, la mayoría de gobernadores parecen haber tenido sus propias fincas (también llamados miyake) pero eran, como en el caso de Iwai, fuentes primarias de ingresos gubernamentales. Pero las haciendas reales surgían en distantes provincias después de que un rey Yamato hubiera utilizado fuerza militar contra (o en apoyo de) un gobernador provincial: eran presentadas al rey por gobernadores que luego las gestionaban para la corte. Así, las fincas reales posteriores eran tanto fuentes de ingresos como instrumentos de control militar y político. Alrededor de 535, justo después de la rebelión de Tsukushi y las derrotas militares en corea, la corte estableció probablemente muchas haciendas reales rápidamente como medio de reforzar su posición en importantes provincias en esa distante región. Este punto de vista está apoyado por la observación de que muchos de las haciendas reales enumeradas están localizadas en Kyūshū, donde los fuertes clanes podían, si no estaban firmemente controlados, complicar los esfuerzos Yamato para resolver el problema coreano.

f) Disputas políticas

El impacto del desastroso fracaso en Corea durante el año 529, precedido por una seria rebelión en corazón de Kyūshū parece haber sacudido los cimientos del reino Yamato, pues la muerte de Keitai fue seguida por una disputa de dos años sobre la sucesión y un nuevo alineamiento de clanes en la corte. No sabemos con precisión cuando murió Keitai pero parece que fue en 527, cuando Yamato estaba enfrentado a la derrota militar en Corea. algunos estudiosos piensan que Keitai fue asesinado. Generalmente se está de acuerdo en que su muerte fue seguida por una confrontación entre los partidarios de dos ramas del clan gobernante Yamato: los seguidores de Ankan y Senka contra los seguidores de Kinmei.

Después de sopesar cuidadosamente las evidencias que se han encontrado en informaciones que, a menudo, son contradictorias, Keitai habia seleccionado a su hijo Ankan, como sucesor, seguido por su hermano Senka en 535, y Kimmei no se convirtió en rey hasta 539, y no inmediatamente después de la muerte de Keitai, como afirman algunas fuentes.

Tras esta larga disputa de sucesión yace no solo la amarga rivalidad entre los líderes de clanes que apoyaban a una u otra de las dos líneas reales, sino también diferencias sobre la cuestión de cómo debería resolverse el problema coreano. Aunque numerosos jefes de clanes estaban implicados en la disputa, los principales eran Ōtomo no Kanamura (jefe de la gran deidad, en el reinado de Keitai) y Soga no Iname (promovido a gran jefe imperial en el reinado de Senka). Ōtomo no Kanamura, el principal partidario de los hijos de Keitai, Ankan y Senka, favorecía una política fuerte hacia Silla, mientras que Soga no Iname respaldaba la entronización de Kimmei y se oponía a que debiera enviarse otra expedición militar contra Silla.

Las líneas se trazaron bruscamente sobre el asunto coreano en 540, cuando el recientemente entronizado Kimmei preguntó a sus ministros cuantos soldados eran necesarios para conquistar Silla, en su gran respuesta, el Jefe de la Gran Deidad, Mononobe no Okoshi, culpó a Ōtomo no Kanamura por el penoso estado de los asuntos exteriores de Japón, señalando que Kanamura había sido el responsable del primer gran error, hecho en 512, de recomendar que la corte cediera a la solicitud de Baekje de cuatro distritos de Mimana. Okoshi bien podía haber añadido que miembros de clan Ōtomo ya habían participado en infructuosas expediciones a Corea: el fiasco de 529 y la expedición de ayuda a Baekje en 539. Okoshi insistió en que éste no era el momento para enviar tropas a Corea como defendía Kanamura. De la conferencia de Kimmei de 540 emergieron dos decisiones interrelacionadas:  (1) no enviar más tropas contra Silla, sino segur confiando en Baekje para proteger los intereses de Yamato; y (2) cesar a Ōtomo no Kanamra de su posición como ministro principal en la corte, posición hacia la que se movió Soga no Iname.

La decisión de abstenerse de enviar tropas contra Silla no pude interpretarse como un rechazo general de todos los planes para usar la fuerza militar fuera de Japón. Las expediciones militares, así como los suministros y equipos militares fueron enviados a Corea posteriormente en momentos oportunos en el patrón de cambio constante entre los tres grandes reinos de la península. Pero un estudio de las informaciones de contacto entre Japón y los tres reinos coreanos durante los años restantes del siglo VI sugiere que consciente o inconscientemente, los líderes de la corte estaban convencidos de que su atención principal debería dirigirse ahora a la tarea de hacer a Yamato más fuerte, no enviando ejércitos en expediciones al extranjero, al menos de momento.

g) Nuevas técnicas de control

El Nihon shoki informa que Iname y otros fueron enviados por Kimmei a la región de Kibi en 555 con instrucciones para instalar la hacienda real de Shirai. También se registra, en una entrada para el año siguiente, que Iname fue enviado de nuevo al mismo área para establecer la finca Kojima. La llanura de Kibi, como la zona central de Kyushu era rica, desde el punto de vista agrícola, y estratégicamente importante para mantener el contacto con el continente. Pero los pasos dados en Kibi eran diferentes: (1) un ministro del más alto rango, un hombre que probablemente tuviera sangre coreana en sus venas, encabezó ambas misiones; (2) un hombre, de nombre Itsu fue enviado más tarde a la hacienda real de Shirai con instrucciones para tener vigilados a sus granjeros; y (3) cuando el registro produjo los resultados deseados, se le dio a Itsu el titulo kabane de escriba (fuhito). Cada una de esas diferencias sugiere que se estaban dando pasos  en aquel momento para incrementar el control sobre, y los ingresos desde, una importante región al utilizar técnicas de gestión importadas y los fincas reales recientemente establecidas.

Los hogares habían sido registrado en épocas anteriores por las cortes chinas del norte y del sur, así como Baekje. Y de acuerdo con un informe del Nihon shoki para el año 540 (casi 30 años antes de que Itsu hubiera sido mandado a registrar los granjeros de la hacienda real de Shirai) se había registrado la gente de varias provincias japonesas, incluyendo 7.053 hogares Hata. Estos antiguos registros de hogares -importantes para llevar a cabo la grandes reformas (taika) de años posteriores estaban limitados a extranjeros como los Hata y los Aya. Pero como lo indican las referencias a los registros de hogares en la hacienda real de Shirai en Kibi, estas técnicas para hacer un seguimiento a los granjeros se estaba extendiendo ahora hasta áreas fuera del Japón central, presuntamente a la población general.

Los esfuerzos de Yamato por tener gestionadas eficientemente las haciendas reales fueron realizados por funcionarios (como Itsu) que podían leer y escribir. Excepto por los inscripciones en espadas de hierro y espejos de bronce no se han encontrado materiales escritos del siglo VI. Pero varias referencias de la crónica a personas que poseían el título de escriba dejan poca duda de que su habilidad para conservar registros era altamente valorada. Seguramente un reino que trataba de incrementar sus ingresos desde (y so control sobre) distantes regiones necesitaba registros precisos de varios tipos. Y debido a que se piensa que la cobertura de los sucesos del siglo VI por el Nihon shoki y el Kojiki era cada vez más fiable, se presume que los compiladores de estas crónicas estaban trabajando a partir de fuentes que fueron escritas en este último siglo del periodo Yamato, pero que ya no existen.


Los movimientos para registrar a todos los residentes y mantener los registros escritos parecen haber sido paralelos a los esfuerzos para afianzar los antiguos órganos de gobierno local como medio de estrechar el control Yamato. El primer cargo en recibir tal atención fue probablemente el de supervisor de distrito (agata nushi) que apareció en la región de Kinai, mucho antes de esta última parte del periodo Yamato. Fue un oficio dedicado principalmente a suministrar a la corte bienes y servicios. Pero en el siglo VI, tanto los distritos como sus supervisores estaban sometidos a un cambio considerable, especialmente los de las regiones periféricas. El cambio estuvo asociado con, y afectado por, el ascenso de propiedades reales de estilo tardío, ya que los distritos y las fincas reales estaban ahora, en gran medida, administradas pro funcionarios locales que actuaban en nombre de la corte.

Un distrito (agata), como una finca real (miyake), era un trozo de territorio. este último era una posesión personal de un rey Yamato o un jefe de clan, el primero generalmente había sido ocupado durante muchos años por un clan local, cuyo jefe hereditario manejaba los asuntos seculares y servía como sacerdote principal en la adoración del kami local. El establecimiento de un distrito, o el nombramiento de un supervisor de distrito (agata nushi) se hacía generalemten por un rey cuando estaba intentando ganar el control de ese área particular. En regiones lejanas, en las épocas antiguas, tales designaciones y nombramientos eran, en gran medida, nominales. En el Japón central y alrededores, un supervisor de distrito se convirtió en época bastante antigua, en agente local bajo el control de la corte, aunque generalmente era el jefe hereditario de un viejo clan. y con la extensión del control de Yamato a regiones periféricas, los supervisores de distritos fueron nombrados responsables (como gestores de las haciendas reales) para el cargo de gobernadores provinciales. Tales extensiones de control de la corte produjeron un sistema de dos estratos en el gobierno local (distritos además de provincias) que sustentó el orden burocrático ritsuryo posterior. Las tareas de administrar las propiedades reales y los distritos encabezados por supervisores de distrito deben haber aumentado en gran medida la demanda de escribas que estaban familiarizados con las técnicas de gestión importadas.

h) Asuntos Exteriores

Aunque la corte estaba prestando ahora la mayor parte de su atención a los asuntos internos, las entradas de la crónica para los años después de 540 contienen numerosas referencias a la recepción de artículos y artesanos procedentes de los reinos coreanos, generalmente en conexión con un intercambio de misiones oficiales. Hacia 562 la federación Mimana al completo había sido absorbida por un reino de Silla cada vez más poderoso, que había extendido su hegemonía hacia el sur hasta las costas del Mar Amarillo y, por tanto, podían enviar misiones diplomáticas por mar directamente a la Corte Meridional de China. Yamato parece haber ofrecido poca o ninguna resistencia militar a los avances de Silla. De hecho, las crónicas continúan informando de contactos con Silla (incluyendo entradas sobre "tributo" que era enviado para los distritos de Mimana después de 570, y a veces con Goguryeo, incluyendo una fascinante misión de éste, enviada a través del Mar de Japón en 570. Pero mucho más se escribe sobre la relación con Baekje, especialmente después de que la capital fuera trasladada a Puyo en 538, el mismo año en que se piensa que Baekje había enviado por primera vez textos budistas a la corte Yamato.

Baekje estaba, al parecer, mucho más preocupado de lo que lo estaba Yamato, sobre las tendencias expansivas de Silla, y como es normal, las relaciones entre Baekje y Goguryeo eran tensas. La situación exterior parecía especialmente oscura para Baekje en 548 cuando sus fronteras septentrionales fueron atravesadas por los ejércitos de Goguryeo. Se recibieron mensajes desde Baekje el año siguiente quejándose de informes de que los japoneses estaban detrás de ataques desde el sur. Pero las autoridades de Yamato negaron tal complicidad, declarando increíble que el amistoso reino de Ara "hubiera ido tan lejos como para enviar un mensaje secreto a Goguryeo". Cuatro años más tarde el rey de Baekje informó de que se había enfrentado con una alianza entre Silla al este y Goguryeo al norte, y humildemente solicitaba ayuda militar. Poco después, la crónica incluye lo que generalmente se conoce como un informe de la introducción oficial del budismo en Japón. La teoría de que los regalos budistas estaban vinculados a las solicitudes de asistencia militar está basada en dos pronunciamientos del rey Kimmei hechos hacia la misma época: primero, que estaban enviando tropas para ayudar a Baekje, y segundo, que quería obtener libros de adivinación, calendarios y drogas de varias clases. El vínculo entre el envío de ayuda militar y la recepción de libros y eruditos fue más clara incluso en 554 cuando Kimmei informó en el primer mes de ese año que estaban enviando 1000 hombres, 100 caballos y 40 barcos, y cuando el rey de Baekje envió un mensaje después de un mes de que estaba presentando reemplazos coreanos para los especialistas en confucianismo, adivinación, calendarios, hierbas, música y budismo.

Tales procesos sugieren que la influencia cultural continental sobe Japón estaba comenzando alrededor del siglo VI y estaba motivada más por un interés en aprender que por la preocupación tradicional relativa a nuevas técnicas avanzadas de producción y construcción. Desde entonces, los libros y eruditos en los campos del budismo, confucianismo, taoísmo, la literatura y la historia fueron muy apreciados. Esta claro, que esta fue una época de desarrollo preparatorio en los campos de la religión, la administración gubernamental y la educación para la ilustración Asuka y reformas posteriores.

(i) El Clan Soga

Mientras que los jefes de los clanes más influyentes en la corte antes del ascenso de Iname eran hombres de la milicia, los líderes Soga disfrutaron de riqueza y poder que florecieron a partir de técnicas importadas de producción y administración. Pero, a partir de las fuentes escritas solo pueden esbozarse las líneas generales de la historia Soga, en gran medida porque las crónicas posteriores fueron compiladas pro hombres con un prejuicio anti-Soga.

En 623 Soga no Umako pidió a la emperatriz Suiko, que le diera la posesión permanente del distrito de Katsuragi, sobre la base de que él descendía del clan gaiseki (parientes imperiales por matrimonio) de Katsuragi. Aunque la emperatriz Suiko -siendo ella misma una Soga- parecía aceptar la validez de la reclamación de Umako, no accedió a su petición. La descendencia Katsuragi también fue afirmada en 642 cuando Soga no Emishi (hijo de Umako) construyó un templo ancestral (sobyo) llamado Alto Templo de Katsuragi. Aunque las crónicas no proporcionan mucho apoyo a la pretensión Soga de la descendencia Katsuragi, parece haber alguna base para el punto de vista de que los jefes Soga eran descendientes de Ishikawa Sukune, un funcionario que fue llamado para tratar con un enviado irrespetuoso de Baekje.

No se sabe con certeza que Ishikawa Sukune hubiera vivido incluso o que, si así fuera, los líderes Soga fueran sus descendientes. Pero el nombre Soga se relaciona a menudo bastante pronto con individuos y lugares Ishikawa. Hay, además, un área Ishikawa de Kawachi por el que discurre un río Ishikawa, área que consiste en cuatros distritos adecuados para la agricultura de arroz mojado, por el ambicioso proyecto de irrigación discutido antes. En este área puede haber sido donde los Soga surgieron por primera vez como un clan poderoso.

Después de que Soga no Iname alcanzara la posición de gran jefe real, emergió en el bando ganador del debate político en 540 e hizo importantes contribuciones al reforzamiento del control de la corte sobre la región de Kibi y logró casar dos hijas con el rey Kimmei. Pero Iname murió antes de que hubiera sido seleccionado el sucesor de Kimmei. Además, Kimmei no fue sucedido por un hijo real nacido de una mujer Soga, sino por el hijo de una mujer ajena al clan, que ascendió al trono como el rey Bidatsu y reinó catorce años (571-585). A comienzos del reinado de Bidatsu, Soga no Umako sustituyó a su padre en el puesto de gran jefe real. Aunque no parece haber hecho muchos progresos en dirección a ganar reconocimiento como clan con parentesco político (gaiseki) de Japón. Esta fue una época de oposición general al budismo, cuando Bidatsu realmente emitió una prohibición sobre la práctica de la fe extranjera. Además de eso, la reina de más alto rango de Bidatsu no era una Soga. Sin embargo, tras la muerte de esta reina Bidatsu hizo a una de las hijas de Kimmei y la reina Soga no Kitashihime, su reina favorita. Y ella fue la mujer que fue entronizada en 593 como emperatriz Suiko.

La muerte de Bidatsu en 585 fue seguida por una tumultuosa disputa sucesoria entre los partidarios de tres candidatos por el trono: (1) el príncipe Oshisaka, hijo de Bidatsu por su primera esposa y, al parecer, el hijo que había sido nombrado príncipe coronado por Bidatsu; (2) el príncipe Takeda, hijo de Bidatsu y de su segunda reina (la posterior emperatriz Suiko) y (3) el príncipe Tachibana, cuarto hijo de Kimmei y de la más joven de las dos reinas Soga (otra hija de Iname).

La disputa se centró sobre los jefes de dos poderosos clanes: Mononobe no Moriya y Soga no Umako. Después de intercambiar insultos en el entierro provisional (mogari) por el difunto rey Bidatsu, estos jefes recurrieron al uso de la fuerza militar, y Umako salió victorioso. Su candidato para el trono como sucesor de Bidatsu, el príncipe Tachibana, fue entronizado como rey Yomei, colocando a Umako en el firme control de la corte. La reina de Yōmei, su medio hermana Anahobe no Hashihito, cuya madre era la segunda de las hijas de Iname, Soga no Oane Hime, le dio cuatro hijos imperiales, el primero de los cuales fue el famoso príncipe Shōtoku (574-622). Ahora, los Soga habían conseguido definitivamente la posición de clan gaiseki.

Sin embargo, Umako no había eliminado aún a toda la oposición. Tan pronto como Yōmei cayó enfermo, la vieja disputa con los Mononobe resurgió. Una vez más, Umako y Moriya ordenaron sus fuerzas para un enfrentamiento, y de nuevo, Umako, aliado con los jefes de otros grandes clanes, ganó. Otro hijo de Kimmei con una madre Soga fue entronizado como rey Sushun en 587. Fue, de este modo, el segundo ocupante sucesivo del trono en tener una madre Soga, reforzando la posición gaiseki de los Soga. Se adoptaron entonces nuevas políticas: el budismo fue apoyado abiertamente, y se hicieron planes para enviar una expedición militar contra Silla. Pero en el quinto año de Sushun (592), Umako comenzó a oir rumores de que el rey mismo (sobrino de Umako) estaba resentido, y preparaba un golpe de estado. Al parecer, razonando que lo matarían si no tomaba una acción decisiva, Umako arregló el asesinato de Sushun. En este punto Suiko fue colocada en el trono en 592 como emperatriz reinante. Así, Soga no Umako estaba ahora en pleno control de los asuntos de la corte, y comenzó la iluminación Asuka.


Emperadores de Japón en la 2ª mitad del siglo VI




BIBLIOGRAFÍA: 

WHITNEY HALL, JOHN: El Imperio Japonés. Volumen 20 de la Historia Universal Siglo XXI, 1973

KIDDER Jr. EDWARD J.: The early societies in Japan. Cap. I del Volumen I de The Cambridge History of Japan: Ancient Japan

BROWN, DELMER M.: The Yamato Kingdom. Cap. 2 del Volumen I de The Cambridge History of Japan: Ancient Japan.


Cronología y Genealogía: MLADJOV, IAN: https://sites.google.com/a/umich.edu/imladjov/chronologies